F. Javier Blasco

El cangrejo de mar es un crustáceo del orden de los decápodos. Orden, caracterizado por tener cinco pares de patas, y que incluye además a otros crustáceos de mayor tamaño, como las langostas, gambas y camarones. Es un animal que tiene una forma muy peculiar de caminar lo que le hace que, aparentemente, lo haga hacia atrás aunque en realidad, lo hace de lado para así poder defender su cuerpo y contar con la posibilidad de emplear sus grandes pinzas delanteras en defensa de su integridad sin presentar alternativa a ser atacado impunemente.

El acervo popular emplea esta forma de caminar para definir a las personas, movimientos y situaciones en las que no se avanza, sino que, aunque sea de forma aparente, se retrocede y por ello, es muy común escuchar algo así como “vas para atrás como los cangrejos” a modo de crítica en la plasmación de la idea de que no se mejora, ni avanza en la dirección apropiada o se permanece en una misma situación de espera.

Es muy posible que esa generalizada mala impresión sobre la forma de caminar del cangrejo sea la más acertada para definir la situación en la que nos encontramos en gran parte del mundo y muy particularmente en España. Todo apunta a que la única solución que tienen algunos partidos políticos en la oposición es volver hacia atrás, derogar todo lo que los gobiernos anteriores de otro signo hayan plasmado -en función de las capacidades legales que le otorgaron, en su día, sus propias mayorías- y como forma de dificultar o dinamitar cualquier iniciativa legislativa actual cuando dicho gobierno se encuentra en franca minoría.

Para dichos partidos no hace falta perder ni un instante en valorar si aquellas iniciativas de sus oponentes políticos fueron buenas, tenían algo de valorable o, simplemente, ser perfectibles y mejorables. Solo por el mero hecho de haberse producido e impulsado por aquellos, deben ser borradas del mapa. No hay tiempo ni ganas para sentarse a la mesa, meditar e iniciar un diálogo constructivo que los lleve a pensar lo que verdaderamente es factible, necesario o exigido por amplias mayorías en temas tan trascendentes como la educación, el trabajo, la justicia, la seguridad, la economía o las propias pensiones. En definitiva, todo aquello legislado por el otro por importante o trascendental que fuera, debe ser parado o borrado y, a ser posible, obligar o forzar a una legislación en sentido totalmente de sentido contrario.

Como consecuencia de todos estos actos, no solo no avanzamos; sino que retrocedemos y llenamos la cabeza de los españoles de patrañas, frustraciones y sensaciones de incomprensión hacia aquellos que, en lugar de avanzar, impulsan la revancha y el retroceso. Solo resta esperar a otras mayorías futuras para así poder volver a tratar de recuperar el camino desandado y reintentar legislar situaciones iguales, parecidas o similares. De nuevo hay que volver a empezar y la historia, irremisiblemente, volverá a repetirse desde la misma casilla de partida y, muy probablemente, con las mismas consecuencias finales.

Si bien lo dicho es cierto en muchos de los casos, no ocurre siempre lo mismo cuando gobierna el centro derecha, quienes a pesar de gozar de amplias mayorías, por un sentido de timidez, falta de espíritu de revancha contra lo verdaderamente nefasto-buenísmo mal entendido- o evitar el qué dirán, tragan con bodrios como la envenenada Ley de la Memoria Histórica, que está trufada de revanchismos, odios recuperados y soflamas partidistas tras el disfraz de una puesta en práctica de ciertos valores igualitarios o hasta humanitarios.   

No aprendemos de nuestro entorno en el que los políticos de muchos países con problemas similares e incluso peores entienden cuál es el verdadero sentido de Estado. Que se preocupan en avanzar y no en perder el tiempo en batallitas cortoplacistas y casi estériles que, en realidad, solo buscan el brillo momentáneo o la captura de unos votos procedentes de un público, por lo general, muy desinformado, poco formado y tremendamente manipulado. 

Para nuestra desgracia, ejemplos de ello hay muchos y su número va en aumento en cosa de días o en pocas semanas. Nuestro Parlamento se ha convertido en un mercadillo de rebajas y ofertas en el que los vendedores de humo y pociones mágicas e inefables crece pelos saltan a la palestra con un arrojo y cuajo que es impropio de una persona que verdaderamente piense y diga que se dedica a la política por verdadera convicción de servicio en aras del eficaz progreso de su país y por mejorar el bienestar de sus conciudadanos.

