F. Javier Blasco Robledo. Coronel Retirado

Hoy en día, por desgracia y contra la voluntad de muchas personas, y fundamentalmente para aquellos que hemos tenido la suerte de poder vivir situaciones culturales, políticas y sociales mucho mejores que las actuales, nos encontramos con que las tres palabras del enunciado forman parte de nuestro vocabulario cotidiano por ser repetidas con excesiva frecuencia. No porque nos guste apelar a ellas sin motivo o razón, sino porque nuestra sociedad cultural y de relación social y política cae muchas veces, demasiadas quizá, en graves controversias y momentos que provocan situaciones propias o derivadas de estas en las que no cabe más remedio que usarlas por haber caído en ellas.

Aunque, inicialmente, se podría pensar que los tres conceptos son iguales o casi lo mismo; creo que, aunque muchas veces aparezcan como concatenados, debemos analizarlos propiamente para diferenciarlos por la gravedad de su significado, contenido o alcance, como, por su aparición en el tiempo de su entrada en escena.

En primer lugar, desde el origen de los tiempos en los que apareció la comunicación entre los humanos, surgió el concepto de la mentira que se puede definir como: “una expresión usada por el hombre que resulta contraria a lo que se sabe, piensa o cree. Suele utilizarse en oposición a lo que se considera como una verdad. La mentira, por lo tanto, implica una falsedad[1]”.

Por su parte, para el estudio de lo que es una Falacia aunque, sin entrar en disquisiciones sobre los diferentes tipos de estas, sus orientaciones y repercusiones; se sabe que este concepto viene del latín fallacia, lo que nos indica que “una falacia no es más que una mentira o engaño con el que se pretende dañar a alguien sin que aquél se dé cuenta……Una persona utiliza una falacia para obtener algo que sabe no podría conseguir de otro modo que no sea a través de la apelación a la falsedad. Generalmente su intención no es precisamente dañar, sino obtener un beneficio, pero, sin embargo, no le preocupa herir a otros para conseguir lo que desea[2]”.

Por último, al hablar de Noticias Falsas (Fake News) entendemos que históricamente esta palabra ha sido poco usada como tal; aunque, en los últimos años y quizás gracias a un determinado impulso de la misma tanto por Trump como por Putin y aledaños, viene cobrando un mayor protagonismo y empleo por ser usada y mucho como potente arma arrojadiza y penetrante cuchillo con firmes propósitos de empobrecer y embrutecer las relaciones diplomáticas entre países poco avenidos, ensalzar los problemas en el seno de las naturales alianzas si surgen controversias entre sus miembros o en las relaciones internas “normales y no tanto” en la arena social, política y laboral; también, en los vaivenes de la información poco éticos en general y en las luchas intestinas o de liderazgo en y entre los medios y las redes sociales por acaparar audiencias. 

No obstante, y dada su implicación en este más reciente concepto de doble palabra, habría que definir antes lo que es una Falsedad. Término que también tiene su “origen en el latín falsĭtas, concepto que describe la falta de verdad o autenticidad de un objeto o individuo. Una falsedad puede consistir en una mentira o en una noción que identifica una declaración que oculta o tergiversa la realidad de manera parcial o absoluta[3]”.

Vemos pues que todos ellos son conceptos que se encuentran interrelacionados pero, realmente, no son exactamente lo mismo por cuestión de matices, formas de presentarse o en función del alcance, repercusiones o de las verdaderas intenciones u objetivos finales a   alcanzar por el que decide uno u otro camino para comunicar, relacionarse, evadirse de un tema o problema o, puramente, para atacar, desprestigiar y hacer daño a algo o a alguien.

En este tema, como en muchos avances en esta vida y en la mayor parte de las “maldades”, herramientas, armas o diversos caminos que se pueden usar para contrarrestar, combatir o abatir al enemigo, han sido las fuerzas armadas (FAS) las que fueron las pioneras en la idea, desarrollo, aplicación y uso de dichas tácticas, técnicas y procedimientos. En mejorarlos y adaptándolos en el tiempo a y en función de los medios disponibles o de los objetivos sobre los que aplicarlos y también, de su traslado a mecanismos que han venido variando mucho con los desarrollos y avances de la ciencia o la propia sociedad y sus costumbres.

