F. Javier Blasco

Todos conocemos los hechos acaecidos durante el día uno de octubre en Cataluña donde una mascarada de votación que nunca debió ocurrir, sin embargo, sucedió y además con graves consecuencias para todos. Consecuencias, que como vemos han dado pábulo y camino a una serie de actos de rebeldía posterior, han servido de base o justificación para ello o usado y tergiversado en todo el mundo de forma desproporcionada poniendo en un brete la acción y reacción del Gobierno de España, de sus partidos y dividido la opinión de los catalanes y, en definitiva, todos los españoles.

Antes de realizar este análisis, quisiera dejar bien claro que en esta situación solo hay un máximo responsable que no es más que el Gobierno de la Generalidad y su comparsa; quienes, desobedeciendo las decisiones del Tribunal Constitucional siguieron adelante con un plan perfectamente trazado durante años, basado en el adoctrinamiento de varias generaciones y envueltos en unos inalcanzables ideales en los que a un pueblo, en general, distorsionado culturalmente se le prometía y garantizaba una situación ideal, más próspera y reconocida internacionalmente solo por el mero hecho de participar en una votación que aunque fuera oficialmente declarada ilegal con anterioridad, sin ningún tipo de garantías y que no sería reconocida por nadie más que por sus promotores, era considerada como el ejercicio de su democracia.

Mi trabajo de hoy quiere aportar un análisis reposado sobre la preparación, evolución, culminación de los hechos, reacciones y de sus consecuencias o repercusiones; ver dónde y porqué se cometieron algunos errores y; enunciar que tipo de actuaciones se pudieron evitar si con la anterioridad suficiente se hubiese procedido a un verdadero, necesario y complejo planeamiento para adoptar una decisión y se hubieran analizado todos los factores que afectan a la misma (situación, misión, actitud y capacidades del opositor, el terreno, los medios de ambos y su resiliencia); se hubieran puesto sobre la mesa las respectivas Líneas de Acción para proceder a su confrontación y comparación entre ellas y; se hubieran delineado las posibles reacciones de la parte contraria para, en función de su grado de probabilidad y peligrosidad, montar la maniobra más eficiente  y con el menor daño colateral.

Un proceso que es claro, de diverso grado de dificultad en función de la evolución de los mencionados factores; pero, absolutamente necesario para lograr la ejecución de la misión con la máxima eficiencia en todos los aspectos y sin tener que verse reaccionando, de forma precipitada, ante situaciones insospechadas por no haberlas contemplado anteriormente.

Para realizar este análisis iré revisando los diversos elementos que de una forma u otra han influido en el tema y en sus consecuencias. No seguiré ninguna cronología u orden, ni tampoco, en algunos casos, su grado de conexión con otros factores adyacentes.

Para comenzar quisiera recalcar el papel de la Iglesia. Un factor que se debe analizar por su importancia, influencia y grado de participación en la preparación y ejecución de los acontecimientos. De todos es sabido, que, en la mayoría de los movimientos revolucionarios, la Iglesia suele tomar parte activa en los mismos y es fácil encontrar soporte entre sus filas, por compartir los ideales o por la capacidad de poder prestar -sin mucha dificultad y cierto grado de cobertura e impunidad- un importante abanico de apoyos directos o indirectos. No descubro nada nuevo al decir que los diversos grupos implicados en este movimiento separatista han buscado y encontrado cobijo y apoyo moral y físico en casi todas las religiones que se practican con más o menos fuerza en Cataluña.

Se han sabido acercar a las mismas y ganarse una serie de estómagos agradecidos o adeptos entre los practicantes o intelectuales al más bajo nivel jerárquico, pero también y elevando sus objetivos, a otros niveles de mayor peso y calado. Así nos hemos encontrado con párrocos, abades, monjas, algún obispo y hasta se ha llegado al Vaticano buscando una comprensión, apoyo o cierto tipo de mediación e incluso se ha conseguido una tibia declaración de la Conferencia Episcopal española lo que se ha traducido en mucho rubor entre la mayoría de feligreses y cierta devaluación del respeto que se le debe a dicha institución. Menos mal, que tanto el arzobispado de Madrid como el propio Vaticano, tras alguna que otra larga y sesuda deliberación, se han desmarcado de dicho proceso e involucración en temas de mediación e incluso, parece ser, que el propio Papa, aseguró algo más tarde a nuestro Embajador ante la Santa Sede, que no apoyaba ningún tipo de secesionismo ilegal.

La participación activa de religiosos y religiosas católicos en el contexto con múltiples declaraciones e invocaciones al separatismo y de ser contrarios a la aplicación de la Ley; incluso custodiando a buen recaudo las famosas cajas chinas o el recuento de votos justo al lado del altar [1] mientras se “oficiaba” una misa, son las cosas en las que ninguna religión puede caer y menos la cristiana, ya que el mismo Jesucristo –según las Sagradas Escrituras- jamás se involucró en política y todos conocen aquello de “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” que si bien fue dicho ante un concepto de impuestos, abarcaba todo lo referente al poder civil y la política.

Este tipo de apoyos locales y morales se sabían de antemano y no se hizo nada por atajarlo, sé que esta tarea es difícil pero alguna actuación directa o indicación al respecto se podría haber tomado de antemano para evitar que estas escenas se produjeran.

Con respecto a otras religiones como la protestante, musulmana y judía poco se sabe de su participación activa en el proceso, pero a nadie se le escapa que han sido la vía de contacto con países como Israel o Qatar para buscar consejo, instrucción, ejemplo; e incluso, algún tipo de financiación previa o posterior al acto secesionista.

Por su parte, el sistema educativo montado y permitido en Cataluña por todos los gobiernos de España sin excepción desde 1978, con mayor o menor grado de connivencia y permisividad, ha sido la piedra angular para el adoctrinamiento de varias generaciones, que enfurecidas, han estado dispuestas a todo en defensa y acompañamiento de unos enloquecidos dirigentes políticos, quienes a sabiendas de la ilegalidad de sus actos y decisiones, han llevado a las calles a cientos de miles de catalanes acompañados de jóvenes, niños y ancianos como si de una fiesta local o regional se tratara. Dejando en sus manos la resistencia activa o el empleo de la fuerza aún a costa de sus vidas y con grave riesgo para sus hijos que pasaron de una jornada de alegría a mostrar el mayor miedo y odio de y hacia todo lo español con especial incidencia en los servidores de la Ley y el Orden en todo el Estado. Mientras, los “bravos” promotores y máximos responsables se escondían o empleaban añagazas para salir ilesos y poder ir a votar, con plenas garantías de seguridad, a otros lugares diferentes al que les correspondía hacerlo y alguien podría estarles esperando.

