Por Jamal Mechbal
Foto: Un grupo de saharauis con banderas del Polisario en los campamentos de Tinduf.
 
Argelia y el Polisario tuercen el significado del derecho a la autodeterminación para que desemboque forzosamente en la independencia. Para ello, toda autodeterminación que no sea independencia deja de serlo. Argelia y la organización político militar Polisario, lograron que la tendenciosa y falaz concepción alcance incluso algunos medios de comunicación, dando a menudo una interpretación errónea del concepto autodeterminación. Entre los muchos ejemplos, el reciente artículo de Ignacio Cembrero  ‘La Unión Africana considera que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara’ publicado el 13 de noviembre 2014,   donde  dice:  “su tarea (España) consiste en presionar a Marruecos para que acepte la autodeterminación de los saharauis a la que se opone. Ofrece a cambio una autonomía para el territorio.”. De esta frase, como otras más, el lector concluye que  la autodeterminación  es la que contiene siempre la opción independencia, como si la autonomía que ofrece Marruecos como proyecto a negociar no lo fuese. Pero lo más sorprendente  es que ni la diplomacia marroquí, ni las Naciones Unidas toman cartas en el asunto para evitar que los medios de comunicación y la opinión pública caigan en el uso equivocado y tendencioso. La autodeterminación, según la Resolución 1541 (XV) y la Resolución 2625 (XXV) de 1970  de las Naciones Unidas, no debe ser entendida en el sentido de que pueda  quebrantar y atentar contra la integridad territorial de Estados soberanos e independientes, ni tampoco en el sentido exclusivo de independencia, sino también la integración o la asociación con otro país o cualquier otra forma política, siempre que sea sin interferencias de terceros, cosa que no respeta Argelia.
 
Sin criterio uniforme
La práctica de las Naciones Unidas en esta materia no ha logrado  un criterio uniforme para su aplicación y en muchos casos no ha podido resolver situaciones de conflictos. No obstante, en el caso del ex Sáhara español, mediante la lectura de los diferentes informes del secretario general del Consejo de seguridad de la ONU, podemos afirmar que  la autodeterminación es entendida de manera completamente diferente a la de Argelia y el Polisario. En su informe S/2001/613 del 20 de junio 2001,  párrafo número 40, el secretario general, refiriéndose a James Baker, dice: “Les reiteró que había muchas formas de lograr la libre determinación: podría alcanzarse con la guerra o la revolución, mediante la celebración de elecciones, para lo cual hacía falta buena voluntad, o por medio de un acuerdo, como lo habían hecho otras partes en otras controversias. Mi Enviado Especial preguntó a las partes si estarían dispuestas a emprender esta última vía sin abandonar el Plan de Arreglo.” Así queda claro que para la ONU había muchas formas de lograr la libre determinación. Pero el Polisario, según el informe, insistía en que “no estaba dispuesto a examinar ninguna otra vía” que no sea el Plan de Arreglo, a sabiendas que es inaplicable. El Plan de Arreglo es inviable, porque “cada parte quería ganar a toda costa pues, en vista del carácter del acuerdo que las Naciones Unidas estaban tratando de aplicar, en el referéndum habría un ganador y un perdedor y, en consecuencia, era mucho lo que estaba en juego”, párrafo 47. Por ello, se abandonó  la idea que radica en celebrar un referéndum  para elegir  entre dos opciones maximalistas extremas, la independencia o la integración. La ONU empieza a buscar  una tercera vía intermedia como forma de alcanzar la autodeterminación. La tercera vía, como solución, se alcanzaría mediante negociaciones  entre las partes con buena fe  y una vez alcanzado el acuerdo  se sometería a referéndum.  
 
Vías para una solución
En este sentido, según el parágrafo 37 del citado informe, dice que el Enviado Personal explicó a las partes, que  “había varias formas de llegar a esa solución: podría concertarse un acuerdo negociado para la integración total del Sáhara Occidental en Marruecos o para la plena independencia, aunque a su juicio ninguna de las dos alternativas parecía probable. Sin embargo, un acuerdo negociado podría proveer una solución intermedia.” La ONU abandona pues  la opción independentista a favor de una autonomía y empieza su nueva tarea de convencer a las partes para contemplar  una solución basada en la tercera vía. El periódico Saudita ‘Asharq Alawsat’, con fecha de 06 de Agosto 2003, informaba de que durante una entrevista entre Hasan II y James Baker, éste último dijo al Monarca marroquí que el gran problema del  referéndum contemplado, es el triunfo de uno  en detrimento del otro; siempre hay un ganador y un perdedor. En esa misma audiencia, Baker propuso una solución basada en transferir parte de poderes a la población del territorio saharaui para un gobierno autonómico dentro de la soberanía marroquí. Pero Hasan II no aceptó la propuesta y a raíz de ello empezaron las fuertes presiones ejercidas por la administración Clinton. 
Como apoyo a las gestiones de Baker, se inscribe la visita de Martín Adrik, ex subsecretario de Asuntos Exteriores, en julio de 1999, para convencer a las partes de la importancia que reviste una solución política consensuada, y en septiembre del mismo año, llegó a Rabat Madeleine Albright, e insistió ante el recién coronado Mohamed VI sobre una solución política basada en una autonomía. Mohamed VI pidió tiempo hasta que consultara a los partidos políticos, que aceptaron la propuesta. A raíz de ello, Baker presentó al Consejo de Seguridad el Acuerdo Marco. 
 