Así, entre muchas de estas, podemos citar una variada gama de actividades que van desde lo más simple a otros aspectos algo más complejos como pueden ser: la oferta de comida y agua en zonas o localidades asediadas o cercadas para tentar y ablandar al adversario; ejecuciones públicas y selectivas de prisioneros como alternativa a la rendición de plazas fortificadas; campañas de propaganda escrita (carteles anunciadores y lanzamiento de pasquines o papeletas informativas); propaganda verbal a base de potentes altavoces cercanos al enemigo para animarles a la deserción; esparcimiento de bulos con y entre civiles; intercambios de prisioneros con noticias falsas inculcadas en ellos; maniobras de decepción y engaño sobre despliegues y fortificaciones inexistentes o falseadas; noticias  sobre  supuestos movimientos de reservas; difusión de apariencias de posesión o amenaza del uso de armas de destrucción masiva para amedrentar al contrario; promulgación de graves amenazas militares de gran probabilidad por su apariencia; acciones de guerra electrónica y cibernética; los dobles espías y todo un sinfín de elementos para crear ciertas apariencias cercanas o lejanas difundidas por todos o selectivos medios y redes para con ello, dar la sensación de realidad y producir, mediante dichos engaños, la pérdida de la moral de combate en el adversario y dar pie al pánico o la deserción masiva e incluso su rendición.

Hoy, todo ese tipo de operaciones, que a veces hasta se complementan y confunden con las Operaciones Psicológicas puras; se conocen y concentran en una especialidad pomposamente denominada “Info Ops” u Operaciones de Información en la que colaboran y cooperan todos los elementos de Apoyo a la Maniobra para el cumplimiento de una misión trascendental dentro del concepto de Apoyo al Combate que, bajo mando único, actúa como un engrasado y coordinado ataque a la veraz información e inteligencia y contra la moral del adversario antes de tener que llegar al cruento empleo de las armas mortales para ablandarle o, incluso, en sustitución de aquellas.

Puede que sea precisamente el éxito y la experiencia acumulada en gran parte de las acciones militares de este tipo, los que han podido llevar a la idea de que su aplicación en la vida civil podría ser muy ventajosa por los potenciales grandes efectos a lograr sobre la competencia u oponentes, con el simple uso de unos medios que, aparentemente, no son muy abrasivos e incluso algo difíciles de detectar o identificar en su forma y autoría. Así, en la vida civil hoy se aplican y mucho en las relaciones internacionales, sociales, conflictos políticos, actuaciones sobre las economías, en el sabotaje a medios de comunicación y anuncios en redes, cómo herramienta muy eficaz para atacar la veracidad de la información y fundamentalmente en las campañas de desprestigio sobre las personas, medios, empresas, entidades e incluso naciones o asociaciones de ellas.

Últimamente, las falsedades enturbian y entorpecen las relaciones políticas internacionales y van encaminadas a minar o producir interferencias en la vida política, económica y social en otros países; además, estas se han confirmado como un fenómeno in crescendo. Como ejemplos entre mucho otros, se pueden citar las interferencias a base de informaciones falsas en las estimaciones, campañas y resultados en los grandes procesos electorales en muchos países; en las pasadas elecciones en EEUU a base de influir en la campaña de Trump contra su principal opositora, Hillary Clinton y viceversa; igualmente, en varios países de Europa con Alemania como objetivo preferente; influyen mucho también en la creación de tendencias, apoyos, adhesiones y opiniones a favor de nuevas ideas, partidos o conflictos políticos incluso llevados a cabo por países que, aparentemente, no tienen mucho que ver con el asunto, como por ejemplo, la creación de una “atmosfera de apoyo internacional” al proceso separatista catalán y en contra de la legalidad española para atajarlo y también de forma muy similar, en las turbias campañas de desinformación para engañar al votante en apoyo del Brexit en el Reino Unido. 

Notoria fue su huella en otros procesos electorales importantes en países conflictivos como Rusia, donde Putin se enfrentaba a fuertes contrincantes pero, modificando la opinión pública, les arrasó y finalmente acabó con una aplastante mayoría a su favor; igualmente, en Turquía con los procesos electorales y en los de cambios de legislación constitucionales en beneficio del dictador Erdogan; en más de un país del continente americano en procesos electorales recientemente terminados donde se han producido cambios copernicanos o en otros países para apoyar a regímenes casi enquistados como Cuba, Nicaragua y Venezuela entre otros; hoy ya nadie duda de las grandes influencias y repercusiones económicas provocadas que llevaron a la quiebra a varios bancos importantes y originaron la reciente gran crisis económica mundial o por último, las consecuencias de todo tipo derivadas de lo que se conoce como el WikiLeaks[4] y otras fugas de información.

No hay que descartar que las Falsedades, Mentiras y Noticias Falsas en la arena política interna de un país bien manejadas en los medios, lugares y momentos adecuados son a veces más que suficientes para provocar graves e insalvables crisis en los partidos políticos, en los gobiernos o incluso provocar su caída en base a insinuaciones, rumores, malas interpretaciones o poniendo en boca de actores de determinado relieve hechos o declaraciones que nunca se produjeron, o con el carácter e intensidad con las que se reproducen, modulan y amplifican.