Todo este montaje previo, sembrado de desconexiones lingüísticas, mentiras o falacias históricas y perversiones o inventos políticos ha generado un odio imparable y creciente hacia España, el resto de españoles y ha exacerbado la xenofobia sobre todo aquel que no comulga con sus ideas o el que reside en Cataluña por pertenecer a diversos organismos o cuerpos del Estado. Odio de muy difícil, dura y larga recomposición o anulación y que actualmente se extiende en todos los niveles educativos y sociales llevando a la separación en todo el espectro social y familiar, incluso entre y con los niños en sus escuelas. Odio que sirvió de impulso inicial y fuerza sostenida durante toda la jornada y que seguirá alimentando otros actos de xenofobia o, incluso, algo más trascendente. Es, por tanto, un tema nada baladí, que seguramente precisará de un estudio sosegado pero certero para ser corregido a la mayor brevedad posible

La participación activa de la Kale borroka y otros grupos de activistas violentos (nacionales, regionales y extranjeros) ha sido vital para la incitación y la conducción de las masas a comportamientos violentos o graves resistencias que impulsan y dirigen de cabeza a la llamada violencia policial –uno de sus objetivos prioritarios-. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FSCE) sabían de su existencia y aparición en escena desde varias semanas anteriores y en lugar de proceder a su identificación y detención por diversos motivos –siempre los tienen y en abundancia estos individuos- incluso en el momento de su entrada en España para los foráneos; se pasó la información y responsabilidad correspondiente a los Mossos. Craso error tras ver que, claramente, estos no hicieron nada para contrarrestarlos y puede que ni siquiera para controlarlos. En otras palabras -aunque en esto quisiera ser suave- se puso al elemento menos apropiado a cuidar las gallinas revueltas de un corral poco ordenado. Cosa, que como se evidenció, antes que nada, su predisposición a cooperar con la Ley no era ni cierta ni, mucho menos, eficaz. La identificación y el control de estos grupos violentos es un tema demasiado serio para dejarlo en manos poco fiables por mucho que a priori aparenten serlo.

Hablando de los Mossos hemos podido comprobar que, el menos en su cúpula, tenían urdido un plan de acción, que como poco, era totalmente pasivo, aunque, yo lo catalogaría de contrario a la ejecución de las órdenes judiciales desde antes y el principio de los acontecimientos. Este hecho, se puso en evidencia cuando los 20 y 21 de septiembre un grupo de guardias civiles, acompañando a una secretaria judicial, quedó preso durante 19 horas por las hordas tumultuarias delante de la Consejería de Economía de la Generalidad, acosándoles, ultrajando y dejando inservibles (siniestro total) todos sus vehículos oficiales ante la pasividad, excusas y retrasos calculados de los mossos en acudir en su ayuda. La cosa es tan clara y patente que el máximo responsable y dos más altos mandos de dicho cuerpo armado, junto a otros azuzadores civiles encargados de los actos delictivos han debido presentarse en la Audiencia Nacional acusados de un presunto delito de Sedición, que no es cualquier cosa. Ya veremos en queda esta acusación sobre todo al ser ampliada a los acontecimientos del 1-O y si los jueces y fiscales ven claro este delito en todos los investigados por ello o, por el contrario, empiezan a temblar algunas canillas en un espíritu de comprensión o de excesivo y groseramente garantista como viene siendo la pauta al juzgar delitos de apariencia “complicada” y con determinado grado de repercusiones políticas o civiles.

Dicho acto y otros tipos de engaños previos, desplantes al más alto nivel y actuaciones, declaraciones u órdenes transmitidas de forma tibia o clara, aunque encubierta sobre el cumplimiento de lo que se le ordenase por la Autoridad Judicial debieron poner en alerta tanto a las cúpulas de las FCSE como a la Fiscalía y a la jueza que tomó las riendas del caso. Se sabe que gran parte de los mossos provienen de las FCSE o eran antiguos miembros del Ejército, cuya fidelidad a la Constitución y distancia con un acervado separatismo era más que probable o muy cierta. Desconozco si se estableció o no una red con y entre ellos tras haberlos identificado y seleccionado previamente y con tiento. No sé si aquellos fueron capaces de detectar nada, si finalmente se pasaron algunos informes y se dio o no valor a los mismos, de haber existido; pero, la sensación de sorpresa ante posteriores acciones no cumplimentadas, a pesar de haber sido ordenadas de forma clara y explícitamente, son pruebas manifiestas de que algo de esto no se realizó adecuadamente.

Se empiezan a saber determinadas declaraciones personales de agentes de los mossos –todas ellas bajo el más estricto anonimato por miedo a represalias al más puro estilo mafioso- que demuestran cosas increíbles como adoptar una auténtica actitud de pasividad, connivencia con los que pretendían realizar actos ilícitos e incluso, que existían hasta acuerdos con la Generalitat sobre los colegios a cerrar por ellos para así cubrir las apariencias y salvar el cuello de los máximos responsables a la hora de que se les pida explicaciones o se les acuse de presuntos delitos graves.

Con posterioridad, se ha sabido que la actuación de las FCSE en un reducido número de “centros de votación” se realizó principalmente por dos causas: cuando la jueza comprobó que sus órdenes a los mossos de cerrar dichos centros a las seis de la mañana no se habían cumplido –salvo en los mencionados centros pactados- y porque aquellas acudieron en respuesta a una solicitud de petición de apoyo por escrito de los mossos, que realmente, suponía una clara y manifiesta intención de que se estrellaran en los sitios más conflictivos, preparados y pertrechados de antemano, contra un excesivo número de personas en el interior, con la presencia de niños de muy corta edad o personas muy mayores y donde las fuerzas encargadas de ello se verían incapaces de realizar la tarea por el escaso número de agentes en proporción con los resistentes y verse obligados a hacerlo de forma precipitada, con pocos o ningún medio antidisturbios al tener que trasladarse a toda prisa a varios puntos distantes entre sí a la vez y sin conocer bien la ciudad. Razones, más que de peso, para lograr, como ocurrió, que dichas fuerzas se vieran desbordadas, sobrepasadas y acosadas gravemente, lo que, sin lugar a dudas, les obligó en muchos casos a tomar medidas de fuerza evasivas para salvaguardar su integridad y la del material de transporte. En algunos casos, como todos hemos visto en varias imágenes en las redes, fueron cazados literalmente nada más intentar su entrada en los recintos marcados por los mossos.

Esto último logró el efecto perseguido –su reacción violenta- lo que rápidamente se propagó por las redes y medios a la velocidad de la luz, con inclusión de falsas noticias, montajes y declaraciones personales graves; pero de eso ya hablaremos cuando lleguemos a su apartado correspondiente.

La pasividad de los mossos se tornó en plena actividad de carácter contrario cuando en algunas ocasiones trataron de interponerse o dificultar la acción de las FCSE, llegando incluso a oponerse por la fuerza en algún caso.

Por último, dentro de este capítulo de acciones contrarias a la ley y de las órdenes concretas recibidas para actuar pasivamente o en apoyo a la causa separatista, hay que tomar en consideración los diversos videos que han circulado en los que se muestra a vehículos de los mossos -oficiales o camuflados- trasladando las urnas a centros de recuento al final de la votación ilegal y antes de que estas pudieran ser requisadas por las FCSE [2].

La figura del nombramiento de un Mando policial único o coordinador de todos los cuerpos policiales por parte del gobierno con el asentimiento de la Fiscalía y posterior confirmación por el TSJC ha sido una pieza clave de la que se esperaba mucho pero que, aparentemente, no ha surtido el efecto deseado. Aunque su valía como conocedor del Ministerio del Interior y en situaciones de negociación es, según diversas opiniones, excelente. Por el contrario, no se puede decir de él –al menos yo no lo he escuchado-  que sea una persona extremadamente experta en temas operativos o de conducción de operaciones de envergadura. Ha sido ninguneado en varias ocasiones por los propios mossos y, realmente, desde el comienzo de la jornada de marras, ha desaparecido de la escena pública. En definitiva, creo que no ha servido para casi nada y, verdaderamente, no se sabe si ha sido capaz de hacer llegar a la jueza encargada del asunto las características, problemas y consecuencias que presentaban la puesta en práctica de sus órdenes concretas de actuación ante tamaña situación. En realidad, solo ha sido un mando para las FCSE y ya vimos sus consecuencias.

