Embajador Mubarak Mahjoub Musa

Hacia el foco de la relación histórica entre Sudán y África (1)

No fue casualidad que Sudán eligiera en términos de eslogan y contenido, la relación sudanesa-africana, para ser este año, el núcleo de la conmemoración del 63 aniversario de su independencia. Viene en reconocimiento del hecho de que la reciprocidad entre Sudán y su entorno africano está inextricablemente vinculada y continuará siendo bastante comparable, a la relación entre el alma y el cuerpo.

Igualmente, se trata de marcar y más bien de evocar, el rol excepcional - apenas mencionado- de Sudán, a la hora de apoyar la causa, y también la lucha de los diferentes movimientos de liberación en África, lo que demuestra sin lugar a dudas que Sudán no solo pertenece a África solo por su historia y geografía, sino también, en términos de destino común, unidad de objetivos e identidad genuina y de pertenencia.

Con la intención de transformas dichos valores en acciones, durante una ceremonia organizada por el ministerio con motivo de la celebración del Día del Servicio Público hace unos días,el Ministro de Asuntos Exteriores Sudanés Dr. Dardiri Mohammad Ahmed, señaló que la diplomacia sudanesa en 2019, en su búsqueda de promover la autoconciencia de Sudán y el orgullo de su identidad africana, está a punto de prestar más atención y priorizar las relaciones de Sudán con África y está totalmente decidido a focalizarse en los temas del continente en varios campos, con especial énfasis en mejorar los esfuerzos de paz en la República de Sudán del Sur, República de África Central y Libia.

Puede ser útil recordar aquí, que más del 70% de los hablantes de árabe como primer idioma, viven en el continente africano, su sangre está llena de genes africanos, y sus culturas combinan componentes árabes y africanos. De hecho, de los diez países árabes ubicados en el continente africano, Sudán, con su riqueza, diversidad, diversidad étnica, cultural, religiosa y lingüística (Microcosmos de África), sigue teniendo todo lo que se necesita para actuar como un puente de integración del renacimiento afro-árabe, como claramente se manifiesta hoy en día. 

Curiosamente, y en retrospectiva en la historia de la liberación de África, muchos africanos de hoy podrían no ser plenamente conscientes de que la visita histórica de Mandela a Jartum a principios de la década de 1960, en busca de asistencia militar y financiera, ha marcado un gran cambio en la lucha del Congreso Nacional Africano(ANC), de la lucha pacífica a la lucha armada.

Al igual que otras capitales africanas de esa época, tanto políticamente como emocionalmente, Khartoum estaba en el apogeo de su simpatía y solidaridad con la causa de la libertad y la liberación en África. El pueblo y las instituciones sudanesas se movilizaron, fervientemente y públicamente, no solo para llenar las manifestaciones de solidaridad en las calles, sino también para donar generosamente a la causa de la lucha armada en África; por ejemplo, El sindicato de Sudán solo ha donado 25 mil libras esterlinas.

Sudán entrenó a cientos de combatientes por la libertad africana en su propio territorio, sin escatimar en esfuerzos para ayudar a los movimientos de liberación africanos. De hecho, en un momento dado, Sudán era la única salida para los militantes africanos en el extranjero. Combatientes, como Joshua Nkomo, el líder de la lucha en Rhodesia (Zimbabue), Sam Nujoma de Namibia, por nombrar algunos, han recibido apoyo diplomático, político y financiero de varios países africanos, incluido Sudán.

Además, los suministros y equipos militares de Sudán se enviaron en secreto al Congreso Nacional Africano(ANC) a través de ¨Dar el Salam¨ en Tanzania. Las fotocopias de los documentos que prueban la contribución financiera de Sudán al ANC, así como los envíos de armas y municiones, todavía están disponibles. Estos suministros militares se pasaron a los combatientes no solo en Sudáfrica, también en Angola, Mozambique, Zimbabue y el suroeste de África.

Lo más interesante es que cuando el régimen de apartheid fue más estricto y controlaba a los luchadores por la libertad, y para permitir que Mandela obtuviera apoyo para la ayuda y la solidaridad, el Gobierno del Sudán emitió a Nelson Mandela un pasaporte diplomático sudanés, que le permitía viajar entre Egipto y Túnez, Argelia y Marruecos, en sus esfuerzos por aumentar el apoyo financiero y militar del (ANC).

Desde una perspectiva diplomática, igualmente se debe señalar, que Sudán, fue uno de los primeros países de África que inmediatamente se puso en acción con el llamamiento africano a Bocott sobre el régimen del apartheid en Sudáfrica, sus partidarios y benefactores inmediatos: el compromiso y la fidelidad de Sudán llegaron al extremo, a tal punto de impedir a la aerolínea British Airways sobrevolar, aterrizar, y reabastecerse en el aeropuerto de Khartoum.

La gratitud y el reconocimiento de Nelson Mandela por el papel de Sudán, se revelaron muchos años después, cuando una compañía de Estados Unidos fue a realizar un documental sobre Nelson Mandela cuando se lanzó a nivel internacional en 1990, centrándose en las zonas de la lucha.  Sudáfrica, Eritrea, Mozambique y otros lugares. Por su parte, Nelson Mandela aconsejó, y quizás sorprendió a sus interlocutores al hacerlo, comenzar el documental en Sudán, porque según él, Sudán fue donde realmente comenzó su lucha.

