Javier Fernández Arribas

Sevilla se ha convertido estos días en referencia mundial por la celebración de la quinta edición del World Congress for Middle Eastern Studies (WOCMES). Lo que significa que más de 3.000 expertos de 91 países se dan cita en el marco organizado por la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo para debatir, analizar, compartir y reflexionar sobre la situación en Oriente Próximo. Son cinco días donde los conflictos, los intereses políticos, las ambiciones económicas y comerciales, la cultura, el turismo y todo lo que supone del día a día de esta convulsa región se disecciona en busca de respuestas y soluciones.

La inauguración corrió a cargo del rey Felipe VI con una intervención que puso en valor el compromiso de España para dar respuestas políticas y económicas a los desafíos de Oriente Medio. Un compromiso firme para promover iniciativas que ayuden a ofrecer respuestas políticas y económicas efectivas a los desafíos planteados por Oriente Medio, toda vez que está sobradamente demostrada y contrastada la vocación mediterránea de España y ofrece hitos destacados. Es necesario rescatar esta intervención del Rey por la relevancia que, a nivel internacional atesora España y su jefe de Estado en su relación con una de las regiones más estratégicas del planeta por su petróleo.

La organización de este evento internacional ha exigido notables esfuerzos, sacrificios y mucho tesón en la diplomacia para poder abarcar todas las sensibilidades y puntos de vista para que confluyeran durante estos días. Es de un interés indudable todo lo que ocurre en Sevilla estos días, pero, sobre todo, lo que es muy necesario es la difusión de lo que se ha venido analizando. La región sufre una enorme inestabilidad por la guerra en Siria, en Yemen, por la pugna entre chiíes y sunníes por la hegemonía que se traduce en pugnas constantes de influencia por parte de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, entre otros frente a Irán, Siria, Turquía con el apoyo de Rusia.

En la región, los movimientos se han desplazado también a un triángulo de África compuesto por Egipto, Etiopía y Sudán, donde cada uno está respaldado por los diferentes bandos. Hay tensión por la construcción de una gran presa en Etiopía que puede derivar en una crisis mayor si los intereses externos tensan demasiado la cuerda. Sin olvidar a los grupos terroristas que aprovechan la inestabilidad para ganar terreno para sus objetivos totalitarios. Sevilla y el WOCMES merecen más atención en los medios de comunicación.