Con respecto a estas -las FCSE- debemos decir, que, por su variedad de procedencia, han sido meramente unidades formadas por aluvión, sin altos mandos propios y no sabemos si capacitados para manejar grandes operativos. La mayoría de ellas han pervivido o trashumado por una serie de alojamientos improvisados, siendo algunos de ellos de mucho riesgo para la seguridad de unas fuerzas dispersas. Hostigadas en gran parte por las autoridades y vecinos de las localidades donde habitaban lo que les ha obligado a abandonar diversos alojamientos produciendo una imagen no merecida por y para ellos y de mucho valor para los promotores del movimiento separatista.

Gran parte de estos, han sido alojados en buques de recreo, que no eran los más adecuados ni por sus características peculiares o condiciones de habitabilidad y mucho menos por el aspecto externo de, al menos, uno de ellos. Lo que ha supuesto otro tema de mofa y escarnio para las ensalzadas huestes separatistas. Igualmente, el amontonamiento de material de transporte y antidisturbios en las proximidades de los citados buques, en aparentes pocas condiciones de seguridad, muy pegados unos a otros, ha podido constituir un grave problema para el sabotaje organizado.

Las previsiones logísticas para el apoyo a un contingente tan grande e inesperado y máxime en una región que se ha ido abandonando progresivamente en número de instalaciones y de FCSE, no era un problema de fácil solución y además, bastante costoso por tener la necesidad de reacondicionar instalaciones viejas o naturalmente deterioradas debido a dicho abandono. Su habilitación prematura no ha sido posible por su alto coste, tiempo necesario para ello y poder producir un efecto de alarma por las numerosas y fácilmente detectables obras de remodelación. La única solución rápida, fácil de instalar y más segura hubiera consistido en la instalación provisional de campamentos o acumulación de material de campaña militar en los pocos acuartelamientos militares que quedan todavía en la región en o cercanos a las grandes capitales. Cosa, que muy previsiblemente, también haya sido inicialmente desechada por el posible efecto de la implicación de medios militares, aunque no de fuerzas, antes de los acontecimientos. Pero esta solución, parece que va tomando forma cuando desde el pasado día cuatro se conoce la existencia de convoyes logísticos con material de dormitorios llevados a toda prisa a Barcelona y otros acuartelamientos militares en Cataluña.

El empleo de FCSE ha ido precedido por una serie de acciones que han influido en su moral y estado de ánimo como pueden ser: su retención en espacios pequeños durante días y en malas condiciones, la mala acogida con las que se les recibió, la incertidumbre sobre la duración de su misión fuera de casa así como las -espontaneas o no- acaloradas despedidas a los diversos contingentes, por parte de familiares, compañeros y personal civil que, en muchos casos, han dado una imagen poco ejemplarizantes con conocidos eslóganes y cánticos propiamente cuasi prebélicas o de exaltación demasiado incisivos. Todo esto se puedo haber evitado desde el principio para obviar animosidades propias, dar una mala imagen externa y ciertas reacciones o calentamientos en la parte que ya sabía que iba a ser intervenida.

Los operativos montados para actuar durante la jornada contaron con una serie de problemas de los que unos pueden ser achacables a la calculada previsión de los mossos para conseguir ciertos espurios objetivos o dificultarles su labor y, otros, a un mal planeamiento y peor ejecución de los operativos como: poco o nulo empleo de unidades de información sobre el terreno entre la población resistente[3]; desconocimiento y planeamiento de vías de escape; verse inmersos por indicación y petición de los mossos en operaciones complicadas y en las que se les superaba en número y capacidad de resistencia lo que obligó a determinada impetuosidad en las actuaciones de acción o evasión por falta de verdaderos despliegues organizados, pocas salidas reconocidas, escasez de medios aéreos que mejoraran su información y más de una retirada demasiado precipitada.

En definitiva, los problemas derivados del planteamiento y los encontrados por sorpresa sobre el terreno son muchos y de muy difícil solución por lo que se hace necesario un mayor reconocimiento y planeamiento inicial, un verdadero plan de actuación ya que la jornada era larga y no era preciso actuar en varios puntos de forma simultánea, sin identificación ni contacto táctico con los mossos “responsables” del lugar de actuación [4] y sobre todo, para evitar dejarse llevar de forma malintencionada hacia ratoneras sin o con pocas salidas lo que les obligó al uso de la fuerza por razones de supervivencia.

En materia de guerra cibernética, los grandes esfuerzos realizados por las FCSE y en especial por algunos agentes de la Guardia Civil para desmantelar páginas web oficiales o no -en las que se apoyaba el sistema informático de los separatistas-, han dado bastantes buenos frutos; pero, no los suficientes para la paralización total y permanente del complejo sistema montado por la Generalidad y los partidos afines a la celebración de su referéndum con ramificaciones en diversas webs –nacionales y extranjeras- además de las oficiales de la Generalidad. Se ha dado una constante sensación de estar en un juego del gato y el ratón tanto previamente como el día de autos. Esto ha servido de mofa y escarnio en muchas ocasiones. Posiblemente, aunque no tengo información al respecto, el CNI no haya participado en este punto; pero, de haberlo hecho, podría haber aportado más medios y personal, se supone que muy cualificado, para lograr con mayor eficacia este importante objetivo.

Con respecto a la actuación de la Justicia se pueden deducir una serie de problemas que han puesto en riesgo el cumplimiento de la operación y han agravado el resultado final de la misma; de entre ellos destacan determinados cambios de criterio a última hora al pasar las responsabilidades y órdenes de la fiscalía al juez lo que supuso determinados cambios de planes, modos y horarios de actuación que, sin duda, favorecieron que los lugares marcados explicita y malintencionadamente por los mossos estuvieran alertados, preparados, pertrechados y en condiciones de resistir desde el interior por haber impedido su clausura o toma previa y favorecido con ello, la acumulación de personas con verdaderas intenciones de resistir.

Desconozco quien dio las órdenes de actuar y de cesar los operativos, aunque es de suponer que ambas partieron de la jueza del caso, del coordinador o mando único o de la Delegación del Gobierno. Pero, en cualquier caso, hay que tener presente, que ningún juez se ha encontrado frente a este tipo de disturbios en los que la hostilidad proviene incluso de propias fuerzas y supongo por ello, que no es realmente la persona idónea para este tipo de movimientos y graves operaciones; debe dejarse aconsejar por verdaderos expertos en este tipo de disturbios; actuar de forma escalonada, con bastante anterioridad –incluso de días- y con fuerzas suficientes.

Durante la jornada no se conocen arrestos de los resistentes, ni ordenes de actuación sobre sus cabecillas, por lo que ahora se requiere, si se decide a ello, un largo proceso para la identificación de estos para luego poder proceder con cargos en su contra. Dudo mucho que estas actuaciones produzcan algún resultado positivo o realmente cuantitativo para llevar ante la justicia a la mayoría se los responsables de una férrea o numantina resistencia (ancianos, hombres, mujeres y niños).

