Antonio Regalado

Pie de foto: La visita de Iglesias a la prisión de Junqueras ha dejado al presidente Sánchez solo ante de peligro: si no hay presupuestos deberá convocar elecciones.

El viernes pasado hemos vivido uno de los episodios más vergonzantes de nuestra democracia: un “impostor vicepresidente económico” ha acudido a visitar a un golpista en la cárcel para negociar el apoyo de su partido, ERC,  a los Presupuestos Generales del Estado 2018. Allí  donde no llegaba Moncloa, llegaba este antisistema demagogo que permitía 24 horas antes  que la Benemérita -“me  emociona ver cómo agreden a la Guardia Civil en las manifestaciones; los guardias civiles son los “matones” de los ricos”-vigile sine die su casoplón  frente a la sierra de Guadarrama con cargo a nuestros impuestos directos e indirectos. 

La verdad es que Pablo Iglesias – el líder que prometió consultar todo a las bases y ya solo se consulta a sí mismo-  lleva un tiempo intentando eclipsar al doctor Sánchez para ganar el tiempo perdido por su paternidad  tras conseguir que el logo de su partido figure en igualdad de condiciones con el de la Presidencia del Gobierno. Nunca habíamos visto tal humillación de un inquilino del Palacio de la Carretera de la Coruña; gracias, Iván Redondo,  ¿tú también te has rendido al populismo, hijo mío? ¿Tan pronto? 

Chantajes separatistas

Cuando uno llega al poder cargado de hipotecas –gracias, Mariano-, el tiempo es el mejor termómetro para vaticinar qué nos espera en el futuro. Cuando escuchamos a Pedro Sánchez contarle a Pepa Bueno las razones por las que nunca se dejaría apoyar por Podemos nos damos cuenta de que el valor de su palabra no vale nada. Como las historias imposibles de Valeria o deVerónica. 

Iglesias, merced a su “gimnasia revolucionaria”, según la cual hay que llegar al poder a cualquier precio –“hoy alquilamos este recinto, mañana lo okuparemos  para siempre”-, se ha pegado un baño de demagogia con las teles dentro y fuera de Llerdoners  (Barcelona) para dejar la pelota de los chantajes separatistas en el tejado de La Moncloa y de Ferraz. 

Después de dejar claro que el beato Junqueras no negociará los PGE, mejorados  con 2.000 millones de aguinaldo para Cataluña, el SMI a 900 euros,  y el impuesto de muerte al gasoil que acabará con el diésel  y empobrecerá más todavía a toda la clase trabajadora,el nuevo ciudadano de Galapagar aceptó con firmeza los planteamientos de los golpistas –“deben estar en la calle”y lo avaló con esta frase: “Nosotros hemos hecho nuestro trabajo. Ahora el gobierno tiene que negociar, moverse y hacer gestos; Sánchez sabe qué es lo que tiene que hacer”. ¿Claudicar? 

Podemos, Comunes y Mareas  (de todo pelaje) –véase el apoyo a la reprobación del Rey en el Parlament- se han posicionado inequívocamente del lado de los que traicionaron la II República en el 31 y  en el 34,  y de los que abogan por la supresión de la Monarquía parlamentaria (octubre de 2018) que la inmensa mayoría de los españoles votamos hace ahora 40 años. ¿Por qué hace Iglesias  esta maniobra de acercamiento a Esquerra? Muy sencillo: para forzar al PSC y al PSOE a reeditar un Tripartito que apostará indefectiblemente por la ruptura con España. Primero en Cataluña, luego en el País Vasco… hasta el desguace final.

La verdad es que el chantaje es sencillo: obligar al Ejecutivo a que ponga en la calle a los golpistas y huidos (les recompense por daños y perjuicios) y rompa por vez primera el equilibrio de poderes, introduciéndonos de hoz y coz en un régimen totalitario. Un régimen completo: nazi y comunista, naturalmente. Si alguno de estos presupuestos se diera  en cualquier otro país de la UE, estaríamos escandalizados. Aquí, nos parece normal. Luego nos quejamos de que, como alerta  Yascha Mounk, el profeta alemán del antipopulismo, “cada vez más jóvenes  aceptarían un régimen autoritario por su miedo a la libertad”. Increíble.

El PSOE se la juega

El Ejecutivo y el PSOE se han puesto de perfil ante la reunión carcelaria de Pablo con Junqueras y losJordis. Y aunque Sánchez haya dicho que él es el único que negocia en nombre de su gobierno y de su partido, parece que su permisividad ha alargado en demasía la sombra al podemita de Galapagar.  Cataluña se llevó por delante a medio PP (incluidos don Mariano y doña Soraya, nueva consejera de Estado por lucro cesante) y puede llevarse por delante a todos los barones del PSOE empezando por Susana Díaz.

José Borrel, que ha apostado doble contra senillo a que los Pedecatos, ERC y los amigos de Otegui –reconocimiento  de nuevo ZP por los servicios prestados, van a estabularse en las cuentas públicas para garantizar a este Ejecutivo semiclandestino continuar en el poder hasta 2020, ha blandido los agravios a la bandera de España para destituir a los cónsules honorarios de Flandes y de Grecia, Bien hecho. 