Ejemplo claro y reciente de todo lo dicho en este último punto, ha sido la orquestación para cuajar, producir y realizar la moción de censura a Rajoy por parte de Sánchez. Bastaron una serie de rumores, la creación de un ficticio y exasperado ambiente social y la tergiversación de unas declaraciones muy interesadas, personales, desviadas, no probadas ni enjuiciadas realmente por ningún tribunal competente; por parte de solo uno de los tres jueces del tribunal que juzgó una pieza parcial del famoso caso Gurtel –referida a dos municipios de la provincia de Madrid y por cantidades irrisorias- para que un aspirante -con el menor número de escaños de la historia del PSOE- sin programa y necesitando para ello del apoyo de los partidos nacionalistas, separatistas, populistas y pro etarras del hemiciclo pudiera sacar adelante dicha moción.    

Otro medio para falsear las verdaderas intenciones de los ciudadanos y crear falsas expectativas o desilusiones en los realmente primeros en el ranking electoral consiste en la manipulación de las encuestas en lo que -popular y mediáticamente- se viene a conocer como “la cocina”. Hábilmente manejadas y bien cocinadas pueden producir efectos sorprendentes positivos o negativos, según sea el caso, que influyen en la moral y decisión del votante. Pero, también tienen el peligro de que si el cocinero se pasa de condimentos, el guiso puede salir incomible. 

Herramienta similar es la que se emplea para las ventas on line de cosas “extrañas” y poco o nada legales, la introducción de medicamentos o tratamientos mágicos ilegales y no recomendables; también por muchas sectas pseudo religiosas que atrapan adeptos con fines recaudatorios y por los especialistas en la captación de la pornografía infantil o la trata de seres humanos.

El uso de Internet y en las redes sociales son los medios más empleados para todo este tipo de actividades medio o totalmente delictivas porque fácilmente pueden encubrir en el anonimato al que lo lanza, apoya, utiliza y comercia. Los medios de comunicación algo más “serios” son menos empleados para estos casos porque “oficialmente” son más impenetrables porque obedecen a normas más éticas y profesionales. No obstante, dada la sucesiva degradación de los profesionales del medio, el incremento incontrolado de estos -principalmente, los digitales- y las constantes pérdidas de los valores morales y éticos en la sociedad en general y en ciertos "profesionales" que han abandonado la principal bandera de su profesión, se puede afirmar que aquella norma de resistencia, viene poco a poco resquebrajándose y cada vez más deprisa en los últimos tiempos. 

Llegado a este punto, quisiera centrarme algo más, dada su notoriedad, en las Noticias Falsas para descifrar su razón de ser y también, describir con cierto detalle, un caso concreto y muy reciente que conozco perfectamente ya, que sin quererlo, me encontré siendo el protagonista de una rocambolesca historia clara y fácilmente enmarcable como Noticia Falsa.

Las Noticias Falsas, ni son un fenómeno recién inventado ni tampoco de nuevo cuño; llevan produciéndose durante mucho tiempo; aunque, todo apunta a que es precisamente el empleo masivo de este concepto y vocablo por Trump -como medio de auto defensa o de arma arrojadiza propia contra sus contrarios durante toda su campaña electoral y mucho más desde que ocupa la presidencia de EEUU- el que puede haberlas puesto de moda y también haber influido en la actualización e impulso del empleo del concepto.

Volviendo a recapitular los conceptos ya mencionados al principio de este trabajo, se puede asegurar, sin temor a grandes desviaciones, que una Noticia Falsa es y se llama así porque contiene falsedades lo que nos lleva a recordar algunos aspectos de entre los mencionados en la definición de dicho término: “falta de verdad o autenticidad de un objeto o individuo…puede consistir en una mentira o en la noción que identifica una declaración que oculta o tergiversa la realidad de manera parcial o absoluta”. Una Noticia Falsa, además de tratar de esconder a su autor y soler incluir falsedades puras; puede moldearse a base de ciertas y malintencionadas falacias; con lo que, según la interpretación de la definición de estas: serían mentiras o engaños con los que se pretende dañar a una persona sin que ésta se dé cuenta…El que las utiliza, lo hace para obtener algo que sabe no podría conseguir de otro modo que no sea a través de la apelación a la falsedad. Y, aunque su primera intención no fuera dañar, sino obtener un beneficio propio de tipo económico, fama o social; sin embargo, no le preocupa herir a otros, incluso gravemente, para conseguir lo que desea el falsario.