Es más; la tardía, mal planeada, extrañamente ordenada y peor ejecutada operación policial produjo un quíntuple efecto de características nefastas: no se consiguieron cubrir más que una serie de escasos objetivos y muchos de ellos solo de forma parcial; se dañó y mucho la imagen interna y externa de las FCSE españolas; dejó en evidencia la capacidad de Gobierno de España para manejar este tipo de situaciones ante posibles fuertes resistencias o reacciones futuras, supuso un importante acicate para los separatistas por considerar haberles “vencido” y proporcionó las perseguidas imágenes de violencia que, adecuada y hábilmente mezcladas con escenas de otras cargas policiales -distantes en tiempo, motivo, lugar y por diferentes agentes-, se propagaron rápidamente por toda España e invadieron los titulares del mundo entero predisponiéndolo contra nuestro gobierno y su forma de actuar; aunque, como se estudiará posteriormente, haya mucho de mentira y exageración en la mayoría de ellas.

Más les hubiera valido al responsable, que lo hay, de dichas actuaciones no ordenar unas operaciones de escaso efecto real, peligrosas para todas las partes, perniciosas para el interés propio, muy beneficiosas para los intereses del contrario, para luego, de forma súbita y una vez causado el daño, ordenar su suspensión -al poco tiempo- y verse obligados a retirar las fuerzas entre escenas vergonzosas en algunos casos que solo sirvieron para dejar en mal lugar su forma de proceder y actuar y, poner el prestigio de España y su gobierno en muy mal lugar.

Llegado a este punto, es obligatorio hablar de los medios de comunicación; su forma de actuación e influencia. Al ser un acto y reto de tremenda trascendencia, programado con mucha anterioridad y debido a sus propias características de ejecución contrario a la legalidad, se había originado una tremenda expectación y un elevado interés para cubrirlo por todos los medios posibles y en directo tanto a nivel nacional como internacional.

Lo sobradamente anticipado de la noticia y la deriva que actualmente están tomado los medios tradicionales (prensa, radio y televisión) en lo referente a su constante lucha contra los de tipo digital y la rapidez de las noticias que se desplazan por las redes de comunicación, hace que los medios habituales dedicaran grandes despliegues que, forzosamente, en muchos casos se debieron cubrir con becarios o poco experimentados reporteros quienes -ávidos de cubrir uno de sus primeros trabajos de importancia y debido a su escasa formación o al editorial de la empresa para la que trabajan- solo o preferentemente, se fijaran en las imágenes de resistencia activa o de fuerza contra la población y actuaran, en muchos casos, por el boca a boca y sin contrastar todo lo que les llegaba, que rápidamente se afanaban en trasladar a su cadena o periódico.

Muchos de ellos ni los directores de sus diarios o cadenas aún siguen sin ser conscientes, o sí, de que sus desproporcionados y poco contrastados reportajes ayudaron a la exaltación de las personas participantes antes, durante y después de la votación y provocaran una imagen interna y externa, exagerada, distorsionada y, sobre todo, nociva para España y su gobierno. Daños, que se producen de forma inmediata y que luego tardan en olvidarse o tacharse por ser muy difícil cambiar dichas primeras impresiones procedentes de noticias eran falsas (fake news) por la pura realidad de los hechos.

A todo este maremágnum, hay que añadir los efectos perniciosos de las previas, en directo y siguientes tertulias totalmente envenenadas y dirigidas con amplia y exhaustiva participación de una mayoría de los periodistas más radicales y críticos intencionados que, constantemente, ponían en tela de juicio todo asunto razonable, aumentaban, resaltaban y lanzaban al público, sin contrastar, cualquier noticia que les llegara a través de sus móviles o tabletas, viniera de donde viniese. No hubo ninguna cadena seria que cubriera el evento durante toda la jornada -salvo unas horas 24 h de RTVE y alguna cadena regional- por lo que la mayoría de las personas interesadas o preocupadas por los hechos debieron recurrir a cadenas infectadas y malintencionadas -sobradamente conocidas por todos- que, por el contrario, si lo hicieron y exhaustivamente aunque, como es preceptivo, arrimando fundamentalmente el ascua a su sardina dando, con ello, munición más que suficiente para desanimar a cualquiera y fortalecer a todo aquel que pudiera o deseara criticar al gobierno.

Por último, en este punto, hay que hacer un alto en la valoración de los daños causados por los corresponsales extranjeros quienes por diversas causas -entre la que se puede destacar su compra tras años de regar sus editoriales con cientos de miles de euros en propaganda y otras prebendas algo más personales-  han sido capaces de lanzar a sus primeras páginas noticias o puntos de vista exagerados, falsos, o al menos muy poco contrastados. Noticias, que rápidamente, llenaron sus ediciones digitales y luego pasaron a ocupar las cabeceras de los diarios y noticiarios televisivos, motivando con ello, una predisposición instantánea contra España, su Gobierno y, por el contrario, cierto grado de simpatía hacia los que incumplían las leyes. Una baza que se sabía que se iba a jugar o, al menos, se debió prever y se pudo contrarrestar antes, durante y después con una labor tenaz y contundente de todo nuestro personal diplomático desplegado en todo el mundo y del que no se ha conocido ninguna reacción o acción al respecto. Puede, que esto sea fruto por una falta generalizada de iniciativa o por no existir instrucciones desde el correspondiente ministerio.

Desconozco la forma de contrarrestar internamente tantos esfuerzos en una misma dirección, pero pienso que en el mundo de la información de altura, todo el mundo se conoce, por lo que estos informadores desplegados en España podían haberse localizado y reunido en centros de prensa estatales donde, en periódicas ruedas de prensa, pasarles informaciones veraces que, al mismo tiempo les informasen de la verdad y pusieran en tela de juicio las falsas noticias ya publicadas y las obtenidas por otros medios no tan seguros y nada contrastados.

El papel de los medios tras el día de autos y durante la evolución de diversos acontecimientos ha sido piedra angular en la valoración y presión sobre el Gobierno y su forma de actuar. Da la sensación que el nerviosismo manifiesto o el exceso de crítica de algunos supone una constante presión para precipitar ciertas decisiones, que, como ya hemos podido comprobar, estarán bajo la lupa de todos y de su acierto o fracaso dependerá, en gran parte, el futuro y prestigio de España. Creo, que como bien marca la Constitución, es competencia del Gobierno dicha aplicación y deberíamos dejar en sus manos tamaña decisión. Ya habrá tiempo para juzgarlas, en función de su aplicación o no y de los resultados finales y, desde luego, más precipitaciones y rectificaciones nefastas, por favor, no. 

De sobra es conocida la intoxicación y la cantidad de bulos y falsas noticias que se divulgan por las redes de comunicación; muchas de ellas infectadas con imágenes de otros eventos lejanos en el tiempo o en el espacio o de composiciones fotográficas que nada tienen que ver con la realidad. Las redes ocupan el total espectro mundial y cada vez son más influyentes en la formación de los estados de opinión y en la valoración de los hechos. El control de las mismas es muy difícil por no decir imposible; aunque, sí que existen una serie de contramedidas que exigen el empleo masivo de personas dedicadas a la denuncia o desmontaje de dichas informaciones falsas.

