Antonio Regalado

Eran las 19:36 minutos cuando el indigno Carles Puigdemont proclamó en el Parlament la República de Cataluña. El retraso ya era un mal presagio. Proclamar o declarar la independencia era lo previsto por sus normas ilegales, -declaradas inconstitucionales por el Tribunal Constitucional- totalizadoras, enmarcadas en la denominada Ley para la Transición, una copia en fondo y forma de la famosa Ley Habilitante de Hitler, promulgada en 1933. Un golpe de Estado en directo.

En un mundo global, los muros ya no sirven: recupero las palabras de Josep Borrel, el domingo 8 de octubre en la Ciudad Condal, Estación de Francia, 15 horas, 26 grados. "Las fronteras son cicatrices grabadas en la piel de la tierra. No levantemos más". Estos tipos impresentables y antidemócratas han levantado una muralla china, cerrada a cal y canto. Aunque parezca mentira este crimen político lo estamos viviendo en directo. La libertad de información

Esto es, amigos lectores, -lo escribo desde el centrismo radical que me caracteriza- es sencillamente, catalibanismo nazi, el sistema, que junto al comunismo -tanto monta, monta tanto-, han dejado una herencia de 200 millones de muertos. No podemos permitir que estos delincuentes habituales condicionen las vidas y las haciendas de cinco millones de personas decentes que se sienten catalanes y españoles.

Quienes tuvimos el privilegio de vivir en Barcelona la histórica jornada del pasado domingo no podemos comprender cómo hemos llegado hasta esta situación tan kafkiana. Una insurrección de unos personajes pagados por el Estado, es decir, pagados por los ciudadanos. Están protagonizando una secesión que hasta ahora les ha salido gratis total.

Este govern golpista ya ha humillado suficientemente al Ejecutivo central que es grave, pero lo verdaderamente miserable es que estos pelanas de medio pelo -estos Tejeros sin gallardía- han humillado a todo el pueblo español: 46 millones de ciudadanos.

Leo en este periódico que Moncloa ha ofrecido una alternativa a los golpistas para posponer el anuncio de la fatídica declaración: más dinero y reforma de la Ley de Leyes. Intolerable. ¿Cree el señor Rajoy que, ahogándolos en dinero, van a abdicar de sus convicciones separatistas?

No ha aprendido nada de la historia de claudicación permanente, ni del 9-N ni del 1-O.

Me ha dolido escuchar a la vicepresidenta lo que supondría desactivar parcialmente este golpe contra la legalidad española. Daba la impresión que toda una abogada del Estado no se lo hubiera leído. Decepcionante.

Ya es lamentable que el Estado de Derecho haya permitido que los talibanes de Omnium Cultural y la ANC rodear la Cámara Legislativa para apoyar a los sublevados.

Todo el mundo alaba que las empresas radicadas en el Principado hayan trasladado su sede fuera del territorio. Es lamentable, sí. Pero mírenlo desde otro prisma: éste es un fracaso estrepitoso del Estado de Derecho.

Facilitar por decreto la huida de empresas de un lugar a otro es una debilidad inadmisible en un gobierno legítimo y democrático.

Independencia a la eslovena.

La sonrisa maliciosa de Puigdemont debe ser su calvario de hoy en adelante. Recogemos algunas de sus infamias. Apostamos por la paz y el respeto”, dijo sin sonrojarse, este tipo que nos está llevando a una guerra política sin precedentes. Daba vergüenza escucharle hablando de la heroicidad del 1-O. Un referéndum ilegal, manipulado y sin garantías. Todos los participantes son héroes de la nueva patria catalibán.

Mentiras y más mentiras (sin piedad) y victimismo supremacista como manda el protocolo gobelsiano. No les basta el Estatuto, no; el resultado de los últimos comicios autonómicos (con un escaño más, pero con menos votos) le dan derecho a construir un Estado.