De todo este batiburrillo de ideas, conceptos y definiciones podemos deducir fácilmente un esbozo de definición propia por la que se podría decir que: las Noticas Falsas son elementos intencionados que generalmente se difunden bajo autoría oculta; que faltan a la verdad o la autenticidad ya que ocultan o tergiversan la realidad de manera parcial o absoluta. No son más que mentiras o engaños que se lanzan en uno o varios medios con el objetivo de obtener algo a través del empleo de falsedades y, que por su propia idiosincrasia, suelen ser muy perjudiciales ya que, para obtener su buscado beneficio, a sus autores y amparadores no les preocupa e incluso, en ciertos casos, les interesa o buscan herir a los afectados por ellas.

Por lo tanto, y es muy importante recalcarlo; una Noticia Falsa no es una simple mentirijilla sin importancia; es un hecho premeditado que, apoyándose en la mentira y la falsedad trata de confundir a las personas en busca de un objetivo sin importarle herir o avasallar a personas que hasta puede que no tengan arte ni parte en los espurios objetivos del que la prepara y/o difunde por el mero hecho de divertirse; aunque otras muchas veces, lo que su objetivo busca primordialmente es atacar moral y socialmente al sujeto pasivo y/o echar a perder su reputación debido a oscuros y extraños intereses del difamador. Intereses, que hasta en ciertos casos, pueden llegar a ser de tipo económico.

Crear y mantener una reputación es un proceso muy difícil y costoso; solo se consigue con unas buenas y potentes bases para ello, a lo largo de muchos años y alimentándola constantemente de buenos principios, razones, trabajos de peso e importantes resultados mantenidos en el tiempo. Destrozarla es mucho más fácil de lo que uno se cree o imagina. Recuperarla puede ser incluso mucho más costoso o difícil que crearla inicialmente ya que, hay que vencer con fundamentos y ejemplos claros toda una retahíla de mala propaganda, falsedades y auténticas situaciones incomodas que se derivan del odio personal, o de intereses políticos, sociales o éticos del que lanza la campaña en contra de una determinada persona o institución. 

Gracias o como consecuencia de las Noticias Falsas, se puede atacar a una persona o entidad en lo más profundo de su honorabilidad, limpieza de acción o de pensamiento y sobre todo, en su dignidad y prestigio personal y profesional. Por eso, el daño moral y en su prestigio que se le puede infringir es incalculable.

El modo y medio de difusión de las Noticias Falsas varía según la importancia del tema; se puede asegurar, que no es sólo a través de las clásicas redes sociales. Generalmente, necesita de un claro soporte físico de cierta solvencia que le dé un adecuado “certificado” de autenticidad y un mayor grado de credibilidad, evitando que se convierta en uno más de los miles de chismes o rumores -más o menos malintencionados- que ruedan a diario por la mayor parte de aquellas.

Conviene recordar las sabias palabras pronunciadas en su día por Cayo Tito en el Senado romano, que siguen muy vigentes “Las palabras vuelan, lo escrito queda”. En función de esta sentencia, se entiende que sea muy normal, que las Noticias Falsas, sobre todo las de determinado e importante calado y con la idea de darles un gran alcance y profundidad en  mala intención, precisen de un soporte escrito publicado en papel o en uno o varios medios o webs de Internet de cierta raigambre y trasladables por conexión mutua a otras y variadas redes sociales para, así darle un cierto marchamo de validación previa y alcanzar una mayor cobertura en diversos y sucesivos escalones.

Una vez difundida y normalmente agravada en y por cada escalón que la recoge del anterior, la bola se va agrandando hasta alcanzar dimensiones increíbles y muchas veces, casi imposibles de contrarrestar. El daño causado en dicho momento ya no tiene límites. Es precisamente por ello, por lo que es muy necesario actuar cuanto antes, lo más rápidamente posible, para combatir la noticia y frenar su propagación a fin de tener que evitar una lucha desigual entre una persona y diversos medios con capacidades diferentes en varios frentes a al vez. 

En España y para intentar cortar el tema de raíz una vez detectado, se cuenta con determinadas herramientas legales, que con apariencia de simpleza -ya que su aplicación y puesta en práctica es poco laboriosa y nada complicada-, producen efectos de una gran eficiencia por contrarrestar y cerrar de forma acertada y rápida la potencial gravedad del tema. De no llegarse a un acuerdo amistoso entre las partes para ejecutar la rectificación solicitada en el primer paso, le corresponde a los juzgados de Primera Instancia dirimir este tipo de conflictos a denuncia del afectado a la que debe acompañar las pruebas de todo lo sucedido y también de lo realizado para zanjarlo sin que hubiera fructificado con resultado positivo. Siempre, sucesiva y/o paralelamente, queda la posibilidad de recurrir a instancias superiores judiciales en demanda y defensa de los intereses personales en juego, por ambas partes; aunque, este paso se suele dar mayoritariamente más por el demandante que por el demandado.

