Abdul Haqq Salaberria/webislam/La Tribuna del País Vasco

Pie de foto: Alicia y el Gato de Cheshire

En pleno debate interno sobre la vestimenta de la mujer musulmana, un maestro sufí dijo en una de sus charlas: “Si a ustedes les entran en la habitación un tigre y un mosquito no deberían tener dudas acerca de qué animal deben encargarse primero”. Posteriormente aclaró que en 1.400 años de jurisprudencia islámica las referencias a la vestimenta femenina son escasísimas mientras que las referencias a la usura son abrumadoras. No es de extrañar ya que en el Corán apenas se menciona el “hiyab” un par de veces mientras que el término “riba” -usura o corrupción económica- se menciona constantemente. La “riba” no se refiere exclusivamente al cobro de intereses leoninos, sino al enriquecimiento injustificado que no provenga del comercio lícito y justo. Es “riba”, por ejemplo, pagar una transacción con una deuda contraída por un tercero. Algo que nosotros hacemos todos los días, cada vez que pagamos con dinero fiduciario de curso legal. Nuestro dinero no es otra cosa que deuda.

Pero en este caso la metáfora es más osada. Es cierto que en el mundo tenemos un “mosquito” muy molesto que puede transmitir todo tipo de enfermedades: el islamismo radical.

Pero no es menos cierto que si ponemos en un platillo de la balanza las víctimas de ese islamismo y en el otro platillo ponemos las víctimas de la “usura”, descubriremos que no hemos prestado atención al “tigre” y éste nos está devorando el cuerpo entero mientras tratamos de matar al “mosquito” con nuestra escopeta de perdigones.

Sólo la guerra de Siria ha provocado más muertos que todo el terrorismo internacional de los dos últimos siglos. Y no cabe duda que detrás de todas las guerras hay intereses usureros. También detrás del terrorismo. El mosquito ha entrado a lomos del tigre. Pero no sólo de guerras vive la usura. Pensemos también en las víctimas de las hambrunas, en las víctimas de las migraciones masivas, en las víctimas de la desforestación y de la miseria medioambiental, en las víctimas de los accidentes nucleares o en los suicidios por la crisis capitalista especulativa. Sólo en España se suicidan 11 personal al día de los que al menos 5 tienen que ver con la crisis capitalista especulativa. ¡Son 1.825 muertos en un año! Ni ETA y Alqaeda juntos han matado a tanta gente inocente en España.

No quiere esto decir que una picadura de mosquito no pueda matarnos. Puede hacerlo. Pero es sólo una posibilidad. La verdadera certeza es que el tigre acabará con nosotros de no detenerlo a tiempo. Pero, al parecer, estamos indefensos porque este tigre aprendió en la escuela del gato de Cheshire (El gato Risón de Alicia) y se hace invisible. Nos devora y no sabemos qué o quién lo hace. Así que no podemos evitar ver sólo un mosquito peligroso sobre el que despachar nuestra ira.

Una de las pocas ocasiones en las que el tigre en su verdadera dimensión se ha mostrado es en el excelente estudio radiográfico de money.visualcapitalist.com en su descripción visual, con pocas palabras, de la masa dineraria mundial incluidos metales preciosos, divisas, deuda y mercado de futuros. Su título: “All of the World’s Money and Markets in One Visualization”.  Recomiendo también echar un vistazo a la página demonocracy.info e interesarse por los gráficos sobre el mercado de derivados. Si aún no ven al tigre, pidan cita a su oculista.