Antonio Sánchez-Gijón/CapitalMadrid.com

Pie de foto: Investigación nuclear en Iran. La UE se niega se niega a se­guir a Trump en su cas­tigo a Irán

Se apro­xima un choque di­plo­má­tico mayor entre Europa y los Estados Unidos a causa de la re­ciente de­ci­sión del pre­si­dente Trump, de re­im­poner las san­ciones apli­cadas contra el pro­grama nu­clear iraní, que fueron le­van­tadas des­pués de 2015 una vez que Teherán se plegó a firmar el tra­tado co­no­cido como Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA en in­glés), por el que se com­pro­metía a no en­ri­quecer uranio por en­cima del 3,6%. La re­im­po­si­ción de san­ciones por parte de Washington en­trará en vigor el 8 de agosto.

Siete días después del anuncio de Trump, del 8 de mayo, el ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, se reunió con algunos líderes europeos para tratar de salvar la parte “europea” del acuerdo. Irán espera que para el 8 de agosto Europa haya ya tomado contramedidas para neutralizar las norteamericanas, “ignorando las sanciones extraterritoriales” según un portavoz de la Organización Atómica Iraní, en alusión probablemente a una temida intervención de Washington en contra del sistema de pagos internacionales de Irán.

Los sectores duros del régimen no tardaron, después del anuncio de Trump, en advertir que la decisión movería a Irán a reanudar el enriquecimiento de uranio, y en lanzar una poco sutil advertencia a Europa. El vicecomandante de la Guardia Revolucionaria, la milicia chiita y columna militar del régimen, mencionó la pasada semana que Irán está en condiciones de desarrollar misiles capaces de alcanzar el territorio europeo, si se convierte en una amenaza para el país.

Hacía alrededor de un mes que el jefe de esa organización, Mohamed Ali Jafari, había tratado de calmar los temores europeos por las consecuencias de la decisión de Trump. Jafari admitió entonces que Irán no necesitaba prolongar el alcance de sus misiles porque su actual radio, de 2.000 km, cubría perfectamente la región, incluyendo las infraestructuras militares de Estados Unidos en Oriente Medio.

La reacción de Europa ante la decisión de Trump está mostrando ser más viva y explícita de lo que hasta ahora se podía esperar por parte del socio ‘menor’ del sistema de seguridad y de alianzas trasatlánticas.

La pasada semana se puso en marcha un tren de iniciativas europeas. La titular de Relaciones Internacionales de la Unión, Federica Mogherini, anunció la decisión, de preservar el pacto. También convocó a los ministros de Exteriores de Alemania, Francia, Reino Unido e Irán para “acordar unas líneas comunes de acción y las medidas que se han de poner en marcha”.

El colegio de comisarios europeos asumió sus propuestas, y las elevaron de inmediato al Consejo Europeo reunido el pasado fin de semana en Sofia. A su vez, los jefes de gobierno acordaron que los ministros de Exteriores de los 28 se reúnan en Bruselas el 28 de mayo para ocuparse del asunto iraní.

La Comisión envió a Teherán a Miguel Arias Cañete, comisario de Energía y Medio Ambiente, quien se reunió con el director de la Organización de la Energía Atómica iraní, Alí Akbar Salehi. El sábado 19, Arias Cañete declaró en Teherán que “hemos dado a nuestros amigos iraníes el mensaje de que mientras mantengan el acuerdo, los europeos… cumplirán su compromiso.

Ellos, por su parte, han dicho lo mismo”. El comisario prometió “intensificar los flujos comerciales, que tan positivos han sido para la economía iraní”. Pero Salehi también tenía un mensaje para Cañete: “La pelota está en el tejado de los líderes europeos”…, pero Irán se reserva la opción de incrementar el grado de enriquecimiento de uranio al 20%, si no cumplen su parte del acuerdo.

Unas palabras de Arias Cañete antes de llegar a Teherán, sin embargo, son una muestra de la resolución europea de mantener el acuerdo, y no seguir a los Estados Unidos. Arias había declarado que “La Unión Europea ha enfatizado repetidamente que el levantamiento de las sanciones por el programa nuclear no solo ha tenido un impacto positivo sobre las relaciones comerciales y económicas con Irán, sino también, y sobre todo, ha beneficiado al pueblo iraní”. Las exportaciones de energía iraní a Europa equivalen actualmente a 700.00b/d.

En 2017 el comercio EU-Irán alcanzó los €20.000 millones, un 60% más que en 2016, insuficiente sin duda para aliviar de forma sustancial las penurias por las que está pasando el pueblo iraní, debido en parte al lago periodo de sanciones, que han perjudicado las exportaciones de energía, las transacciones bancarias, las importaciones y exportaciones, y el equipamiento de bienes con tecnología moderna.

Europa espera con cierta inquietud la reacción de Trump a una decisión de sus aliados, que merma la eficacia de lo que esperaba conseguir con apretarle las tuercas a Irán. Se trata, en suma, de un disentimiento sin precedentes entre las dos orillas del Atlántico.