El simple proceso referido en el párrafo anterior, viene recogido y claramente explicado en la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de rectificación[5]. Una Ley con tan solo 8 artículos y dos disposiciones derogatorias, que en su artículo 1 recoge el fundamento, intención y alcance de la misma “Toda persona natural o jurídica, tiene derecho a rectificar la información difundida, por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle perjuicio”.

Pues bien, gracias al uso y acogimiento a esta Ley -para cuya aplicación no se precisa de la asistencia de letrado ni procurador- pude solicitar y también obtener en su primer paso la rectificación que solicitaba por medio del instrumento mencionado en su artículo 2 “un escrito de rectificación dirigido personalmente al director del medio de comunicación” por burofax para que quede constancia oficial de su entrega de parte del solicitante y  de la recepción del documento por el medio implicado.

He podido comprobar la eficacia de esta Ley; aunque paralelamente, debo decir que al ser inicialmente un acto de buena voluntad y entendimiento entre las partes, sin mediación judicial ni encuentro personal, no siempre los requeridos a una rectificación se avienen a cumplir con exactitud lo claramente solicitado por la otra parte. Las malas praxis o posibles determinadas turbias intenciones disfrazadas de lo que no son, siempre albergan cierto margen de maniobra, para hacerlo o para cumplir a medias de forma tal que, aunque aparentemente, atienden a lo que se les demanda, no lo hacen plenamente o con ciertos subterfugios; tal y como, más tarde, podremos comprobar.

Aquellos que me conocen personalmente o me siguen en diferentes redes, webs, revistas digitales o en papel tanto nacionales como extranjeras; saben que mis múltiples trabajos suelen versar sobre temas de actualidad, política nacional o internacional, conflictos geoestratégicos, proyecciones de futuro sobre las alianzas a las que pertenece España o referidos a países con dirigentes conflictivos, todos ellos con a sin armas a de destrucción masiva; tema este último, que conozco bien por haberle dedicado bastantes años de mi vida profesional.

El último de mis trabajos originales y de cierta enjundia lo publiqué el 20 de octubre de 2018; mediante un artículo al que titulé “Ruido de Sables o poner el Bastón sobre la mesa”[6]. Como viene siendo habitual, lo colgué en mi Website[7] y en LinkedIn; con posterioridad, me consta que fue recogido en otras páginas web y alguna revista donde sus consejos de redacción suelen incluir mis trabajos tras solicitar mi consentimiento como autor.

Antes de nada y porque creo que es importante, quisiera recalcar que -y así lo expresé en aquel trabajo- la principal intención al escribirlo se enmarcaba en lo que viene siendo habitual en mi forma de enfocar y presentar mis trabajos; tratar de analizar desde los parámetros del Pensamiento Crítico las mencionadas situaciones o problemas para poder presentar las conclusiones que aparecen cómo más reales posibles, apuntar soluciones o salidas alternativas; e incluso –tal y como ya me ha ocurrido en varios casos y en este también- tratar de calmar los posibles ánimos adversos o poco fundados, entre aquellos que, por desconocimiento de la situación, de la legalidad vigente o movidos por impulsos personales o muy ideológicos intentan forzar o proponer alternativas, atajos o salidas comprometedoras y/o no muy legales ante situaciones que real y legalmente no son tan sencillas como aparentan -como en este caso- y referentes al papel y las misiones que legalmente tienen y pueden ejercer las FAS dentro y fuera de España.

Por ello, decidí versar, citar y presentar de forma clara y directa mi trabajo en base al desarrollo de un estudio sobre dichos temas titulado "El Rey  y las Fuerzas Armadas" -http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:DerechoPolitico-1980-07-1004... publicado por un legalista de prestigio, además, de ser uno de los padres de la Constitución, D. Miguel Herrero y Rodrigues de Miñón del que cité y trasladé literalmente a mi artículo varios de sus párrafos , que vuelvo a citar. aunque algo extractados por acortar el trabajo:

“Los tres preceptos fundamentales al respecto son:

En primer lugar, el artículo 8. 1de la Constitución  según el cual: «Las Fuerzas Armadas…, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.»

En segundo lugar, el artículo 62, según el cual «Corresponde al Rey en su apartado h) el mando supremo de las Fuerzas Armadas».

Y en tercer y último lugar el artículo 97, que dispone: «El Gobierno dirige... la administración militar y la defensa del Estado.»

Para la interpretación de estos preceptos ha de atenderse, por un lado, a lo dispuesto en el artículo 56, según el cual: «El Rey... ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes», y, por otro, el artículo 64, según el cual: Los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes. De los actos del Rey serán responsables las personas que lo refrenden.»

