José María Bartol Espinosa

No va de fenicios o romanos, tampoco de los vándalos que siguieron hasta Italia por Afríkia, no cuentan las invasiones árabes que se quedaron para siempre mezclándose con los pueblos existentes, principalmente bereberes, tampoco va de bizantinos y menos aún de los otomanos que no pasaron de Tlemcen. No se pueden considerar invasiones las divisiones y repartos de la época colonial. Nada de esto.

Marruecos ha sufrido la más terrible invasión que pueda experimentar un país. Quien no haya visto jamás una nube de langostas no puede imaginar la rareza y tenebrosa belleza del fenómeno, el cielo se hinchó de un rumor apocalíptico, todo se oscureció y volvió opaco con tonos rosas y amarillos según la especie en vuelo y la hora del dia como si se anunciase cualquier otra calamidad, el ambiente olía a terremoto pero es la langosta peregrina la que se basta por si misma para generar la peor catástrofe imaginable.

Las invasiones de éste terrible animal se producen en una gigantesca franja de terreno del planeta: entre la costa africana del Atlántico y el Oeste de la India, por el norte la delimita Irán, los países del Caúcaso y el mediterráneo Sur mientras que el inferior del rectángulo mortal se sitúa en la raya del Sahel. La mayoría de países de éste gigantesco espacio lo ocupan naciones del tercer mundo, algunas subdesarrolladas donde los estragos de las invasiones provocan catástrofes al arrasar todo signo de vegetación y destruir la agricultura de corte primario ocasionando epidemias de hambre y muerte.

En Marruecos, la agricultura ha desaparecido en un 80% con regiones devastadas al 100% ; se ha precisado la ayuda internacional especialmente la Europea pues el país ha quedado en la ruina y miseria absoluta.

Las primeras nubes de enjambres de langosta remontaron el desierto de Sahara desde Mauritania con un fantástico “conocimiento” del terreno en trayecto sur-norte insinuándose perfectamente entre las cumbres del Atlas, a los intrusos se han sumado las langostas de una generación que había visto la luz todavía bajo forma larvaria. La aviación militar ha efectuado vuelos de localización determinando las dimensiones de los nutridos enjambres. El que ha sobrevolado el Tadla se extendía a lo largo de 25 km con 10 de anchura y 400 ml de espesor, un volumen de 100.000 millones de M3 de langosta. Por los pueblos y ciudades que ha pasado convirtiendo el día en noche, la población atemorizada se ha encerrado en las casas, tres días después otro enjambre de 30 km por 15 de anchura se abatió cerca de la ciudad de Dar Ould Ziddouh al nordeste de Marrakech localizándose nubes en vuelo rápido que superaban los 50 x 10 km. Estaba por llegar la columna más horrible que ha asolado la región de Safi junto al Atlántico donde una nube de insectos ha sido cuantificada en 103 km de longitud por 16 de anchura convirtiendo la fértil zona en un desierto gris amarillento habitado por los fantasmas esqueléticos de árboles roídos hasta la corteza.

Toda nube de langostas peregrinas de mediana importancia (unos 30 km) alcanza 15.000 toneladas de peso y avanza a unos 30km/hora a una altura de 3.000 metros, pero aprovechando vientos ascendentes puede viajar a más altura. Se han reseñado enjambres 200 m por encima del Jbel Anrhomer que alcanza los 3.600 m de altitud. Ni el cambio estacional de temperaturas o lluvias intensas han frenado la terrible invasión que ha sufrido Marruecos. Estos temibles coleópteros se han reproducido en las tierras recién conquistadas exponiendo sus racimos ovíferos donde cada uno contiene de 40 a 100 huevos sobre una superficie de 830.000 hectáreas. Dos tercios de la población marroquí ayudados por el ejército se han dedicado a la destrucción de éstos racimos llegándose a acopiar 2,5 millones de kg. de huevos de langosta mediante laboreo de los campos -inmediato a las puestas- con recogida manual para a continuación destruirlo todo incinerando la “cosecha”.