La solidaridad con Artur Más y sus mariachis delincuentes, fue enternecedora. Las inhabilitaciones y las multas son la respuesta de Madrid a nuestros deseos de libertad. La desafección al Rey tras el discurso

“No somos unos delincuentes, no somos unos golpistas, no somos unos locos, no somos unos abducidos; solo queremos votar”

Cataluña ha ganado el derecho a ser un estado independiente. Asumo el compromiso de todos los ciudadanos para que Cataluña se convierta  en una República.

Y la tregua- trampa: “Pido al Parlamento que suspenda los efectos de esta declaración de independencia por unas semanas para negociar con España”.

Sobraba la petición de diálogo. Una petición de independencia en diferido. Una independencia a la eslovena.

La traición está consumada. Moncloa tiene la palabra.

Inés Arrimadas, lo sentenció al inicio de su réplica brillante: “Esto no va de democracia sino de independencia; se han quedado en siglo pasado”. “No pienso permitir que me pidan el pasaporte”, enfatizó. “No estáis solos”, le dijo a los catalanes decentes. Y apostó por elecciones libres. No nos va romper el corazón; Cataluña es nuestra tierra, España nuestro país y Europa nuestro futuro”.

Miquel Iceta denunció la tregua-trampa a la eslovena y le pidió que pensara en los ciudadanos preocupados por esta deriva ilegítima. “Ni hubo referéndum ni resultados; usted suspende una proclamación que no ha hecho. Sr. Puigdemont, el 38 % no es suficiente”.  Y luego, apostilló:

“Una minoría no puede imponerse a una mayoría: usted no puede prolongar esta incertidumbre para las empresas y las familias. El problema no es de España, es nuestro. También pidió elecciones.

Primera reacción en Moncloa: no ha pasado nada con efectos jurídicos. Que los dioses nos sean propicios,

La detención debería ser la primera medida de Interior y a continuación la aplicación del 155 y de la Ley de Seguridad. Un golpe a la democracia. Hay que acabar con estos salvadores de las patrias subvencionadas.

Llevamos 500 años juntos; unos delincuentes habituales, no pueden romper España ni Europa. Así lo demostraron millones de españoles en Madrid y en cientos de Ayuntamientos y en Barcelona.

Neutralizar el pasado

Lo que queda de ocho lustros de dejación del Estado en la Comunidad Autónoma de Cataluña es una herida social y humana que tardará veinte años en cicatrizar. La intervención quirúrgica deberá ser a corazón abierto. La manifestación de un millón de catalanes el pasado día 8 -yo estuve el privilegio de estar allí para decirle personalmente que no están solos-confirma que esa sociedad civil no está dormida. Ha despertado ante la injusticia y el nazismo que se avecina,

¿Por qué hemos llegado hasta aquí? Por dos razones: la cobardía de los gobiernos de Madrid, siempre apoyados en el voto nacionalista y fundamentalmente por el desarme legal y jurídico al que han sometido al Código Penal y al Civil para contentar a los insaciables separatistas. No ha habido Leyes para pararlos, una vez que el Estado -Felipe González y Belloch- enterraron el delito de secesión. Por tanto, el primer acuerdo tras el golpe es armarse jurídicamente. Todos los constitucionalistas -quedamos los justos si contamos con el PSOE- se debería de aprobar un rosario de medidas urgentes para restablecer el Estado de Derecho.

Deslealtad y educación

Habrá que empezar por tipificar como delito la deslealtad constitucional para y cargos electos. Y, a continuación, reformar la educación; las competencias deben volver al Ministerio de Educación y Cultura. La enseñanza debe hacerse cumpliendo la ley; un 40 % en español; un 40 % en catalán y el 20 % restante en inglés, francés, alemán, árabe o chino.

Desde el minuto uno, un equipo multidisciplinar redactará textos comunes de historia, literatura y geografía para evitar contaminar más la mente de los más jóvenes.

Ya hemos comprobado hasta dónde nos conduce el odio inoculado desde el parvulario. Léase el discurso de investidura del presidente José Canalejas exhortando a los educadores públicos a inculcar el orgullo de sentirse españoles y de predicarse lo a los niños. Lo mataron 30años después.

