Javier Fernández Arribas

Los expertos analizarán durante mucho tiempo los gestos y actitudes que se han podido ver durante los tres días de estancia de la delegación oficial de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en Corea del Sur. Más allá de todas las consideraciones políticas, estratégicas, militares, económicas, deportivas, etc… que nos aprestemos a considerar, ha emergido una estrella inesperada en el abanico político norcoreano. Se trata de Kim Jo Jong, la hermana del dictador norcoreano, Kim Jong-Un, mano derecha del régimen que ha acaparado toda la atención local, regional, nacional e internacional de su estancia en Corea del Sur.

Su presencia después de tantos años de tensión, amenazas y división es ya de por sí un elemento a analizar. Quizá no debiéramos darle tanto bombo a la hermana de quien no ha pestañeado a la hora de asesinar a su tío y demás familiares cuando llegó al poder. Celos y desconfianza son el condimento imprescindible para mantenerse vivo en una dictadura tan cainita como la que rige Corea del Norte desde su creación. Que se sepa, dos días después de su regreso a la capital norcoreana no ha caído en desgracia, ni ha sido eliminada como lo fueron aquellos que podían hacer sombra al dictador. Que se sepa, la hermanísima no fue contaminada por la presencia del vicepresidente norteamericano, Mike Pence, que no sabía qué mala cara poner en el palco del estadio, a media fila de distancia de la enemiga norcoreana.

Mientras tanto, Estados Unidos ha tenido a su secretario de Estado, Rex Tillerson, en Oriente Medio, una gira muy relevante. Mientras sigue con extrema atención el supuesto acercamiento entre las coreas después de la luna de miel de Kim Yo Yong, la hermana del dictador norcoreano, Kim Jong-Um , en los Juegos de Invierno en Corea del Sur. Lo más importante no lo conocemos. Las conversaciones entre bambalinas, en privado, entre representantes de las dos Coreas, el acercamiento real que hayan podido alcanzar es lo que realmente cuenta.

Son muy significativos los gestos: la invitación al presidente surcoreano Moon Jae In para visitar el norte, la respuesta está pendiente; el clima cálido que desprendían los medios de propaganda del Norte; la habitual jerga crítica solo se utilizaba para los Estados Unidos, atónitos ante tanta expresión de cariño entre los coreanos. A ver cuánto dura esta luna de miel… China, Japón, todos estamos pendientes.