Antonio Regalado

La llegada de los políticos presos a cárceles catalanas y el encuentro en La Moncloa del próximo lunes, entre Pedro Sánchez y Quin Torra han abierto, al parecer, un nuevo tiempo político para solucionar la crisis de Cataluña. 

La Fundación Carlos de Amberes cobijó con aire acondicionado el encuentro España Plural-Cataluña Plural, que organiza la Asociación de Periodistas Europeos (APE) que lidera Miguel a Era el decimosexto coloquio que se celebra alternativamente en Madrid y Barcelona, con el apoyo del Colegio catalán de Periodistas. Presumiblemente, sea el espacio de diálogo más libre y constructivo en movimiento, aunque no haya llegado a ninguna parte. 

Invitados: Jaume Roures, fundador de Mediapro, un imperio de comunicación audiovisual que lidera los derechos del fútbol mundial y Màrius Carol, director de La Vanguardia, el medio de comunicación que, tras fracasar en búsqueda de una tercera vía, se ha presentado como el vehículo vertebrador de la sociedad catalana. Moderadoras: Ángeles Bazán (RNE) y Lucía Méndez (El Mundo). Conozco a ambas desde siempre: Magníficas profesionales. Aquí también. 

En el principio, la crisis global

El director del periódico de la familia Godó, confirmó lo que todos conocemos: este es el mayor desafío político de los últimos 100 años generando, por tanto, la mayor crisis de España. En su opinión, todo empezó con la gran manifestación del 11-S de 2012 y terminó el 27-O de 2017 con la aplicación del 155. La crisis global, con miles de desencantados en la calle, con el paro como argumento, produjeron un caldo de cultivo que aceleró el independentismo. Lo cierto es que ese cultivo ha creado dos millones de catalanes que creen que el derecho a decidir (que la independencia) no se negocia. El suflé separatista se ha hinchado pero, en opinión de Márius Carol, 

hay una sensación de fracaso” al no haber alcanzado la independencia. Contó dos anécdotas clarificadoras del desconcierto: una, que la ex presidenta del Parlament, Carme Forcadell, huía en su coche hacia Francia tras proclamarse la República, y a los 30 kilómetros, le dijo al chófer: “Volvamos a casa”. Y otra: “Nadie dio la orden de arriar la bandera de España del Palacio de la Generalidad”. Por lo visto, la mayor parte de la culpa la tiene el TC el día que consideró anticonstitucionales 14 artículos del Estatut. Es decir, aquí no ha pasado nada. 

Nuevo tiempo

Al escuchar a Carol hablar desde la extrema moderación, pareciera que aquí no ha pasado nada. En su opinión, tras la moción de censura, “se abre un nuevo tiempo para que el gobierno de la Nación ofrezca una idea plural (o plurinacional) que genere confianza”Ello debería crear un nuevo espacio de empatía y de diálogo para que al menos un 10 % de los separatistas se bajaran del tren del “procés” y con ello, de desinflara el suflé A ello habría que añadir que, a partir del día 9, se fije una nueva agenda para negociar los asuntos pendientes (¿incluido un nuevo referéndum?), contando con la lucha abierta entre los independentistas para liderar la nueva República, aunque no explicó esa ruptura cuando ERC, PdCat y CUP votan juntos siempre en la misma dirección. El director de la Vanguardia adelantó a los asistentes que Torra ha pedido una entrevista para explicar (antes) al pueblo catalán las exigencias que llevará a Moncloa el lunes próximo. Un chantaje más.

Falta de proyecto político 

Los dos invitados, Carol y Roures asienten en que la sociedad catalana está fracturada pero no aportaron ni una idea para restaurar las heridas. Ni desde las instituciones ni desde la TV3, donde los no separatistas están excluidos. Es cierto que la crisis se ha agravado en Cataluña porque España un proyecto de futuro: la independencia. En cambio, en esta crisis global, en esta Europa desnortada, en esta Gran Bretaña abrazada a su Brexit, Cataluña tenia un plan: el derecho a decidir, la independencia. Y esto ha ilusiondo a una gran mayoría. La gente” -aseguro Jaume Roures 

en un tono franciscano “no va a a aceptar grandes condenas para los presos políticos y los “exilados”. Roures considera que todos los procesados tienen que estar en la calle porque no han cometido ningún delito.

Blanquear el golpismo

Al terminar el coloquio, ATALAYAR le preguntó a Jaume Roures si creía que se había producido (o no) un golpe de Estado en Cataluña. “Naturalmente, que no; es excesivo aplicar el delito de rebelión (nadie se ha levantado en armas) ni el de sedición. En este punto fue muy claro: “Los Jordis, subidos a los coches, evitaron una catastrofe”; (quiso decir una masacre; por tanto” -intuyo- “hay que considerarlos como héroes del pacifismo). Otro argumento más para blanquear el golpismo y a los golpistas.

En el coloquio, argumentó que ese delito está fuera de lugar porque Bélgica, Alemania y Escocia no reconocen esas figuras delictivas. Y, por tanto, -sugirió- “puede que estemos equivocados en España porque los inculpados no han incurrido en ningún delito”.