F. Javier Blasco, Coronel en la Reserva

Llevo muchos meses sin escribir una sola línea sobre Corea del Norte (CN). La razón para ello no se debe a que no sea un país que no despierte mi interés o atención, sino que, son tantos los problemas cercanos que nos acucian, que, aunque lo pretendiera, mis limitaciones personales no me permiten abarcar con la profusión que debiera todos los aspectos que infieren en la seguridad internacional.

CN es un país que vive bajo la dictadura, la represión y el obscurantismo desde que finalizó el conflicto conocido como la guerra de Corea unos años más tarde de que acabara la II Guerra Mundial.

El carácter e ideología de sus dirigentes, la dinastía Kim; su situación geoestratégica; las influencias y apoyos de sus vecinos cercanos como Rusia y China; las discrepancias nunca cerradas con sus primos de la parte del sur de la península y las tirrias y fobias jamás superadas con Japón aderezadas con el protagonismo e intereses de EEUU en la zona, forman un cóctel explosivo que ha provocado muchas situaciones de tensión durante su no muy larga, aunque agitada historia.

Ha pasado por diferentes etapas de proteccionismo y colaboración con Rusia y China quienes se han venido turnando en proporcionarles los elementos básicos para su supervivencia física, el sostenimiento del régimen y los avances precisos en  tecnologías de armamento, en especial, el mundo de los misiles de considerable alcance y la obtención del arma nuclear.

Siempre ha sido un país problemático, rebelde y dispuesto a saltarse toda norma mostrando para ello una irreflexiva actitud por no tomar en consideración las múltiples trabas, restricciones y sanciones que la Comunidad Internacional, encabezada por el CSNU, les ha venido sometiendo paulatinamente a lo largo de los años por sus reiterados incumplimientos de las normas y preceptos internacionales de coexistencia, las obligaciones de los tratados firmados  y los abusos contra el respeto a los derechos humanos.

Ninguno de los hasta ahora tres máximos dirigentes que ha tenido, herederos directos uno del otro, ha cedido lo más mínimo a dichas presiones y solo cuando sus tradicionales valedores cercanos han tomado una postura algo más dura o cortado sus canales de suministro, cooperación e información se han avenido a sentarse a profusas, largas y tediosas mesas de negociación donde siempre que se ha llegado a algún tipo de acuerdo, por mínimo que este haya sido, nunca se ha llegado a cumplir en su totalidad o se ha frustrado al poco tiempo de ser firmado. 

Jamás les ha importado el sufrimiento que dichas posiciones de máximos haya causado a sus conciudadanos; estos no cuentan, viven en la miseria, la opresión y siempre con el temor de ser duramente castigados o ajusticiados simplemente por disentir lo más mínimo con la doctrina impuesta. Lo malo de esto, no es solo que domine el terror entre los norcoreanos; el sistema educativo, político y social imperante en el país hace que muchos, la mayoría creo, estén totalmente adoctrinados al igual que lo estuvieron los albaneses por el dictador Enver Hoxha quien a partir de la expulsión de los italianos del país en 1944 se convirtió en el secretario general del Partido Laborista albanés, sucesor del Partido Comunista y único partido político legal del país hasta su muerte en 1985.

La herencia de Hoxha fue aislarles del mundo excepto de la URSS, y llenar el país de atraso, pobreza, odio y temor de ser atacados por todos, como lo demuestra el hecho de los 750.000 búnkeres que construyó sobre el territorio, principalmente para la defensa de Tirana; fue lo primero que vi cuando aterricé en su aeropuerto hace ya algunos años.

En CN sucede casi lo mismo, viven  a la defensiva e impera la idea de que todo su entorno está mucho peor que ellos a pesar de las patentes y graves diferencias existentes; cosa que suplen esparciendo la idea de que los escasos reportajes que puedan alcanzarles  a través de los súper controlados medios y dominadas redes sociales operativas en el país son falsos montajes propagandísticos.

De vez en cuando, nos desayunamos con la noticia de que un alto cargo del gobierno, militar de renombre, hombre o mujer de confianza directa e incluso un familiar cercano del Líder ha sido ejecutado brutalmente por discrepancias con Kim Jong-un o, simplemente, por haber sido acusados de alta traición. Situación ésta, que hace prever lo que puede ocurrir con el resto de los mortales que no tienen acceso directo al líder o a cargos de confianza.

