Javier Fernández Arribas

En el extranjero se valora mucho más lo que es y hace España, que lo hacemos los propios españoles. Somos muy dados de pasar del todo al nada en cinco minutos. El tiempo que se tarda en encajar dos goles en un Mundial de Fútbol, en desacreditar a un buen escritor, actor o cantante, en descalificar una transición política y social por una ambición voraz de poder y su consiguiente rendimiento económico. Hay muchos ejemplos que podría recordar de reconocimientos en muchos lugares del mundo a un trabajo bien hecho por españoles, a un sacrificio enorme por lograr los objetivos, a un talento que se ha ido desarrollando con los recursos que se han podido conseguir entre burocracia nacional y europea; en definitiva, a una evidencia valiosa muy relevante. Los iconos a enseñar y a disfrutar, desde hace bastante tiempo son Rafa Nadal, hermanos Gasol, Fernando Alonso, Mirella Belmonte y las chicas de la natación sincronizada, del baloncesto y de otras muchas modalidades deportivas; sin olvidar a Valentí Fuster, cardiólogo en Estados Unidos entre muchos médicos, científicos e investigadores, o un Plácido Domingo, incombustible entre múltiples artistas de todos los géneros, o ejecutivos, innovadores, expertos digitales que hacen una carrera espectáculos en muchos lugares del mundo en empresas de primera línea y, lo que es muy relevante, con su propia iniciativa. 

 

 

Pues hoy, la valoración espontánea, el reconocimiento de corazón, el aplauso sincero y sentido de numerosos chilenos ha sido para los miembros españoles de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Los 60 efectivos entraron en la terminal del aeropuerto de Santiago de Chile después de dos semanas de durísimo trabajo, lucha sin cuartel contra los fuegos devastadores que han asolado grandes superficies del país hermano, y sin dudarlo un momento, los chilenos agradecidos reconocieron con un prolongado aplauso su profesionalidad y arrojo para ayudar en una situación muy delicada. El video emociona. Militares españoles, franceses y portugueses ovacionados por personas agradecidas. Muchas veces, un gesto, un cariño, un aplauso dan sentido a años de esfuerzos y penalidades. Lo que ocurre es que la UME lleva varios años cosechando el reconocimiento popular en cualquier pueblo de España donde prestan sus abnegados y discretos servicios. Para los ciudadanos, lo que cuenta es el valor del servicio y entrega para ayudar, los intereses políticos les importan bastante poco. Esta es la realidad de la vida que merece la pena, aunque en los congresos de los partidos no se hable de ellos.