Mentirosos y rastreros todos ellos, no dudan en exagerar, elevar el tono, la intensidad y el timbre de sus discursos y en emplear palabras mal sonantes y sin fundamento con el único fin de luchar por ser el más grosero y chabacano, desprestigiar al gobierno de turno y con la obligada consecuencia de no avanzar.

Son auténticos cangrejos a la defensiva, caminando de lado o hacia atrás, según las circunstancias y haciendo perder el tiempo y los escasos recursos para que España y los españoles mejoremos y vallamos de una vez por todas en la dirección acertada. Nunca hacia adelante, siempre atrás es el lema para muchos y la base de la estrategia de todos aquellos en esa mal llamada "dialéctica política".

Recuerdo que, tras un año de estar sin gobierno y dos elecciones generales, conseguimos un gobierno en minoría dentro de un arco parlamentario variopinto y, por ello, matemáticamente obligado al dialogo y al consenso multipolar. Muchos, poco reflexivos por lo que veo, y nada formados en el verdadero valor y características del Pensamiento Crítico, se alegraron de dicha situación. Se las prometieron muy felices y pensaron sin malicia, eso creo, en que esta era la solución definitiva para mover a España en la buena dirección tras acabar con las “nefastas” mayorías absolutas.

Algunos, un poco más resabiados y embebidos del espíritu del análisis crítico, pensamos y dedujimos, que dicho arco parlamentario y sobre todo el carácter, grado de formación y verdadero espíritu de sus responsables o dirigentes políticos solo serviría para montar una especie circo –con todo mi respeto a los verdaderos circos- lo que no serviría de nada positivo, sino para todo lo contrario. Hace más de un año que publiqué un trabajo, que traigo de nuevo a colación por si alguno quisiera refrescar su memoria o conocer lo que ya dejé por escrito [1] en tal momento. 

El paso del tiempo desde las últimas elecciones generales me ha dado la razón y vemos que todo está paralizado, a algunos partidos políticos que aspiran a gobernar España- solos o en coalición- no les importa que estemos parados legislativamente y sin presupuestos, aunque de ellos dependa la puesta en práctica de muchas de sus propias exigencias y el progreso y futuro de los españoles.

Dichos partidos no quieren que se avance en nada ni se proteja como se debe a una ciudadanía y a unas fuerzas y cuerpos de seguridad que lo tienen muy difícil –como ya hemos visto en varios y graves casos de media o cercana memoria- a los que se acercan en busaca de sus apoyos ofreciéndoles calderilla o falsas esperanzas, pero, por otra parte, les dejan tirados a los pies de los caballos de las hordas malintencionadas y totalmente manipuladas por aquellos mismos.

El último y más patético caso al respecto lo hemos visto al haberse permitido hoy que la derogación de la prisión permanente revisable (PPR) siga su tramitación en el Congreso por tan solo 10 votos de diferencia y con una sola abstención. Llevamos semanas tratando este tema en todos los medios y tertulias; muchos, ingenuos todos ellos, confiaban en cierta cordura y capacidad de reflexión del PSOE o, al menos de una parte de sus diputados, sin darse cuenta de que, a su secretario general no le importa nada lo que digan sus votantes, solo su ego, el circulo de allegados palmeros y su odio eterno a Mariano Rajoy y al PP; aunque para ello, se deba disfrazar o esconder en las excusas más increíbles en aras de no sé qué. El famoso No es No.

De otros partidos, como su promotor (el PNV) prefiero no decir casi nada porque ya sabemos todos hacia donde se decantan, en qué lado de la balanza se encuentran más cómodos y con quien les gusta ser retratados en las redes y medios sociales. De Podemos, como partido totalmente antisistema y criado en las ubres de las teorías chavistas de Venezuela, no cabía esperar otra alternativa. Su verdadera insensibilidad y alegría mostrada cuando los defensores de la Ley, la propia Ley u otras instituciones del estado sufren agravios y ataques por parte de sus hordas marxistas, no tenía otro camino que el de seguir allá en el monte de donde nunca salió. Un partido con un máximo dirigente que muestra una fingida, estudiada y manida sensiblería con aquellos que él determina o define como sufridores, pero que, por otro lado, rehúsa reunirse con los padres de victimas recientes quienes, sin recursos ni apoyos políticos externos, han conseguido en un tiempo record reunir casi tres millones de firmas -entre ellas la mía- para tratar de evitar tamaño despropósito.