Ahora bien, una de estas funciones es, según el mencionado artículo 62, el mando supremo de las Fuerzas Armadas, de modo y manera que la lectura integrada de ambos preceptos exige reconocer que el Rey ejerce el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Pero, sin duda esta competencia regia ha de ejercerse, como todas las demás, bajo refrendo, en este caso de los ministros responsables, que cubren con ello la irresponsabilidad del monarca (art. 64)

Estos son los principios constitucionales que deberá respetar la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, según exige la propia Constitución (art. 8.2). Ahora bien, el desarrollo legal de estas disposiciones constitucionales, primero en la Ley de 28 de diciembre de 1978 relativa a los Órganos Superiores de la Defensa Nacional y, después, en la Ley Orgánica por la que se regulan los criterios básicos de Defensa Nacional y la Organización Militar, parece vaciar de contenido estos preceptos constitucionales, o, lo que es lo mismo, reduce a meramente simbólico el mando.”

Igualmente, a raíz de las conclusiones y los consiguientes razonamientos del jurista de cabecera empleado para documentar mi trabajo, llegué a la siguiente conclusión en aquel artículo que, también expuse y que, de nuevo, vuelvo a copiar literalmente:

"Las FAS deberán estar atentas, preparadas y prontas para asistir, a requerimiento del gobierno,a cumplir con su obligación más sagrada como es defender, con todo su empeño y saber hacer, la integridad de España y el ordenamiento constitucional. Misión que les viene marcada claramente -sin otro tipo de cortapisas que el subrayado referido en este mismo párrafo- la Constitución en su artículo 8.1."

A pesar del extenso, completo y detallado acopio y desarrollo de elementos de peso y juicio y estar convencido de que todos ellos –sin excepción- habían quedado bien sentados; cual fue mi sorpresa, cuando seis días más tarde, el 26 de octubre, aparece publicado en un medio digital español de cierto renombre  -al que hasta entonces yo le consideraba con seriedad - un documento un  anónimo, basado en mi trabajo en el que se me cita -sin haberme consultado para ello- y sin motivo aparente ni razón explicada se me ataca de diversas formas desde el propio título de su trabajo hasta en las diferentes auto-conclusionesque extrae su autor ya que insiste, explicita y remarca que debido a la orientación, intención o propósito de mi artículo yo, con aquél documento mío, estaba solicitando al Rey que activase al Ejército frente al independentismo en Cataluña.

Como es fácilmente entendible, mi sorpresa inicial y enfado posterior fueron mayúsculos por entender que lo vertido en su versión publicada en el digital –lo dicho en su título y la mayor parte de los distintos párrafos- no era cierto y totalmente distinto a lo que yo me había preocupado en escribir y dejar meridanamente claro. A este respecto, debo decir, remachar y añadir, que por mi parte y dada la seriedad del tema, durante su elaboración y varias veces antes de publicar mi trabajo original, me aseguré que todas las afirmaciones, citas y conclusiones vertidas en él fueran ciertas, lo suficiente fundamentadas, limpias y claras para que; de ningún modo, pudieran ser susceptibles de dar lugar a cualquier grave o errónea interpretación por mucho que el que las leyera en mi original pretendiera interpretarlas.

Además de en el título, y de otras menciones falsas a mi persona y despreciativas sobre alguno de mis destinos; hay una frase muy doliente por ser acusatoria, falsa y muy grave. En su versión se asegura que en mi trabajo yo mantengo y opino que a pesar de lo expuesto sigue prevaleciendo el precepto incluido en la Constitución sobre las Leyes Orgánicas.

En cualquier caso, y por si existiera alguna duda de los dicho hasta el momento, basta con tomarse la molestia de leerse mi trabajo, anteriormente referenciado, y comprobar lo dicho. Por otro lado, puedo asegurar sin temor a error alguno, que el anónimo trabajo del digital está lleno de mentiras, falsedades y falacias. No se limitó a copiar y citar párrafos y textos del mío, sin más, para luego deducir sus propias conclusiones –que no las mías- sino que además, cita de forma parcial e interesada partes/trozos de mis párrafos sin completar, los reajusta y pega libremente a su antojo y en su orden para “auto interpretarlos” de tal modo y manera, que tras muchos giros y con sus libres, nada claras y propias interpretaciones, pudieran “aparentemente” servirle de base para induciral lector en la veracidad de sus aparentes -por irresponsables e increíbles- difamatorios propósitos.

Tal y cómo mencioné, no escatima esfuerzos en tratar de herirme personalmente en función de ciertos términos y temas que, pudiendo aparentar errores u opiniones banales de una persona poco formada en los usos, costumbres, estructura y legislación militar; sin embargo, supuestamente, todo indica a  que los menciona conociendo, que de ser ciertos, pudieran llegar a tener mucha trascendencia e importancia por el posible daño a ocasionar tanto a mi persona, familia, amigos y compañeros, como a mi prestigio profesional y personal.