Por otro lado, el Dr. Dardiri reveló también, que el Ministerio de Relaciones Exteriores está trabajando estrechamente con las demás autoridades competentes para cambiar el nombre, presentar e introducir el papel prominente y merecido de Sudán en la civilización moderna y antigua de África, también para disipar, muchas mentiras perversas que alimentaron durante años el conflicto civil en Sudan. 

En otras palabras, durante muchos años en todo el mundo y para mucha gente la sola mención de Sudán generaba imágenes de guerra civil, inestabilidad y pobreza.  Sin embargo, aunque perdidos en la narrativa, están las historias de los antiguos reinos sudaneses y africanos de Kush y Nubia, que alguna vez rivalizaron con Egipto, Grecia y Roma. Perdido en la narrativa, por nombrar algunos, el mismo hecho de que los nubios sudaneses son los que realmente iniciaron la antigua civilización egipcia, y mucho más, como se detallará más adelante.

El ministro de Relaciones Exteriores de Sudán, el Dr. Dardiri, arrojó una luz particular sobre el hecho de que la prolongada lucha de Sudán contra los invasores y colonos no solo se limitó a los turcos británicos u otomanos, sino que, como lo demuestran los recientes e Históricos hallazgos arqueológicos, se remonta a tiempos inmemoriales.

El Dr. Dardiri se refirió en particular a la reina Amanishakheto, una de las muchas reinas guerreras sudanesas africanas del Reino Kushítico de Meroë (Nubia).  La reina Amanishakheto, que reinó desde el 10 a. C. hasta el 1 d. C., es excepcionalmente famosa por haber sofocado al ejército romano invasor enviado por Augusto, el primer emperador del imperio romano, para conquistar Nubia.

La reina Amanishakheto era una mujer fuerte, poderosa, y una gran constructora de pirámides. Su tumba en Meroë permanece como una de las más grandes jamás construidas en Sudán. Más interesante aún, más de 350 pirámides agrupadas en cinco sitios fueron descubiertas hasta ahora en Sudán. Fueron construidos en Nubia durante un período de unos pocos cientos de años, para servir como tumbas para los reyes y reinas y los ciudadanos ricos de Napata y Meroë.
Lamentablemente! tal vez en uno de los robos de antigüedades más grandes que Sudán haya visto jamás, el incalculable tesoro de oro y joyas de la supuesta reina sudanesa africana Amanishakheto, fue robado a la luz del día desde su pirámide en Meroe, a principios del siglo XIX, por el infame explorador cazador de tesoros italiano, Giuseppe Ferlini. 

La restauración y recuperación de estos monumentos y artefactos sudaneses, que obviamente contribuirán positivamente a la prosperidad del sector turístico prometedor en Sudán, se convierte en un deber nacional y un derecho legítimo que no se debe abandonar, ya que estos tesoros representan una parte integral de la economía de Sudán. Historia y civilización.

Por suerte, la mayoría de las antigüedades sudanesas saqueadas ya están registradas y son vigiladas de cerca por las autoridades competentes sudanesas.  De hecho, ya se ha preparado una matriz que incluye no solo el número y la clasificación de estos artefactos, sino también los museos y los países donde se muestran actualmente. Sudán es consciente también de que algunos de estos artefactos se han enviado de conformidad con las leyes coloniales, y por lo tanto, requieren perseverancia y métodos legales, además de la ratificación de convenios internacionales relevantes. 

Pero Sudán, a diferencia de otros países africanos cuyos tesoros y efectos han sido saqueados, ha podido recuperar más tarde la mayoría de esos tesoros, o al menos pudo ponerse de acurdo con los museos expositores para devolver el resto o establecer bases para su exhibición. Fuera del país, Sudán ya ha lanzado una campaña regularizada en coordinación con la UNESCO y países amigos, para recuperar miles de antigüedades sudanesas de contrabando.

Existen evidencias concluyentes desde la antigüedad hasta la era colonial, presenciada por historiadores y antropólogos, que revelan robos masivos hechos en África y América. La importancia de estos artefactos africanos, que fueron saqueados durante la época colonial y más allá, no es solo estética, ya que todavía son una parte integral de la identidad africana, los africanos necesitan reunirse y hablar con una sola voz a cambio de este problema.

El difunto presidente de Zaire, Mobutu Sese Seko, está en la historia como el primer líder africano en plantear este problema a nivel internacional. En 1974, en la Asamblea General de la ONU, Sese Seko, describió ese fenómeno como "una grave injusticia para la humanidad, no solo para los pueblos de África", y la continua retención de estas obras invaluables en museos, oficinas públicas y colecciones privadas en todo el mundo occidental.

En conclusión, debemos lidiar con la justa búsqueda de África y sus arduos esfuerzos para restaurar estos tesoros, al menos con la misma imparcialidad, equidad y conciliación que se otorga a los Israelíes por ejemplo, a cambio de artefactos y monumentos judíos supuestamente robados por los nazis durante un Holocausto, obras de arte rastreables que pertenecen a las familias de las víctimas del Holocausto, a sus familias sobrevivientes o al Gobierno de Israel.