Informe de la ONU
El mismo informe S/2001/613 con fecha de 20 junio 2001, párrafo 2, confirma el secretario general de la ONU que el James Baker empezó a sondear  una solución basada en una autonomía como forma para la autodeterminación en el territorio: 
“Durante el período sobre el que se informa, mi Enviado Personal, James A. Baker III, se entrevistó con funcionarios del Reino de Marruecos a fin de determinar si, en su calidad de Potencia administradora del Sáhara Occidental, Marruecos estaba dispuesto a ofrecer o apoyar alguna transferencia de poderes que fuera verdadera y sustancial y estuviera en consonancia con las normas internacionales a todos los habitantes y antiguos habitantes del Territorio”. Marruecos aceptó abandonar  las dos opciones extremas previstas en el Plan para evitar la situación de bloqueo haciendo costosos sacrificios y grandes esfuerzos al aceptar concesiones. Lamentablemente, no hubo ninguna reciprocidad  por parte de Argelia y el Polisario, que se mantuvieron inmóviles rechazando la tercera vía como forma de solución y la que sería sometida a referéndum después de cinco años de su aplicación. Mientras Marruecos expresaba su disposición para negociar el nuevo plan basado en la autonomía, el secretario general del Polisario, Mohamed Abdelaziz, enviaba  el 30 de mayo 2001  una carta a Kofi Annan como respuesta al proyecto de Acuerdo Marco, que decía: “reiteré a su Enviado Especial que nos oponemos tajantemente a toda solución en que se haga caso omiso del derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación y a la independencia” (figura como el Anexo IV del informe del secretario general S 2001-613).
 
La posición del Polisario
La autodeterminación tal como la entiende el Polisario en su mencionada carta y su rechazo tajante a toda solución que haga caso omiso a la “libre determinación y a la independencia”, cambió radicalmente aceptando otra completamente opuesta y es el reparto del territorio. Esto ocurrió, cuando el presidente Bouteflika se desplazó a Huston (Texas), rompiendo con el protocolo de jefe de Estado, e hizo llegar en nombre de Argelia y el Polisario que “estarían dispuestos a debatir o negociar una división del Territorio como solución política a la controversia relativa al Sáhara Occidental”  (informe del secretario general de las Naciones Unidas S/2002/178 con fecha del 19 de noviembre 2002, párrafo 2). Así vemos la independencia y la autodeterminación tal como es entendida por el Polisario abandonada  a favor del reparto. Cuando Marruecos presentó el proyecto de autonomía, para que sea objeto de negociación, recibiendo la buena acogida unánime de los miembros del Consejo de Seguridad, el Polisario presentó, como contra propuesta, un proyecto en el que se retrocede, volviendo a presentar  la opción independentista que había abandonado, al presentar la opción de reparto del territorio. Algunos medios de comunicación, al referirse al tema, afirman de manera errónea que Marruecos insiste en la autonomía como única solución, dando a entender que la propuesta no es una autodeterminación, resaltando que el Polisario exige la autodeterminación. Éstos, al alinearse a la postura de Argelia y el Polisario, se olvidan que las resoluciones del Consejo de Seguridad insisten en una solución consensuada, no en dos o tres soluciones.  El proyecto de  autonomía presentado por Marruecos ha sido elaborado con participación de los representantes del  pueblo del territorio, incorporando todas las propuestas y las enmiendas presentadas. Es un documento de consenso y de participación. En su elaboración participaron los saharauis, incluido el padre del propio secretario general del Polisario. Pero lo más importante, intenta que sea un proyecto de todos, especialmente de los saharauis de Tinduf,  y una vez alcanzado el acuerdo se contempla la celebración de un referéndum para su aprobación.  Su idea esencial es que todos salgan ganando y nadie salga perdiendo. Es la mejor autodeterminación que nunca se debe menospreciar ni silenciar.   
 
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