En primer lugar, desde el propio comienzo de su opaco trabajo, hace referencia -en tan solo unas pocas líneas de su introducción- a mí condición de militar como Coronel en la Reserva por tres veces –una de ellas en negrita, para mayor énfasis del tema-. Afirmación gratuita y falsa, porque casualmente, este mes hará un año que pasé a la situación de Retirado. De haber continuado en la Reserva y escribir o proclamar públicamente algo contra las Leyes, la Constitución, las normas, procedimientos o la jurisdicción puramente militar, estaría sometido forzosamente a esta última y seguramente podría ser encausado por faltas o delitos de diversa calificación-según el contenido de mi manifiesto- pudiendo corresponder hasta los de falta o delito graves.

Erró su tiro por un triple motivo; mi situación administrativa y legal es muy fácil de comprobar, y de hecho estoy convencido de que así sucedió en ciertas instancias; cualquier persona con una mínima capacidad de comprensión escrita, tras leer mi artículo, jamás podría llegar a sus conclusiones y razonamientos y, porque al estar retirado, tengo iguales derechos, obligaciones y limitaciones que cualquier ciudadano civil definitivamente fuera de la jurisdicción militar.

No contento con su “desliz” sobre mi situación administrativa y con intenciones que no adivino a entender cita por dos veces mi último destino–a mucha honra por ello y durante varios años- como Adjunto al Director del CIFAS (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas). Realmente, no creo lo hiciera por casualidad; sino para dar un mayor énfasis sobre mis responsabilidades anteriores dado que, en función de aquellas, debiera haber sido más precavido en mis afirmaciones; aunque no descarto otras posibles extrañas intenciones por su manera de despreciar la misión fundamental del CIFAS al que considera solo, como el centro de los “espías militares” cuando en realidad cumple otras muchas más. 

El día 30 de octubre a la vista de que su artículo seguía colgado desde el 26 y a pesar de haber intentado sin éxito una solución amigable; en función de la mencionada Ley Orgánica 2/1984 reguladora del derecho de rectificación, le dirigí mi escrito de rectificación por burofax al director del medio en el que tras la completa y detallada exposición de motivos limité mi derecho a lo siguiente: “le sugiero y al mismo tiempo le solicito la publicación de mi trabajo original completo en los mismos lugares y tiempos de publicación que el suyo ha permanecido en sus páginas”. La Ley ofrece un plazo de tres días para cumplir la rectificación solicitada.

Con el añadido siguiente; “de no hacerlo en el plazo marcado, de forma voluntaria por su parte, me veré obligado a ejercer el derecho de solicitar a la justicia la correspondiente acción de rectificación en función del artículo 4 de la ya mencionada Ley reguladora del derecho de rectificación (2/1984). Siempre y sin perjuicio de que este proceso pueda ser compatible con el ejercicio de las acciones penales o civiles de otra naturaleza que pudieran asistirme por la gravedad de los hechos difundidos (artículo 6 de la misma Ley).”

En menos de 24 horas desde la recepción oficial del burofax y aunque nadie se puso en contacto conmigo, entiendo que mis quejas y reclamaciones fueron atendidas porque así sucedió con lo solicitado. Pero, debo decir que realmente lo hicieron de forma un tanto “peculiar” por su parte. Su “maniobra” de rectificación la interpreto como poco elegante para un medio de su categoría, con ciertas y conocidas raíces morales y de deseable profesionalidad, ya que, efectivamente, editaron mi trabajo pero, con “ciertas triquiñuelas”: lo titularon con el menor tamaño de letra posible sin negrita y además, lo hicieron bajo un “nuevo título”suyo a toda página y en negrita; poco ortodoxo, que aunque menos hiriente que el anterior, igualmente falto de exactitud, que hacía alusiones a que se editaba como mención a un trabajo (el mío) en el que hablaba del Rey y Cataluña cuando el contenido de aquel era mucho mayor y completo. Además, sin habérselo requerido, han mantenido junto a la mía su primitiva publicación-la que les había solicitado retirar- accesible con un claro y sencillo link como “noticia relacionada” por lo que en realidad -con otra aparente intención- seguían manteniendo su falso trabajo a la vista de todos y en la misma página de su web. Cosa que, casualmente, no habían hecho con el mío, cuando publicaron el suyo en el primer formato. Además, aunque no se lo solicité personalmente, cualquier persona que entiende que no ha obrado correctamente, por educación y porque con su encubierta insistencia podría caer en posteriores reclamaciones, las evita desde el primer momento.  

