Antonio Regalado 

Pie de foto: ¿Cuándo va a recibir en La Moncloa el presidente Sánchez a Inés Arrimadas para que le explique qué piensan y sienten la mitad de los catalanes constitucionalistas?

Se cumple un año desde que un millón de españoles nos dimos cita en las calles de Barcelona para recordarles a los compatriotas catalanes que no están solos; para celebrar el discurso del rey Felipe VI aquel 3 de octubre y para exigir al gobierno de la Nación que el Estado no se rinda ante los golpistas del 1-0. Y, por supuesto para que cumpla y haga cumplir la Constitución. De aquella jornada histórica nos quedan la voluntad firme en la unidad de la Corona, y dos gobiernos sin rumbo. 

“Yo soy el presidente”

Mariano Rajoy ni supo ni quiso volcar la situación y puso en marcha un 155 (descafeinado) que nos llevó a unas elecciones el 21D para envalentonar más a los separatistas. Y en esto llegó el doctor Sánchez, aupado a lomos de lo peor de cada casa (Podemos, Compromís, ERC, Bildu, PDdCat, PNV) –todos son enemigos de España- con el compromiso de que convocaría elecciones generales de inmediato. Fue subirse en el Falcon y olvidarse de todas sus promesas. 

De estos cuatro meses interminables de inquilinato gratis en Moncloa solo conocemos que “yo soy el presidente del Gobierno” (ya lleva tres Ejecutivos) y tiene chamuscados al ministro  de Universidades, el astronauta Duque, - que no investiga el plagio de la tesis presidencial-; a la ministra de Justicia, Dolores Delgado (la que bebe vino en la copa de Balta, que paga Villarejo)  y a la de Educación y Portavoz, Isabel Celaá, que esconde los informes de la Alta Inspección en Cataluña con el mismo celo que sus casoplones en la Declaración de Bienes. Para rematar la faena, la vicepresidenta Carmen Calvo amenazó en a APE-Coca Cola con regular la libertad de expresión, es decir, con intimidar a la prensa libre por las “fake news” como si fuera información vaginal. 

Este gobierno es todo un fake ejecutivo en sí mismoSe le llenó la boca de ejemplaridad y de transparencia y ahí tenemos al doctor cum laude sin convocar una rueda de prensa desde el 3 de agosto. Solo tuitea. Como Trump. La disección que el ABC hizo este fin de semana de la tesis doctoral confirma que todo el texto es una chapuza. Más pronto que tarde, un tribunal imparcial tendrá que examinarla y, si procede, retirarle el título que no merece expedientando a quiénes le otorgaron la más alta calificación, y pedirle que se retire de la vida académica y pública por ser un (presunto) plagiador. No nos merecemos un gobierno que nos mienta. Ni un gobierno que plagie.

No hay más que comparar el libro homónimo a la tesis que firma su amigo Carlos Ocaña para corroborar que es una mala copia, incluidas las erratas. Y que la autoría del doctor Pedro Sánchez ofrece fundadas sospechas.

En modo electoral

Mientras nuestro presidente viajaba a las dos costas de Norteamérica y anunciaba próxima visita a Cuba, el CIS de su masterchef José Félix Tezanos le cocinaba un menú a la carta con postre de permanencia hasta el 2030.  Unos meses más y mayoría absoluta en todas las provincias peninsulares, insulares y en nuestras plazas del norte de África, incluida isla Peregil.  Todo eso sin hacer nada. Bueno, sí; desenterrar a Francisco Franco. Una heroicidad y toda una prioridad de la legislatura. Si junto a Podemos consiguen dinamitar la Cruz del Valle de los Caídos, la mayoría absoluta de 1978 (202 diputados) está asegurada. 

Se preguntaba la ciudadana Inés Arrimadas la noche en que los CDR asaltaban el Parlamento de Cataluña, excitados en la mañana por el jefe de la banda Quim Torra –“apretad; hacéis bien en apretar-” dónde estaba el presidente del Gobierno de España. El propio Sánchez contestaba con un tuit. “Estoy en modo electoral”. Un valiente. Otro Mariano, otro apaciguador.

Atrás quedó la ominosa semana en la que varios ministros con la vice Calvo a la cabeza y la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera presionaron, como nunca antes se había hecho en democracia al juez Llarena, para que pusiera en libertad provisional a los golpistas encarcelados. Luego, llegaría la nueva TVE de la señorita Rosa María Mateo, con las audiencias bajo mínimos, para poner a disposición del beato Junqueras los micrófonos de Informe Semanal. Objetivo: blanquear a los golpistas a los que este Gobierno les ha prometido el indulto sin ser juzgados todavía. He ahí como entiende la separación de poderes de este gobierno cuasi autoritario.

El parlamento y la calle

Pero como ha dicho el jefe de las milicias del CDR, ellos no van a admitir una sentencia condenatoria, toda una declaración democrática. A continuación, amenazó al presidente del Gobierno de la Nación con hacerlo caer a primeros de noviembre si no permite otro Referéndum ilegal e ilegítimo como el del pasado año. La respuesta del Gobierno estaba clara; más diálogo y más dinero (mismamente, 1.500 millones para los Mossos de Escuadra)

Mientras tanto, el Parlament despertaba después de tres meses de letargo para desobedecer la sentencia del Tribunal Supremo y votar en contra, como si se tratara de un Proyecto de Ley cualquiera. Desmontaron el Debate sobre el Estado de la Región y pusieron en marcha de hecho las Ley Habilitante (Hitler, 1933) que ellos mismo votaron el 7 y 8 de septiembre de 2017. Eso sí, no han podido impedir que Inés Arrimadas, la líder de Cs, la ganadora de las últimas elecciones tuviera el coraje de envolverse en la bandera española y decirle desde el hemiciclo al supremacista Torra –abochornado porque le han llamado traidor sus cachorros de las SA- que “nuestra bandera no podrán erradicarla jamás de Cataluña”. 