Pero, no debemos olvidarnos del verdadero cangrejo en esta cuita, Ciudadanos con Albert Rivera a la cabeza; un partido que muchos definen con el de la Yenka [2] porque siempre va un pasito para adelante, otro para atrás, a la izquierda o la derecha según el ritmo de la música del momento.  Que desde su pacto de investidura para el desarrollo y tranquilidad del actual gobierno ha venido manteniendo cierta coherencia hasta su victoria en las pasadas elecciones en Cataluña.

Elecciones, que dicho sea de paso, supo manejar hábilmente en su campaña como la forma de aglutinador del voto útil tras descubrir las debilidades de los programas y líderes de los partidos de los que todos suponíamos como “compañeros de viaje” y a los que no dejó de machacar durante y tras dicha campaña electoral con actuaciones que ya todos conocemos, pero eso sí, siempre escondidos tras caras y actitudes, que aunque sean totalmente cambiantes, siempre son  presentadas como inocentes y aparentemente limpias o inmaculadas. 

Victoria totalmente pírrica e inservible, que luego no ha utilizado para nada y que, a pesar de la mucha rentabilidad que diversos medios y agencias oficiales o particulares sociológicas les otorgan, puede, que como ya les ocurrió en ocasiones anteriores, esto no sea más que el fruto de un mucho dinero invertido por no sabemos quien y de un montón de ilusiones externas, que luego no se traducen en total realidad.

Un Partido que, como digo, a raíz de dicha “victoria” ha cambiado de estrategia y ahora parece que le da urticaria ir de la mano del PP en temas fundamentales. Ha aumentado sus presiones, fundadas o no, como según parecen algunas recientemente y entre sus "nuevas" lindezas y posturas ya no está dispuesto a bloquear el trámite parlamentario de determinadas iniciativas que, como la de hoy solo pretenden derribar lo hecho y golpear al gobierno hasta herirle de muerte. Estoy plenamente convencido de que esto lo hacen ahora buscando reemplazarle robándole, al mismo tiempo, su propio y fiel electorado.

Su irreflexiva actuación en este caso, poco conocida, y casi nada aireada salvo honrosas y breves intervenciones públicas en algunos medios, es la verdadera culpable de que este incoherente acto parlamentario haya tenido luz verde para poder efectuarse hoy. De nada me vale, que más tarde, a la vista del error de cálculo, votara con el PP otras iniciativas en sentido contrario a los que la quieren derogar. Es una postura más falsa que el beso de Judas y espero que alguien, con más capacidad que la mía, pronto lo ponga bien claro en el conocimiento de todos sus seguidores y votantes.

De nuevo las buenas intenciones o la falta de rigor de muchos observadores y analistas políticos los lleva a pensar que este grave error del PSOE, PNV, Podemos y especial por su gravedad de Ciudadanos cometido con la derogación de la PPR –una pena que salvo Portugal y Croacia todos los países la tienen en la UE [3]- quedará en la memoria de los respectivos votantes y pronto les pasará cuentas.

Creo que aquellos que lo piensan están, otra vez, totalmente confundidos en sus análisis. La experiencia nos demuestra que los discursos, las infectas patrañas de los responsables políticos y los propios odios, totalmente arraigados hacia el oponente político, en la memoria de los españoles faltos de formación y rigor para el verdadero discernimiento los llevará, si no los ha llevado ya, al olvido de este incomprensible y villano agravio. A pesar de lo dicho, solo me queda sumarme a dicha iniciativa y gritar con todas mis humildes fuerzas “dejémonos de reunir millones de firmas, sabemos ya que no sirven de nada; divulguemos a los cuatro vientos los verdaderos hechos, apuntémoslos en nuestra memoria y tengámoslos en cuenta a la hora de ir a votar”.

[1] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/-pasen-senores-pase...

[2] https://eltrasterodepalacio.wordpress.com/2013/08/01/canciones-con-histo...

[3] http://www.abc.es/espana/abci-toda-salvo-portugal-y-croacia-tiene-prisio...