Por último, mencionar otro hecho, curioso como mínimo, ya que dicha publicación digital ofrece la posibilidad de que sus lectores puedan hacer comentarios a los trabajos colgados en la misma. Comentarios, que como es de suponer, deben pasar algún tipo de filtro para evitar expresiones soeces, comprometedoras u ofensivas para el autor o el tema. Pero extrañamente, ya que me consta de primera mano y a ciencia cierta, bastantes amigos y seguidores míos intentaron colgar algún comentario tratando de desmotar el contenido de su escrito. Pero, tras anunciarles su paso por la citada revisión, la inmensa mayoría de ellos nunca vieron la luz pública; sin embargo, la mayor parte de los que “si pasaron sus filtros” casualmente atentaban gravemente contra mi dignidad o criticaban abierta y gravemente lo que “supuestamente” había dicho y escrito.   

Por todo ello, creo firmemente que esta editorial digital colaboró, al menos, en insistir en el mantenimiento de publicación que no era más que una Notica Falsa a pesar de ser avisados por diversos comentarios de los lectores y por mis amistosos intentos de corrección y no lo hicieron, aunque a su manera, hasta pasadas unas horas de mi requerimiento legal y oficial. Una publicación, en la que se me atribuyeron dichos y hechos falsos y se me ofendió profesional y personalmente. No han sabido o querido reaccionar como procede en lo que se entiende como la buena educación y el “fair play” de los medios en lo referente a cortesía, la información y la comunicación veraz y sin embustes.

Paralela e increíblemente a los referidos hechos, unos días más tarde, la misma editorial procazmente publicó un buen trabajo denunciando los peligros y problemas que ocasionan a las personas y entidades la Noticias Falsas. Noticias que, según el artículo, habría que erradicar totalmente de los medios.

En resumen de todo lo visto, estimo que las Noticias Falsas poco a poco van invadiendo la política, la economía y las relaciones sociales en todos los aspectos y parámetros de la vida en España y fuera de ella. Es una herramienta muy vieja; aunque, últimamente está tomando un vigor y esplendor muy peligroso y grande debido a la proliferación de redes sociales donde no existe ningún tipo de control, por el creciente e imparable surgimiento de una serie de Publicaciones Digitales y Websites -en ocasiones en manos de irresponsables o personas poco formadas moral y éticamente- que, en razón de posibles espurios intereses, tratan de menospreciar, vilipendiar, humillar u ofender a personas físicas por extraños y muy poco explicables motivos. Aunque muchos se esfuercen en decir lo contrario, el nivel de formación cultural y de raciocinio de las personas se encuentra bajo mínimos. Creo que, tristemente para nosotros, en lugar de buscar crecer en la verdadera cultura, nos encanta darnos al cotilleo o la palabrería, dónde los dimes, diretes y chismes son lo único que nos llena con agrado nuestro escaso tiempo dedicado al intelecto y que conocedores de aquello, algunos medios, extraña y voluntariamente se ofrecen a cooperar con ello.   

Soy de los que piensan que los que plasman, amparan, publican o defienden este tipo de Noticias Falsas; conocen muy bien el alcance y daño moral, familiar, social y profesional que se hace a las personas o entidades víctimas de ellas y de lo difícil que para muchos de ellos puede suponer recuperar todo o parte de su prestigio dañado o perdido. No obstante, cuando uno tiene ya ennegrecido el rostro por el humo de sus muchas batallas contra la adversidad moral, los avatares de la propia vida o la maldad de ciertas personas; este tipo de arteros ataques a manos de amorales o poco éticos amigos de la humillación, pueden llegar a servirle de acicate para convencerle que debe seguir su brecha y camino, sin abandonar nunca la legalidad, y denunciar siempre este tipo de ataques indiscriminados aunque, de poderse evitar, no dejarse llevar a tener que entrar en la lucha llena de ciertas marrullerías que, pudiendo ser legales, son poco formales y muy estresantes para la salud y la tranquilidad de las personas que merecen siempre ser respetadas. 

NOTA DEL AUTOR: Este trabajo es propiedad de su autor y, por tanto, su reproducción total o parcial deberá realizarse solamente bajo el conocimiento y consentimiento del mismo.

[1] https://definicion.de/mentira/

[2] https://definicion.de/falacia/

[3] https://definicion.de/falsedad/

[4] “Organización mediática internacional sin ánimo de lucro, que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes”. Y que no es más que un “sitio web que, haciendo un uso intensivo de internet, promete ser una fuente adicional de preocupación para gobiernos, corporaciones o todo aquel que tenga interés en mantener algunas cosas ocultas”.

https://www.bbc.com/mundo/internacional/2010/04/100406_2317_wikileaks_si...

https://wikileaks.org/

[5] http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/lo2-1984.html

[6]  https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/el-ruido-de-sables-...

[7]  https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/home

[8] http://revistas.uned.es/index.php/derechopolitico/article/view/8033/7684