Llega el momento de hablar de la actuación del Gobierno de España quien durante meses ha venido asegurando y prometiendo imposibles a todos mostrándose muy confiados en sus propias capacidades o en las reacciones o renuncias positivas del Gobierno de Cataluña. Da la sensación que ha mantenido una gran confianza en sus capacidades de convicción, en los efectos de las políticas económicas comprometidas o realizadas en los últimos meses o años, en su capacidad de presión y en la seguridad de que las medidas legales adoptadas contra el ex presidente Más y su equipo más cercano serían lo suficientemente disuasorias para los actuales responsables políticos en Cataluña. Ni aquellas ni las verdaderamente minúsculas penas sobre los anteriores cabecillas de una situación semejante han sido suficientes.

No se ha sabido detectar a tiempo que, tras las múltiples ofertas y determinados paños calientes, la parte contraria solo quería conversar sobre el modo, forma y tiempo de llevar a cabo su independencia. Hecho este que ha podido ser clave en la perdida de mucho tiempo para un planeamiento mucho más efectivo; para no romper la voluntad y confianza del gobierno en que esto no llegara a suceder y para que determinados planes de contingencia o diversos y necesarios preparativos no se llevaran a cabo para no levantar sospechas, alarmar o ser motivo de fuertes acusaciones por la parte contraria.

No se puede caer en situaciones de menosprecio de las capacidades e intenciones del que amenaza con afirmaciones como no tener intención de montar una célula de crisis durante el día 1-O;  ni, al contrario, caer en un exceso de esperanza en que los hechos finalmente no se iban a realizar y transmitirlo con toda confianza dentro y fuera de España ni, mucho menos, conformarse con las tibias declaraciones de cumplimiento de la Ley a nivel político y por los sindicatos y altos mandos de los mossos. Hay que evitar hacer pasar por momentos de zozobra ante las reclamaciones y llamadas de alarma de los catalanes no separatistas que se vieron solos en medio de una turba y, lo que, es más, comprobaron la ineficacia de las medidas tomadas por el Gobierno y el poder Judicial. 

Todo lo dicho en el apartado de los medios y redes de comunicación se trató de contrarrestar con titubeos en las declaraciones iniciales y sin noticias claras, tardías y poco relevantes por parte del ministro del Interior o la vicepresidenta del Gobierno. El Ministerio de Exteriores y Cooperación no realizó una verdadera e intensiva campaña de información en el exterior previa a los hechos ni sobre los organismos que pronto se lanzaron a su yugular como la ONU o la propia UE. Como consecuencia de ello, y debido a las repetidas falsas noticias, ambos organismos nos han puesto en la picota y exigido la celebración de reuniones o pedido explicaciones con más rapidez que si se hubiera provocado una verdadera matanza al estilo del Estado Islámico.

El tantas veces lanzado y esgrimido número de heridos [5] -totalmente desproporcionado, abultado y falso como todo lo que anunció en dicha jornada el gobierno catalán- ha servido, junto al resto de falsas noticias de prensa, para que las citadas organizaciones y muchos gobiernos amigos nos reprendieran, tomaran parte inicialmente en apoyo de los separatistas y tardaran mucho en comprender la realidad de la situación y, definitivamente, se decantaran sinceramente por apoyar al Estado y gobierno de España.

Hay muchas formas para desmontar tamaña desproporcionalidad, como exigir los partes médicos oficiales de lesiones y hacerlos públicos; explicar la obligatoriedad de algunas de las cargas policiales en defensa de sus intereses al verse realmente atacados por el tumulto enardecido; demostrar rápidamente la falsedad de la mayor parte de las imágenes reproducidas y apelar al derecho del estado al empleo de la fuerza [6] en ocasiones especiales como lo era esta, reconocido por la Ley nacional e internacional y fácilmente practicado por la mayoría de los países que inicialmente nos criticaron o no ampararon, fundamentalmente Alemania cuya canciller ha sido de los más tardanos en reconocer este concepto y en apoyar al Gobierno de España. Es inconcebible, que en esa labor de desmontaje de falacias y mentiras haya tenido que ser un medio extranjero, de mucha tirada y popularidad, el que haya realizado dicha tarea mucho antes que el propio gobierno. 

Se ha tardado mucho en reaccionar ante las vejaciones y desalojos de las FCSE y en la visita del ministro del ramo a sus fuerzas que ha llevado al desaliento de las mismas y a una situación de repulsa entre sus compañeros, que seguramente, traerá consecuencias. Se ha demostrado con ello y otros datos, que no se habían realizado verdaderos planes de acción, ni de contingencia, ni un calendario prolongado de presencias en la zona y relevos (la mayoría tenía previsto estar de vuelta en casa para estas fechas).

No sé si tendrá mucha causa y efecto en todo este maremágnum, pero el hecho real es que como todos sabemos, ambos cuerpos que integran las FCSE fueron descabezados por el Gobierno de sus mandos operativos hace dos meses [7] eliminando ambos cargos. Puede que sea coincidencia con sus edades de retiro o por otras causas que se alejan de mi grado de conocimiento; pero ante la inminencia y alto grado de posibilidad de hechos tan graves como los vividos, dichas fechas pudieran haberse prolongado en el tiempo por unos meses o nombrado a otros expertos, como se viene haciendo año tras año y, sin ningún reparo, con el Director del CNI, que a este paso, será el más veterano y longevo de todos los máximos responsables de inteligencia en el mundo, si no lo es ya.  

Solo faltaba para poner más leña al fuego que, el pasado viernes, el delegado del Gobierno en Cataluña pidiera perdón por las cargas policías durante la parodia de referéndum. Declaración que supuso una puesta en escena de culpabilidad y un reproche a las FCSE, cosa que no se ha dudado en aprovechar por parte de los secesionistas y criticar por el resto hasta en la misma calle. Situación, que, a renglón seguido, el propio ministro del Interior tuvo que desmentir con una segunda visita a los agentes desplazados en Cataluña.

Debemos ser conscientes de que los mensajes en un sentido y en el contrario es el peor remedio a cualquier situación porque indisponer públicamente a los que se ven obligados por órdenes del Gobierno a cumplir con su deber, es un arma de doble filo de inseguras consecuencias u oportunas reclamaciones [8]. La política de comunicación interna y externa del gobierno en este tipo de situaciones debe ser única, monolítica y sin fisuras.

Como conclusión en este apartado, el más importante junto a la Justicia por la parte que defiende la legalidad y la aplicación de la Constitución, puedo entender que algunos de los fallos remarcados y otros que voluntariamente dejo en el tintero, sean una consecuencia derivada de no levantar sospechas, evitar avivar más el fuego o mantener hasta el último momento plena confianza en que los hechos no iban a ocurrir o que alguien, de mucho peso específico, convenciera al gobierno de su plena confianza en los mossos y, fundamentalmente, en su máximo dirigente. Pero, en cualquier caso, un completo planeamiento debe contemplar todas las probabilidades e hipótesis de la parte contraria.   