El amor a España y a su diversidad, será pues,  un principio esencial del nuevo cuerpo nacional de Maestros de Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. La Universidad tiene que mantener su vocación de universalidad

 Y la Sanidad debe primar los méritos profesionales y no lalengua y la exclusión. (No puede repetirse el caso de Ibiza donde es más importante parlar catalán que ser un profesional íntegro) Creación del Cuerpo Nacional de Personal. Y, por favor, como ha pedido Ciudadanos: tarjeta sanitaria en todo el territorio.

Seguridad y Justicia

Seguridad. Las experiencias de los recientes atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils, y las actuaciones policiales del 1-0, justifican un mando único dependiente exclusivamente del ministro del Interior. Por cierto, que es quien paga a los Mossos.

La seguridad interior y exterior no puede estar en manos de funcionarios desleales e ineptos como Trapero. Los ‘abatimientos’ de los terroristas son inadmisibles en democracia. ¿Imaginan ustedes la que se hubiera montado si esa operación la hubiera llevado a la Guardia Civil o la Policía Nacional? Ya se hubieran creado un nuevo Tribunal de Nuremberg. Pero, claro, las ejecuciones de los Mossos no se cuestionan. Y la izquierda, como siempre mirando para otro lado.

La justicia y la unidad de mercado son imprescindibles. Las fronteras son las cicatrices que más desangran la convivencia. La competitividad es el pilar je sostiene el bienestar económico y social.

Necesitaríamos mucho espacio para enumerar las iniciativas parlamentarias para volver a la normalidad, sin admitir ni un chantaje más. Sugiero, además, estas medidas:

Prelación de las leyes del Congreso y del Senado sobre las de las CCAA.  Los Estatutos de Autonomía se irán acomodando a esta normativa. Esta es la piedra angular de mantener el poder central en los estados federales como Alemania y Estados Unidos.

Juramento único

Permiten que insista: Recuperación del delito de secesión, del recurso previo de inconstitucionalidad, del delito de organizar referéndums ilegales.

Bilingüismo en las instituciones, Juramento único de lealtad constitucional para todos los funcionarios y cargos públicos electos, e  inhabilitación absoluta (económica y política) para quienes no acaten las sentencias de los tribunales, empezando por el TC y por no cumplir y hacer cumplir la ley de Leyes.

La acción exterior, de fronteras e infraestructuras, debe ser una competencia exclusiva del Estado.

Las televisiones regionales (con lengua propia) podrán tener su propio canal generalista y otro socio-deportivo, pero no un monopolio informativo anticonstitucional al servicio de gobiernos inadmisiblemente desleales.

Habría que modificar la ley de los Terceros Canales para que, en un periodo razonable (unos 20 años), TVE debería cerrar sus Centros  Territoriales mientras las estaciones adscritas a cada Comunidad actuarían como corresponsales. Objetivo: no despilfarrar más el dinero público en propaganda.

Pero, por encima de todo, ha de modificarse La Ley Electoral para que solo se tenga presencia en las Cortes Generales con un mínimo de un 3% de los votos del censo. Hay que evitar el chantaje permanente de los nacionalistas. Son un cáncer para la convivencia.

Eso sí, reformando el Senado para convertirlo en una verdadera Cámara Territorial, con una clara voz de las nacionalidades y regiones.

Otro de los mantras de los partidos es que todas las ideas se pueden defender en democracia. Pues no. Francia es nuestro espejo: la unidad de la patria y la forma de Estado (allí, la República) no se pueden cuestionar en la Asamblea Nacional.

Llevamos 500 años juntos; unos delincuentes habituales, no pueden romper España. Así lo demostraron millones de españoles en Madrid y en cientos de Ayuntamientos.

Hoy somos todos más Libres e Iguales. Gracias a la Carta Magna del 77. Este es camino. Es más, no hay otro camino.