En mitad de todo este embrollo y complejidad de relaciones de amores y fobias, CN ha sabido burlar las restricciones militares y comerciales y ha buscado, al parecer con éxito, información, colaboración y compra o intercambio de elementos suficientes para desarrollar y lograr, en parte, sus tres principales objetivos en el campo militar; conseguir y mejorar el alcance y precisión de sus misiles de medio y largo rango, obtener con medios propios la bomba nuclear y  reducir lo suficiente sus cabezas nucleares para que puedan ser acopladas en sus medios de lanzamiento y transporte. 

A pesar de las innumerables resoluciones del CSNU; importantes penalizaciones, restricciones y limitaciones económicas y comerciales; campañas de propaganda; presiones militares conjuntas y combinadas por parte de Corea del Sur, EEUU y Japón; advertencias condenatorias y limitación de apoyos de todo tipo por parte de Rusia y China, CN ha mantenido sus programas e intenciones e incluso han logrado, que quizás por sus actitud cansina y reiterante, el mundo en su mayor parte, haya ido perdiendo interés en seguir y controlar sus actividades. Ha llegado a convertirse en ese niño chico, que en un rincón no para de llorar y dar la lata durante horas a pesar de tener un montón de juguetes a su alrededor.

Craso error ya que, a la china chana, han ido cogiendo impulso; reiniciado y mejorado sus procesos de obtención de plutonio y de enriquecimiento de uranio para sus artefactos nucleares; realizando pruebas de estos cuando lo necesitan; obtenido la tecnología suficiente para el lanzamiento de misiles incluso, desde submarinos -lo que aumenta su capacidad de amenaza estratégica- han mejorado la capacidad, radio de acción y seguridad de estos medios de transporte y continuamente exploran las posibilidades y características de sus misiles de medio y largo alcance. Hacen caso omiso a toda amenaza internacional, maniobras militares en su entorno cercano y a las ofertas de cooperación económica desde sus vecinos del sur.

Son conscientes de que el mundo está inmerso en muchos y graves problemas como: el terrorismo yihadista; las ya largas e inacabadas guerras en Irak y Siria contra el Estado Islámico; las diferentes crisis económicas pasadas y venideras; el mismo Brexit; el avance imparable de los populismos en Europa y amenazantemente en EEUU; el siempre eterno conflicto de Afganistán; los incontrolados flujos de refugiados sobre Europa y las tensiones que esto acarrea; los problemas añadidos por las recientes revueltas y represalias en Turquía; las amenazas sobre Europa por parte rusa; la falta de entendimiento entre Putin y Obama; la ausencia de una verdadera política de seguridad y defensa en la UE; la poca cohesión, compromiso y liderazgo en la OTAN; el definitivo final del mandato de Obama y los peligros que encierra su posible sucesor; las crecientes tensiones en el Mar de China y los graves problemas en Centro y Sudamérica. La existencia de estos y muchos más problemas, les hace entender que ellos, en estos momentos, no son el centro de atención del mundo. Cosa que les ha permitido actuar, proliferar y prosperar con cierta facilidad.

Su intrepidez actual es tal que durante la misma celebración del G-20 en Hangzhou (China) han sido capaces de lanzar tres misiles  de medio alcance del tipo Rodong que impactaron entre 200 y 250 kilómetros al oeste de la isla japonesa de Hokkaido en el Mar del Japón y cuyo alcance hubiera colocado bajo su radio de acción hasta la propia ciudad de Hangzhou. El ensayo, al parecer, fue dirigido personalmente por el propio Kim Jong-un.

Esta incomprensible actitud ha constituido una grave amenaza para la misma Cumbre, de hecho casi la ha eclipsado y, al mismo tiempo, ha puesto en peligro la propia seguridad personal de los máximos dirigentes del mundo.

Por estos progresos y por sus graves amenazas a la seguridad internacional es por lo que pienso, que no solo yo, sino la propia comunidad internacional debe prestar mucho más interés y atención a las actividades de dicho lunático que, de continuar por el mismo camino, pronto puede convertirse en la mayor amenaza de sus principales valedores y del mundo en general. Se precisa de una acción conjunta, concertada, eficiente y realmente resolutiva para combatir esta lacra que lleva campando a sus anchas durante ya, demasiados años.