Debería empezar a proponer alguna medida al Parlamento para que nuestro Molt Honorable President de la Generalitat, de cuyo nombre no quiero acordarme, no solo no le salga gratis reírse de nuestra bandera y de nuestro rey dentro y fuera de nuestro país,  si no que la libertad de expresión no le ampare cuando nos insulta en Ginebra o Bruselas con el dinero de todos los españoles y con derecho a una indemnización de 110.000 euros anuales vitalicios, como el cobarde Puigdemóny el escapista Mas.

 ¿Por qué no presentar ya una denuncia ante el TPI de La Haya por delitos contra la humanidad, tras el acoso sistemático  que sufren la mitad de los españoles en Cataluña?

¿Es que el Gobierno y la oposición no pueden legislar (en caliente) una norma para que cualquier autoridad sea inhabilitada política y económicamente de por vida cuando la deslealtad a la Constitución y a las instituciones es su norma de conducta? Mientras le financiemos el chiringuito de los agravios no pararán. 

La unidad de España –Cataluña, en suma-, es el problema sobre el que pivotará la política española en los próximos años y, en especial, las elecciones andaluzas, autonómicas, municipales y europeas. ¿Cómo nos van a tomar en serio en la UE si el propio gobierno legal negocia directamente –vía embajador plenipotenciario Iglesias- con los golpistas y en la cárcel? 

Sin duda los barones más centristas (Susana Díaz,FernándezGarcía-PageVara) están preocupados porque si la desobediencia se radicaliza y el gobierno sigue instalado en el dialogo a ninguna parte, será difícil vender moderación  cuando su socio Icetaya ha dejado de acudir a las manifestaciones en favor de la unidad y de la Constitución. ¿Qué margen les queda para mantenerse en el poder, acercándose a un Ciudadanos cada vez más activo, más transformador en sus propuestas y ascendiendo en las encuestas por defender en todo el territorio la unidad de España? ¿Van a vivir condenados a compartir poder con Podemos haciendo de palanganeros  como en el Madrid de doña Carmena?

El Rey, Nadal y la Justicia

En este tiempo tan convulso en el que personajes tan oportunistas como Pascual Sala, -el presidente del TC  que legalizó con su voto de calidad el entramado etarra tras el encarcelamiento de la cúpula de ETA, y presidente también del CGPJ que abandonó a su suerte hasta que murió de pena,  al juez Barbero,  (instructor de Filesa, Malesa y  Time Sport)-dice aquí y ahora el ilustre magistrado, que los golpistas no han cometido delitos de rebelión ni de sedición; ¿qué han hecho, señor Pascualone? 

Por fortuna, nos quedan  el rey Felipe VIRafa Nadal y  muchos fiscales y jueces valientes como Pablo Llarena. Esperemos que la Fiscalía General y la Abogacía del Estado mantengan las calificaciones delictivas por perpetrar un golpe a la Constitución.  Si se rompe la separación de Poderes en esta ocasión habremos entrado directamente en la III República. Estúdienlas un poco y verán que la I nos llevó a un federalismo suicida y la II a la Guerra civil de 1936. Los tiempos más negros de nuestra Historia. 

Este gobierno no puede aceptar el chantaje de los que quieren blanquear un golpe a la democracia. Si no hay penas conforme a derecho –una justicia justa y social- el siguiente paso es el nazismo-comunismo. 

Dicen los intelectuales separatistas  del pesebre  que hacen falta unos cuantos muertos para acelerar el proceso; los CDR llevan meses “señalando”en Cataluña a los demócratas constitucionalistas; las mismas técnicas de acoso que los nazis utilizaron contra los judíos en la Alemania de los años 30. 

La creatividad de los malvados no conoce límites. El pasado 12 de octubre, Día de la Hispanidad,  el alcalde de Els  Pallaresos (Tarragona), José  María Nolla, del PDeCAT, decidió boicotear la bandera española y fijarla con pegamento para que no ondeara en el Ayuntamiento. Tiempo atrás, arrió la enseña nacional “porque estaba manchada de sangre y haba que llevarla a la tintorería”. Así será la democracia en el antiguo condado aragonés. 

Nos quedamos con la actitud de  Noemí Truchante, alcaldesa del PSOE en Vilanova del Camí (Barcelona) que desplegó una bandera nacional el 12-0 en la fachada del Consistorio y se atreve a cumplir la ley multando por colgar lazos amarillos. Las amenazas de los nuevos bolcheviques no se han hecho esperar. 

Que sepas, Noemi, que no estás sola. Gracias por tu valentía.  Termino con un deseo que me llega cuando cierro esta crónica: “Pedro Sánchez” –me cuenta una persona que le ha visto recientemente- “va a agotar el diálogo con Torra pero no va a ceder ni un ápice en cuartear la separación de poderes  y en desmantelar la Constitución. Y nunca, nunca, permitirá que le den otro golpe de Estado como a Rajoy”. Es posible que tanto diálogo nos lleve a la agonía. Nunca es demasiado pronto para volver a la esperanza y a  las urnas. ¡Elecciones y art. 155 ya, señor Presidente¡