Aunque ya he mencionado anteriormente alguna de las actividades en las que ha o debería haber participado el CNI y otros servicios de información del Estado, debo decir que, en mi opinión, muchos de los errores ya mencionados se podrían achacar total o parcialmente a una inacción e ineficacia de los mismos o, lo que pudiera ser peor, a que el Gobierno no se haya tomado en serio sus análisis, informes y recomendaciones. Sea por lo que sea, no hay que olvidar que España gasta muchos medios y recursos en Inteligencia y puede que esté más orientada al exterior que al interior; no obstante, en este caso de graves consecuencias internas y externas, siento mucho decirlo, pero no creo que haya lucido mucho su papel y eficiencia.

Con respecto a las Organizaciones Internacionales, ha tenido que ser un eurodiputado español del Partido Popular el que puso sobre la mesa de la Eurocámara el peligro del efecto dominó que el asunto catalán podría tener en lo referente a la subsistencia y continuidad de Europa si este fenómeno triunfara o se amparara. Esto debía haberse dejado muy claro por un nivel mucho más alto, repetidas veces y con la suficiente anterioridad a los hechos; para así evitar que se haya puesto en tela de juicio la libertad de acción y la capacidad de respuesta del Estado español en defensa de la integridad de su territorio y la Constitución.

Por otro lado, da verdadera pena, ver a eurodiputados españoles, que, enarbolando las espurias consignas de sus partidos de procedencia, han incidido y colaborado en el agrandamiento de la situación, poniéndose del lado de los que criticaban a España y al proceso en ebullición.

En cualquier caso, por culpa de la mencionada falta de previsión e inacción oficial, muchos e impresentables extremistas y populistas llevaron de la mano a la Eurocámara y a la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de Ginebra contra España y en apoyo del secesionismo. Organismos que, además de pedir explicaciones, se han permitido el lujo de exigir salidas dialogadas e incluso mediaciones internacionales al problema; saltándose alegremente y a la torera, los derechos y obligaciones enmarcados en nuestra Constitución y en la europea.

Sigo esperando las respuestas de protesta oficial por parte del Gobierno de España en ambos organismos, por su enorme tibieza con respecto a la UE y por los ataques o como mínimo, puesta en entredicho por parte de la ONU. Organismo, que como todos sabemos, cuesta mucho dinero a todos y que, en algunas de sus organizaciones u oficinas delegadas, no solo no se arreglan los conflictos, sino, que en algunos casos, los generan por su cortez y estrechez de miras, no entrar a contemplar la legislación vigente en los diversos países, dictaminar conflictos solo por noticias sin valorar su validez y por estar invadido de vividores, antisistema y pacifistas de poca monta que hacen asco a muchas cosas, menos a sus sustanciosos sueldos y prebendas.

Llegamos a un punto y dada su tremenda importancia no se puede obviar y que corresponde al papel jugado por los partidos políticos y sus diferentes posturas partidistas. Nadie esperaba nada diferente a las tremendas estupideces lanzadas sin sentido de Estado y con pleno oportunismo por parte de los partidos separatistas, nacionalistas y populistas en su deriva hacia la destrucción de la democracia que disfrutamos en España.

Pero, en estos momentos de gravedad todos esperábamos una versión diferente del PSOE, un partido político que desde hace más de un año se encuentra totalmente dividido, equidistante, defendiendo mil y una teoría, a cuál menos realizable, irresponsables e incluso contradictorias y cada vez más cercano a los preceptos de Unidos Podemos y sus confluencias. Que se apoya en los preceptos derivados de su rama catalana, el PSC, que también juega a dos barajas a pesar de o quizás por continuar desangrándose paulatina y progresivamente en su cada vez más exiguo electorado. Lleno de ocurrencias impactantes por estrambóticas, como la petición de la reprobación de la vicepresidenta del gobierno o el recientemente conocido como Movimiento Blanco –que recuerda las marcas blancas (ocultas) de las grandes cadenas de alimentación- que ha aparecido el sábado 7 en muchas localidades con el eslogan de “Hablemos o Parlem en Cataluña”. Movimiento, creado por el PSOE y Unidos Podemos al alimón.

Lo de las marcas blancas alimentarias no lo he dicho en tono de guasa, sino como un silogismo, porque, como en su caso, estas tratan de disimular su origen y marca de procedencia, aunque, si miras con detenimiento sus etiquetas, descubres de donde vienen. En este caso, aunque se ha querido vender a todos como un movimiento espontáneo y generado por los ciudadanos por las redes, dicho eslogan ya fue proclamado esta semana en la Eurocámara por una eurodiputada socialista; emplea las redes como medio de propagación; no usa banderas nacionales ni separatistas, porque “su bandera” es la republicana y ahora no es momento para esgrimirla; emplea sin embargo la bandera blanca, que como todos sabemos es símbolo de rendición –que es a lo que aspiran que el Gobierno haga, claudicar-; ha sido claramente apoyado por el secretario general del PSOE y la portavoz de Unidos Podemos; en su manifestación se hacen acompañar por los flautistas, tamborileros y trompeteros danzantes que siempre abren sus movimientos y dirigentes de peso, como el secretario general del PSC – quien sin embargo, hoy no ha hecho acto de presencia en la multitudinaria manifestación en Barcelona en defensa de la unidad de España- tomaron parte en las mismas.

Todo apunta a que el propósito perseguido por dicho “movimiento espontáneo” es variopinto y creo que puede estar enmarcado en alguno o todos de los siguientes principios: desmarcarse de las manifestaciones multitudinarias y llenas de banderas nacionales en apoyo de la nación, la defensa de la Constitución –que los otros quieren a toda costa cambiar- y del Estado de Derecho; mostrar claramente su alternativa esgrimida previamente; ejercer un cierto grado de presión sobre el Gobierno y; lo que es peor, hacerlas coincidir en el tiempo y lugar con las mencionadas manifestaciones de apoyo a España y su legislación, para disminuir la presencia de asistentes, evitando que parte de sus afiliados –menos radicalizados-, pudieran unirse a las mismas al ver a España en peligro.    

Manifestaciones paralelas que aparecen precisamente en un momento de tanta tensión e importancia para el futuro e integridad de España. Tibias decisiones y propuestas, que hacen que la conocida como parte constitucionalista se resquebraje y pronuncie por varias vías muy diferentes y hasta contradictorias. Siento decirlo, pero creo que la postura y política del PSOE no es oportuna y poco digna de un partido que ha gobernado España más que ningún otro y aspira a volverlo a hacer honradamente. Su división interna es cada vez más patente y creo que muchos de sus afiliados y votantes llegarán a hartarse de tanto postureo e incongruencia, lo que, sin duda, provocará situaciones insospechadas para el futuro político en España.

No hay que dejar pasar de largo la gran oportunidad perdida por el PSC al no formar parte de los convocantes de la multitudinaria manifestación de hoy en Barcelona, mandando a un segunda o tercera fila que ha tratado de abrirse paso entre los representantes políticos que si estaban representados con sus primeros espadas en ella. Manifestación, que invocando a la recuperación de la serenidad, el sentido común y por la unidad de España, ha resultado ser un éxito clamoroso por su elevado grado de participación en una Cataluña, hasta ahora, prisionera de las turbas independentistas y en la que grandes discursos como el del socialista y, nada partidario del mensaje oficial de su partido, Josep Borrell han dado en el clavo y puesto de manifiesto el sentimiento de los hasta ahora callados y acogotados catalanes frente a las mentiras de su gobierno. Un importante punto de inflexión en la sociedad catalana, que puede servir de acicate a que el Govern se piense algo más, si declarar o no su independencia unilateral en algo más de cuarenta y ocho horas. 