Entre 30 y 40 toneladas han pesado los insectos destruidos. La langosta ha arrasado 600.000 hectáreas de cultivo. Los daños han superado los 100 millones, la actividad económica del país ha quedado paralizada durante un trimestre, los aviones no han podido utilizar los aeródromos, el tráfico aéreo se ha vuelto peligroso, se han creado nuevas rutas con destino al África negra, infinidad de caminos han quedado impracticables. Las deyecciones de un enjambre en vuelo forman un lecho resbaladizo entre 4 y 5 cm. de espesor donde los vehículos derrapan como placas de hielo.

Organismos internacionales han procedido a un vasto estudio científico del destructor insecto, biología y hábitos de la langosta peregrina. Se ha sabido que vive solitaria en regiones inhóspitas semidesérticas que delimitan el Sahara. De pronto, un da los solitarios se reagrupan en zonas llamadas “gregarianas”, el insecto cambia de color verde al gris moteado de negro originando un movimiento apasionante desde el plano de la ciencia y el espectáculo, los –hasta entonces- solitarios tranquilos, casi inmóviles sobre ramas espinosas se ven acometidos por una furiosa pasión sexual, todo se convierte en un increíble desenfreno, los científicos se cuestionan el misterio de éste ¿por qué? unos individuos se sienten impulsados a vivir con sus semejantes en una gigantesca comunidad , como se explica su fantástica y repentina proliferación?.

Aún existen enigmas sin esclarecer sobre el comportamiento de la langosta peregrina, se cree que obedece a cambios de las condiciones climáticas, temperatura, higrometría del suelo, corrientes de aire a bajo nivel atmosférico… todos éstos pasos son detectados por un análisis químico de los tejidos del insecto cuando un cierto pigmento (el insectorubíneo) alcanza un grado determinado y crece lo cual hace que el individuo solitario se “gregarice” provocando la voz de alerta y expansión.

Otras investigaciones permiten esclarecer otra cara del misterio de estos insectos estableciendo qué el infalible “olfato” que guía a las langostas durante sus migraciones es debido a unos órganos extraordinariamente sensibles a las corrientes magnéticas terrestres, éstos órganos han sido localizados en las articulaciones terminales de las patas del insecto. Todas las grandes invasiones de Langostas han sido precedidas o seguidas de seísmos de baja o mediana magnitud, no es descabellado pensar qué estos animales se guían -siguiendo su trazada- a razón de misteriosos caminos magnéticos imperceptibles para el hombre lo que hace imposible la lucha contra las terribles plagas que asolan cultivos de todo tipo….

            En éstas me encontraba sumido en la terrible pesadilla de la plaga cuando me vino a la cabeza el inaudito comienzo de “La Metamorfosis” kafkiana, incluso me sacudí de un manotazo lo que me pareció un saltamontes sobre mi hombro…  es lo que ocurre cuando se encuentran viejos papeles en el reacondicionamiento de la biblioteca…  ¡gracias a Dios¡ La terrorífica “invasión de Marruecos” había ocurrido entre octubre del 1929 y agosto del 1930, concediendo al Maghreb el indeseable título  de ser el país sufridor de la mayor plaga de langostas peregrinas en todo el Globo terrestre, aún los maestros cerveceros no había creado el Guinness de los records cosa que ocurrió entre el 1950 y 55. Tampoco existía la ONU que se fundó en el 1945 por lo tanto debieron ser fundaciones, organismos paraestatales o laboratorios privados los que empezarían a preocuparse e investigar sobre hábitos y comportamientos de semejante destructor coleóptero.

No contento con ello he salido a la terraza sur de mi apartamento tangerino para verificar que allá a lo lejos por encima del Estadio Olímpico no se divisa nube alguna de langostas, las únicas las he visto ésta mañana en el zoco de pescados y mariscos…. He vuelto a los viejos papeles y compruebo aliviado que lo de los 100 millones de coste de los daños fueron en francos franceses de la época, ¡ah, bueno, eso no es nada, eso se lo gasta cualquier Gobierno español en viajes y propinas hoteleras cada año, en cuanto a los gobiernos marroquíes -al cambio en dirhams-  ya mismo están también en ello, y sino al tiempo.