Javier Fernández Arribas

En estos días de agosto podemos asistir a diversas lecciones de la madre naturaleza. Por un lado, lecciones desgraciadas como en la maravillosa isla indonesia de Lombok donde varios terremotos han transformado las vidas de miles de personas. La peor parte se la ha llevado los habitantes locales con un centenar de fallecidos y numerosos destrozos en sus casas y en sus pueblos, aunque tienen preferencia a la hora del rescate hacia lugares más seguros.

Los turistas tienen billete de vuelta a sus casas confortables, pero están viviendo una de las peores experiencias de sus vidas. No sólo porque la tierra sigue temblando sino porque su regreso se está retrasando en unas condiciones muy precarias y están sufriendo unas condiciones lamentables, muy lejos de las ansiadas y merecidas vacaciones de ensueño previstas. Otras lecciones son patéticas procedentes de la naturaleza humana que ha organizado el supuesto atentado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Estados Unidos y Colombia niegan tener alguna relación con supuesto atentado y dudan de su origen y autoría. La oposición teme que sea una artimaña para incrementar la represión. No hemos visto los drones, ni tenemos pruebas claras de un hecho que lleva al presidente venezolano a poner en práctica el manual de las dictaduras buscando enemigos externos para desviar la atención de los graves problemas internos que han provocado una reconversión monetaria y económica integral. Reconversión que comienza el 20 de agosto y que tiene como gran idea quitar unos ceros a los billetes de banco para luchar contra la hiperinflación que asfixia a los venezolanos. Se teme un nuevo fracaso de gestión y un supuesto atentado siempre sirve como coartada para justificar lo injustificable. 

El objetivo estaba elegido a conciencia porque lo que más necesita Maduro es el apoyo del Ejército donde se producen detenciones de sospechosos de ser opositores al régimen chavista. Un informe del grupo de investigación Armando.info cuenta que al menos 785 jefes militares y policiales disfrutan de concesiones gubernamentales en sectores como construcción, seguridad o importación de alimentos… Favoritismo que también se aplica a los consejos locales de alimentación y producción.

Maduro ha ordenado el refuerzo de la inteligencia en la frontera con Colombia, justo antes de la toma de posesión del nuevo presidente Iván Duque. La realidad es que esa frontera es usada por miles de venezolanos para huir del hambre, de las enfermedades y de una desgracia constante.