Tomás Pérez Benz

Marruecos opta con ciertas posibilidades de éxito a la organización del Mundial de Fútbol 2026. Frente al poderío norteamericano, nuestros vecinos del sur han plantado cara y organizado una candidatura sólida y fiable, con numerosos apoyos más allá de la geopolítica tradicional.

De hecho, al margen del resultado final, Marruecos ya ha ganado. Tras la defectuosa organización del Mundialito, ha demostrado ser un país con recursos y solvencia suficiente para presentar un proyecto que se codea con países más experimentados en eventos globales de primer orden.

Con el permiso de los presentes me encantaría ver a mi selección alzando la copa de campeón en nuestro país vecino. Pero el auténtico mundial no se celebrará en 2026 sino con anterioridad. Al igual que pasó en España’82 Marruecos necesita ponerse al día en infraestructuras (hoteles, aeropuertos, carreteras, estadios, …) y para ello la aportación de las empresas extranjeras es fundamental.

En la actualidad España es el principal socio comercial de Marruecos, pero en cambio está lejos de las principales posiciones como destino de Inversión Extranjera Directa lo que dificulta el acceso a contratos y licitaciones por parte de empresas españolas. Francia y los fondos del Golfo nos ganan por goleada. Incluso Turquía o Mauricio están por delante nuestra. Pero el 50% de esa inversión está destinada a la promoción inmobiliaria y ahí es donde radica nuestra oportunidad. Mejor dicho, fuera de ese 50% España tiene un amplio campo de actuación gracias a su prestigio en ingenierías, servicios, tecnología, etc...

Pero para ello las empresas deben tener una visión a largo plazo en su estrategia en Marruecos, con un gran conocimiento del mercado y con voluntad de permanencia. Jugar con el tiempo a favor permitirá identificar mejor a los socios locales y crear mejores consorcios. Todos conocemos innumerables casos de empresas que no han prosperado en su aventura marroquí. Las prisas y las malas artes suelen ser factores de riesgo. Pero los que habitualmente nos movemos por el terreno también conocemos numerosos casos de éxito, donde la paciencia y el buen criterio han sido factores que han acompañado el buen resultado de los proyectos.

Pero para las empresas que deseen participar el Mundial empieza ahora. Es el momento de tejer alianzas y seleccionar proyectos. Llegar a falta de un par de años del Mundial supondrá la eliminación a primeras de cambio.

Y es que, aunque finalmente no sea elegida Marruecos seguirá intentándolo y a la candidatura del Mundial acompañarán otras de otros eventos globales. Marruecos aspira a jugar en la Champions de los países más modernos y seguro que lo conseguirá.