En este apartado y partido no se puede obviar el daño que ha proporcionado el conocido como “charnego” José Montilla, un peso pesado del PSC, ex ministro con Zapatero y coautor entre ambos del polémico Estatuto actual de Cataluña cuando en un antinatural tripartito ocupó el cargo de presidente de la Generalidad. Estatuto, que desde su nacimiento, votación y evolución ha sido origen y causa de muchos de los problemas que hoy nos encontramos.

Menos mal, que voces y opiniones de personas que en su día lideraron o participaron con cargos de importancia en dicho partido han surgido en estos momentos críticos con un mensaje claro, nítido y totalmente contrario a los preceptos y consignas de su actual Secretario General. Es la segunda vez que esto ocurre en un año y, por lo que veo, aún, algunos no han aprendido la lección. 

Por otro lado, nos encontramos con Ciudadanos, un partido que viene dejando claro, antes y sobre todo, en este proceso, sus prisas por tocar moqueta, sus presiones constantes al gobierno central y a los regionales a los que “apoya” y que, sin mucha recapacitación, trata de atajar el problema por la vía rápida sin contar con los apoyos asegurados y suficientes ni contemplar las dificultades y consecuencias que dicha vía entraña, si su iniciativa fracasa.

Por último, el Partido Popular que sustenta al gobierno, también tiene sus voces disonantes. Voces, que se encabezan por el Sr. Aznar -quien a pesar de ser uno de los ex presidentes del Gobierno que tienen mucha responsabilidad en la deriva catalana-, también fue el que designó a Rajoy para el cargo que él dejaba. Sin mover un músculo de la cara, como es su costumbre, no ha parado de criticarle y ponerle palos en la rueda en todas sus gestiones, obviando sus aciertos y resaltando sus errores o tratando de provocar reacciones o acciones precipitadas, como es su última ocurrencia: la necesidad perentoria de convocatoria anticipada y urgente de nuevas elecciones generales, precisamente en estos momentos.

Ya es hora de que los seguidores y votantes del PP, sepan y conozcan el modus operandi de nuestro presidente, un hombre que busca siempre soluciones a todos los problemas y que, por idiosincrasia, jamás se basan en la precipitación o en la adopción de medidas drásticas. Cosa que en el aspecto económico fueron muy acertadas y nos salvaron de una situación similar a la griega y de la que hoy nos estaríamos lamentando y por mucho tiempo. Pero, de eso, ya nadie se acuerda.

Creo que Rajoy no quedó nada satisfecho con el resultado y consecuencias del anterior 9-N; sabe que aquella postura buenista y consentidora no le trajo más que una pérdida de prestigio y mucho run run o decepción entre sus seguidores y votantes. Nadie quedó contento con las consecuencias derivadas de las penas impuestas a Más y sus secuaces por comprobar que no fueron ni ejemplares ni disuasorias y; por eso, esta vez prometió y reiteró que no sería lo mismo. Tengo la sensación de que al ser un hombre pacifico no le gustan las medidas drásticas; le gusta advertir y aconsejar tantas veces como sea preciso. Pero, que, en esta ocasión, aunque él no lo quiera, de llevarse a cabo totalmente esta felonía, no será el que se oponga o sugiera que no se aplique con todo su rigor la justicia y las herramientas que defienden la integridad nacional y el acatamiento de la Constitución.

No obstante, como buen gallego, hombre de leyes, reposado, equilibrado y negociador a la sombra, sigue en su camino de buscar otras soluciones o factores que ayuden a bajar el suflé y no se consumen los prometidos alocados hechos. Sabe que de ocurrir esto, no tiene más remedio que actuar con toda dureza y no está muy tranquilo ni feliz con las consecuencias que de ello se puedan producir.

Por último, en este apartado es obligatoria hablar de la antigua Convergencia -hoy, en un intento de escaramuza y acosado por sus muchos delitos transformad en el PdeCAT- que ha dado tras la salida del equilibrado y consciente Tarradellas a “ilustres” presidentes de la Generalidad. El ex honorable Pujol, quien disfrazado de hombre de Estado ha invertido sus largos mandatos en chantajear a los diferentes gobiernos de España, sembrar las bases de adoctrinamiento de los catalanes empezando por su educación, diseñar el plan separatista a largo plazo y, de paso, llenarse los bolsillos propios y familiares de millones de Euros defraudados principalmente a sus conciudadanos. Artur Mas, vástago del anterior, amantado a sus pechos y, al parecer, con la misma falta de escrúpulos; persona que protagonizó el primer intento de secesión el 9N de 2014, organizó unas elecciones plebiscitarias a continuación, las perdió y resulto defenestrado por la CUP –un partido antisistema que mantiene, nombra y acosa al gobierno catalán con algo menos del 8% de los votos en la región-.

Artur Mas, el hombre “valiente” que pronto se arrugó al ser citado ante los tribunales y ahora busca el apoyo colectivo para pagar las deudas contraídas por su mal paso secesionista. Llegamos a Puigdemont, el hombre de paja -de mote entre sus conciudadanos “el salchichón”- que no fue votado por su partido y electores para president de la Generalidad pero, como ya hemos dicho, ocupa actualmente este cargo. Cargo, que a todas luces le viene largo y que le ha servido para, una vez allanado el camino de disidentes a su causa, dejarse llevar a protagonizar el mayor golpe institucional a la democracia española desde 1978. No me extraña, que este partido, representante en su día, de la burguesía y el concierto; que se ha radicalizado hasta el punto que todos conocemos, esté al borde de quedar reducido a la mayor de las insignificancias y total irrelevancia.

Otro de los factores que ha influido y mucho en todo este alocado proceso ha sido el vil y, yo diría que hasta delictivo, uso de clubs deportivos, principalmente de futbol, deportistas en general y futbolistas de élite y determinados y elegidos programas deportivos. No es casualidad que todos ellos han sido elegidos. Son personas, entidades o programas que atraen verdaderas masas de aficionados. Aficionados, que son fácilmente manejables y dejarse confundir con sus atractivos y identitarios. Participar, apoyar e incluso sufragar movimientos separatistas envueltos en los colores de un club o en las cualidades personales de un determinado deportista de élite, es de lo más vulgar y chabacano que nadie se pueda pensar; porque mucho de su público son personas menores en pleno proceso de formación y de respeto. Es confundirlo todo y fundamentalmente, ser la mejor herramienta para crear incondicionales adeptos totalmente engañados y claramente mal informados. Ver cómo hemos ido viendo año tras año a aficiones casi al completo, silbar, jalear y menospreciar el Himno de España y la figura del Rey en competiciones oficiales, incluso pagando sus silbatos y banderas no recogidas en el Estatuto ha sido muy duro y creo, que en esto coincidimos muchos, se ha echado de menos medidas legales o deportivas para haberse atajado. Soluciones hay muchas; la mayoría de los países vecinos las tienen contempladas y en vigor, pero aquí en España, una vez más, hemos mirado para otro lado o bajado el volumen del retransmisor para no escuchar tales ofensas. Ni una vez más.

