TheArabWeekly.com

Pie de foto: Un kurdo iraquí deposita su voto durante un proceso de prueba electoral en Erbil, el 30 de abril. (AFP)

No es sorprendente que grupos yihadistas relacionados con entidades terroristas como el Daesh y al-Qaeda intenten interrumpir las elecciones en varios países árabes. Daesh, en particular, parece querer demostrar que todavía está presente a pesar del desmoronamiento de su denominado califato en Siria e Irak.

En Irak, que tendrá sus primeras elecciones legislativas desde la derrota del grupo, Daesh ha estado tratando de usar el período de la campaña para promover su narrativa sectaria. El 22 de abril, el portavoz del Daesh, Abu Hassan al-Muhajir, a través de una aplicación de mensajería, llamó a los iraquíes sunitas a no participar en las elecciones del 12 de mayo. "Nuestro juicio se aplicará a quienes los llamen y participen en ellos ... Los centros de votación y los que están en ellos son objetivos de nuestras espadas, así que aléjense de ellos y no caminen cerca", advirtió.

Unos días más tarde, la agencia de noticias Amaq del grupo publicó un video que mostraba lo que decía: era el tiroteo de "dos defensores" de las elecciones. El 2 de mayo, atacantes suicidas afiliados a Daesh atacaron las oficinas centrales de Trípoli de la comisión electoral de Libia, matando al menos a 14 personas e hiriendo a muchas más. El ataque tenía como objetivo profundizar la incertidumbre sobre las elecciones en Libia este año.

Ya sea en Libia, Iraq o en cualquier otra parte del mundo árabe y musulmán, los jihadistas intentarán, previsiblemente, alejar a los votantes de las urnas e intimidar a los organizadores electorales, activistas y candidatos. Estos grupos terroristas se inspiran en una versión pervertida de la fe musulmana, que están empeñados en imponer a otros a través del reino del terror. La idea de que un individuo puede ejercer el libre albedrío o incluso simplemente opinar sobre cuestiones cívicas y de gobernanza va en contra de la visión totalitaria de los grupos yihadistas.

Las elecciones significan pluralismo y una diversidad de puntos de vista, lo cual es contrario al modelo monocromático que defienden. En marzo, un artículo dedicado a atacar el proceso político de Túnez apareció en el boletín semanal del Daesh al-Naba. Afirmaba que "la democracia no es solo infidelidad a la grandeza de Dios ... sino [también] dominada por la regla idólatra de los tiranos".

Las amenazas de los jihadistas deben tenerse en cuenta en los preparativos para las elecciones, pero no deben determinar si la votación tiene lugar o no. Las elecciones son un paso en la dirección correcta para la reconstrucción y el desarrollo en la región, incluso si queda por ver si las elecciones de este mes en Líbano,Túnez e Irak pueden cumplir los sueños y aspiraciones de los ciudadanos para una vida mejor. Las elecciones en sí mismas no son una panacea, pero son la mejor alternativa para abrir la disensión.

Los extremistas no pueden ofrecer nada en este contexto aparte del caos, todo para promover el anacronismo que es su califato ilusorio. Daesh ha sido casi derrotado en la mayoría de los campos de batalla militares. También debería ser vencido en el frente electoral.