Javier Fernández Arribas

Pie de foto:; Ministros del Interior de España y Marruecos

La cooperación antiterrorista entre España y Marruecos es imprescindible para los dos países, así como para la Unión Europea. No se trata de apuntar con el dedo a un país porque los integrantes del grupo terrorista que atentó en Barcelona y en Cambrils fuera de Marruecos, la clave radica en el apoyo mutuo para neutralizar a aquellos jóvenes o no tan jóvenes que se puedan radicalizar. El problema no es exclusivo de Marruecos, origen de muchos terroristas, también de aquellos lugares donde se radicalizan, en este caso en la localidad española de Ripoll. En otros atentados, la captación de estas personas se ha realizado en París, en Bruselas, en Londres, en Manchester, etc…

El problema que hay que neutralizar es que el Daesh sea capaz de llegar a unos jóvenes potencialmente susceptibles de seguir las pautas fanáticas que les plantean, bien por una identidad dudosa, una personalidad débil, unos horizontes sin objetivos, un protagonismo de autoafirmación y por una buena cantidad de dinero para ellos y sus familias. Las vías de comunicación que utilizan por lo que se denomina internet profunda o encriptada, en lugares okupados, en algunas mezquitas, en garajes escondidos y otras formas que permiten a un imán extremista torcer estas voluntades. La logística, la financiación y los medios para convertirse en asesinos desalmados deben ser los objetivos de todas las fuerzas y cuerpos de seguridad que luchas contra los terroristas en cualquier país, con la obligación ineludible de compartir la información para una colaboración eficaz donde los únicos vencedores son los ciudadanos y su seguridad.

Durante muchos años, la Policía, Guardia Civil y Servicios de Inteligencia se han enfrentado a la banda terrorista ETA y sus formas de asesinar, después han servido en misiones internacionales en países tan complicados como Afganistán, Irak, Líbano, Bosnia, Malí, etc… acumulando una experiencia y unos conocimientos muy notables, incluyendo el enorme sufrimiento de la pérdida de algunos compañeros en acto de servicio. Ahora, su coordinación con las fuerzas marroquíes se va a incrementar aún más, por encima de recelos políticos puntuales porque está en juego la seguridad y la estabilidad de los dos países, incluyendo la comunidad autónoma de Cataluña. Los Mossos de Escuadra deben tener siempre en cuenta esta cruda realidad y cooperar con las fuerzas de seguridad del Estado. El beneficio mutuo será rotundo por encima de intereses personales y partidistas de algunos indeseables. Y con Marruecos, cuanto más, mejor, en todos los sentidos.