Par atajar estas alocadas, idealistas y costosas iniciativas separatistas existen varias vías dolorosas, aunque legales; pero también las hay menos aparatosas, mucho más efectivas y poco ruidosas. Una de ellas y quizás la más importante de todas, lo constituye el pensamiento, acción y reacción del mundo empresarial y económico ante la inminencia de tales despropósitos. Punto importante y de mucho valor afectivo y afectivo que, por desgracia, solo lo hemos visto poner en práctica cuando el tema era inminente. Cuanto esfuerzo, gasto y sufrimiento se hubieran ahorrado, si aquellas empresas y bancos, que con los pies en la realidad y para evitar males mayores y que ahora han decidido cambiar sus sedes a otros lugares de España, lo hubieran anunciado y planteado seriamente a los responsables de tales atropellos antes de lanzarse a ellos.

Por desgracia, el mundo empresarial, siempre tiene miedo a varias castas o al dinero. Con respecto a la casta política no les gusta significarse y son capaces de cubrir sus corruptelas y lo hacen bajo mano y a escondidas. Algunas, hasta apoyan este tipo de “movimientos románticos”, con la esperanza de que nunca se lleven a cabo y, mientras tanto, seguir gozando del apoyo o subvención del gobierno de turno. Pero, cuando la cosa se pone seria; cuando sus balances de resultados, reservas en depósitos, cotizaciones en Bolsa o coberturas europeas bajan mucho o pueden desaparecer, es cuando a toda prisa, se acuerdan de Santa Bárbara y hasta recurren al Gobierno central para que salga en su ayuda y cambie de un plumazo la legislación que impide realizar dichos cambios de sede de forma casi automática.

Sus efectos son grandes en todos los aspectos y sobre todo, para aquellos que confiaban en su permanencia y las empleaban como ejemplo de prosperidad y grandes beneficios en su nuevo “país de jauja”. Dura realidad, con la que muchos de aquellos planificadores no contaban; pero, creo que también es justo criticarlos por su farisaico comportar, por haber ocultado, tardado tanto en reaccionar y por no desdecir a los que pregonaban a bombo y platillo que su economía iba a ser mejor, mucho más prospera y segura fuera que dentro de España.

En lo referente a las manifestaciones de diverso tipo, mensaje y colorido; quisiera dejar bien claro que, quizás por mi edad ya no soy muy partidario de las mismas. Todo el mundo tiene derecho a manifestarse libre y dentro de la Ley y con respeto a los demás, a exponer sus ideas y a permitir que los demás hagan lo propio. Pero dicho esto, creo que no sirven para mucho o nada para convencer al contrario o al que no piensa exactamente igual que el manifestante. Constituyen un pulso entre distintos o divergentes puntos de vista y sirven de acicate -en muchos casos- para incrementar las fobias y tirrias entre las diferentes visiones sobre un mismo problema. Acaban siempre en guerras de cifras y aunque levantan la moral de unos, los manifestantes, increpan, al mismo tiempo, a los contrarios. Ya hemos tenido oportunidad de ver hasta tres versiones de manifestaciones sobre un mismo tema, todas multitudinarias, aunque ciertamente dispares. Dejemos este tema y aprestémonos a manifestarnos, mayoritaria, solitaria y calladamente, cuando en diversas ocasiones y por diferentes motivos, se nos convoque “legalmente” a las urnas.

En este largo estudio de análisis de factores, comportamientos puntuales, acciones y reacciones ante o como consecuencia de esta increíble deriva separatista, no podía faltar dedicarle unas líneas a SM. el Rey y a su discurso del pasado martes, 3 de los corrientes [9].

El lector puede pensar, que ser tratado como último factor de análisis supone que tiene un escaso valor. Al contrario, SM. el Rey como Jefe del Estado que es, tuvo la vista y claridad política de regalarnos con un discurso muy esperado -que algunos ya echábamos en falta-, pero del que solo se pueden decir muchos halagos. Fue breve, claro, conciso, preciso, completo y tremendamente acertado; cosa que rápidamente se pudo comprobar por las reacciones de ciertos partidos acostumbrados a la ambigüedad y por el rechazo de todos los separatistas, nacionalistas y populistas del espectro parlamentario.

Un discurso arriesgado por el caso y el momento de zozobra que se vivía cuando lo pronunció. Como Líder de altura que es, marcó la Visión de España, el Camino a seguir y puso Tareas a todo su Equipo; los tres Poderes del Estado. No dejó nada en el tintero y disipó toda esperanza de vil y traidora negociación con los que voluntaria y alevosamente vilipendiaron a España, sus libertades, leyes y Constitución. No marcó plazos, no atosigó a ninguno, pero si definió lo que Él espera de todos y cada uno de ellos, en su momento de acción y siempre de forma oportuna.

Creo que se equivoca todo aquel que vea en sus serenas y firmes palabras mensajes diferentes a lo ahora expresado y, también lo hacen, los que estiman que alguno o algunos de los receptores del mensaje no han entendido o puesto en práctica lo marcado en dicho discurso. Tiempo al tiempo, serenidad, temple y tiento.

Termino este trabajo -al que le he dedicado muchas horas y diferentes lecturas, escuchado bastantes tertulias y diversas opiniones nacionales y extranjeras- a 48 horas de que el todavía president de la Generalitat tome su decisión; parar las maquinas del buque que va directo al naufragio o, por el contrario, inmolarse y crear muchos más problemas a los catalanes, al resto de los españoles y otro desprestigio internacional a España. Ha tenido tiempo suficiente para ver con claridad-si aún le queda algo de sentido- de que, a pesar de lo mucho que han gastado en montar toda una verdadera, larga y eficiente trama para engañar a la opinión local o mundial, muchas de sus mentiras ya están desmontadas; sus grandes empresas se han deslocalizado y otras lo harán en breve si sigue en su empeño; SM. el Rey ha sido muy claro; no cuenta con apoyos internacionales y; esta locura no cuenta con su deseado y falseado “apoyo masivo” de los catalanes, tal y como hoy se ha demostrado.  

[1] Imágenes que poseo, pero que descarto su publicación por considerarlas obscenas y totalmente fuera de tono

[2] Recogida de urnas por vehículos de los mossos al final de la jornada evitando que estas fueran requisadas: http://www.larazon.es/espana/los-mossos-llevaron-las-urnas-del-referendu...

http://www.abc.es/espana/abci-video-graban-mosso-cargando-urnas-furgonet...

[3] Aunque, es muy posible que para evitar l consecución de este importante punto, los mossos de acuerdo con su plan preconcebido, esperaran hasta el final para marcarle los puntos en los que se solicitaba su intervención.

[4] Se debió obligar a la identificación del equipo de mossos responsable de cada lugar para poder pedirles responsabilidades en los casos fallidos.

[5] http://www.elmundo.es/cataluna/2017/10/06/59d7246c46163f201f8b45d6.html

[6] http://principiodelusodelafuerzadiegogenovez.blogspot.com.es/

  https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2011-12961

[7] http://www.huffingtonpost.es/2017/07/28/zoido-enfada-a-policia-y-guardia...

[8] De entrada y como consecuencia de estos hechos, ciertos desplantes y poco afortunadas declaraciones, las FCSE ya se han lanzado a la calle reivindicando una equiparación salarial, por cierto, bastante sustanciosa, con los mossos y otras fuerzas regionales.

[9] http://www.eldiario.es/politica/DOCUMENTO-Discurso-integro-rey-octubre_0...