Anwar Zibaoui

La evolución del mercado mundial de energía, la tensión interna y la geopolítica regional ha obligado a Argelia a adoptar medidas para enfrentarse a la grave crisis. Como la disminución de las subvenciones que representan el 20% del presupuesto, reducir la factura de las importaciones y un nuevo proyecto de ley de inversión que ofrece incentivos importantes a los inversores priorizando sectores como la industria, la agricultura y el turismo.

Hipnotizada por el oro negro y dependiendo de su fluctuación, Argelia ha visto cómo sus arcas se vacían y el precio apenas se recupera. El gas y petróleo representan el 60% de los ingresos del presupuesto, el 96% de las exportaciones. Los ingresos del petróleo ascendieron a 780.000 millones de dólares entre 2000-2015, mientras que, durante el mismo período, las importaciones fueron de 600.000 millones de dólares. Es preciso contener la sangría y aplicar más rigor y reformas financieras.

Argelia dispone de grandes reservas de divisas, de oro, fondos de estabilización, y una alta tasa de ahorro interno, y un bajo nivel de endeudamiento que le permitiría aliviar el malestar, pero no será suficiente. La economía argelina tiene problemas estructurales pero mucho potencial, cuenta con todos los recursos humanos y materiales para "hacer su revolución económica". Una fuerza laboral capacitada, energía barata y un gran mercado. Este es el momento de las reformas, de apostar por la iniciativa privada, dejar de estigmatizar a los inversores extranjeros para impulsar una economía productiva y diversificada.

Desde 2005, el país ha impulsado varios planes con más de 600.000 millones de dólares para construir infraestructuras y viviendas. El resultado ha sido modesto por la lentitud de las reformas que ha limitado la participación del sector privado.

Argelia es el 3r proveedor de gas de Europa y el 8º mayor productor de gas del mundo. España es el primer cliente de Argelia y su 4º proveedor con intercambios de 15.000 millones de euros y 300 empresas españolas están instaladas en este país.

Argelia necesita una visión de largo plazo que refleje la ambición de construir una economía exitosa, instituciones sólidas y transparentes. Su progreso dependerá de su capacidad de mejorar el clima social, atraer las empresas internacionales y el desarrollo de las Pymes. Conciliar la eficiencia económica y la cohesión social será clave. El país tiene que perder sus miedos, mirar al futuro, Y contar con todos sus activos y actores para superar las dificultades.