Al pasar las horas hemos sabido que el propio valido de la Generalidad y el consejero de Interior, permitieron el asalto a la institución mientras no dando órdenes a la policía autonómica y culpándola después del asalto.  Hoy también sabemos que el Parlamento Europeo estudia un informe sobre los Comandos de Defensa de la República (CDR) nacidos para imponer un sistema revolucionario en Cataluña y romper la unidad de España. 22 personas organizan y mandan a estas mesnadas, la mayor parte de ellas, en nómina de los partidos políticos rupturistas.

El Parlamento regional está parado de nuevo, pero sigue cobrando como si ejerciese sus funciones, saltándose en todo momento las instrucciones de los letrados de la Cámara. Las disensiones del grupo separatista (incluidos los socios de Podemos) ya han demostrado que lo que más les une es el odio a todo lo español; por eso, no se romperá su estructura. La calle está dolorosamente harta de la corrupción del 3 %, de que las listas de espera en los hospitales sean cada vez más largas y de que los padres no puedan dejar sus hijos en los colegios públicos y concertados porque les intoxican sus cerebros, sus corazones y sus almas con el virus amarillo de la inmersión.   

Irreconocible PSOE 

Por desgracia el Estado está ausente en Cataluña desde hace años y ni el gobierno anterior ni el actual, se han acercado a escuchar a los demócratas. Esta no es una batalla de constitucionalistas contra nacionalistas, no; ésta es una guerra entre demócratas y nazionalistas¿Cuándo va a recibir en La Moncloa el presidente Sánchez a Inés Arrimada para que le explique el colaboracionismo del PSC con los golpistas y lo que piensan y sienten la mitad de los catalanes constitucionalistas?

Pablo Casado y Albert Rivera insisten por separado en que hay que aplicar ya el art. 155 de la Constitución con carácter indefinido. El PSOE asegura que la escalada de violencia “es asumibe”. Lo que pasaba antes, pasa ahora: nadie se atrevió en el PP a criticar a Rajoy y nadie se atreve hoy con Pedro Sánchez. Los resultados de la falta de autocrítica son evidentes: un PP fuera del gobierno buscando un rearme ideológico y un PSOE con miedo abisal a que el doctor en Económicas obligue por (ley) a que los aliados naturales sean Podemos y sus mareas, el PNV y e PDdCat. ¿Qué España van a vender en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, Page, Vara y Susana Diaz? Solo la voz calmada de Emiliano García Page se ha dejado oír en las últimas horas “contemplando un adelanto electoral en España para el otoño del 19, pidiendo que no se manosee el 155 y reconociendo que hablar de indultos no es inteligente”. Por suerte, aún queda gente sensata en el PSOE. 

Victimismo sanchista

Iván Redondo, el mago de La Moncloa, cree que la baza electoral de SANCHEZ-presidente pasa por el victimismo. El amado líder ha extendido el dialogo hasta la extenuación con los golpistas; las madres-malas verán reconocidos todos sus derechos para la conciliación; los colectivos LGTBI alcanzarán la gloria en esta y en la siguiente legislatura si le votan como consumidores y usuarios. (Ya no somos ciudadanos ni votantes; solo clientes). El presidente quiere vincular las pensiones por ley al IPC; el presidente ambiciona, con Podemos, que paguen más los ricos más ricos; el candidato presidente pretende que todas las empresas incluyan en sus consejos de administración mujeres y más mujeres. El candidato socialista desea un mundo integrador, sin migrantes; y que vengan aquí de todos los rincones del mundo con todos los derechos. Es un pacifista que vende bombas inteligentes a Arabia Saudí. En suma, nuestro presidente persigue un país que juegue en la Champion League. Pero ni una condena de Venezuela.

Pero claro, el PP y Ciudadanos son derecha extrema; VOX, ultraderecha y sus socios del Frente Popular unos desconsiderados. Por tanto, si no salen los presupuestos adelante, aumentarán la deuda y el déficit y desobedecerán a su pesar a   Bruselas a los cinco minutos de enviarles un Proyecto de Presupuestos incumplible. Un presupuesto fake.  Y él, don Pedro Mártir acudirá, en solitario a las generales contra todos… por el bien de España, naturalmente. 

Por si sus amigos subvencionados y desleales que gobiernan en Cataluña se mosquean un poco al no sacar a sus políticos presos a la calle, Sánchez tiene una última bala en la recámara: llamar a la unidad a PP y Ciudadanos para que se neutralice el segundo golpe de Estado en Barcelona aplicando en profundidad (con TV3 incluida y su prensa adicta a la causa) el 155. Así, nuestro hombre que asaltó la Moncloa por un golpe de astucia se convertiría en el nuevo salvador de la Patria. La verdad es que solo la unidad de los demócratas (PP, PSOE y Ciudadanos) podrá parar a los bárbaros del noreste.