Luis Alcaide/CapitalMadrid.com

Pie de foto: No es la re­duc­ción de las re­servas en la di­visa USA sino el in­cre­mento de su dé­ficit

El secretario del Tesoro de los EEUU, Steven Mnuchin, que hacía de ho­no­rable te­lo­nero de su pre­si­dente, ha afir­mado en Davos que “un dólar dé­bil” es una buena opor­tu­nidad para los Estados Unidos, así que “adiós” al dólar fuerte. Trump llega des­pués con su apuesta por el pro­tec­cio­nismo para hacer fuerte a América. México sería el país más pró­ximo y el más afec­tado. En efecto, un 80% de las ex­por­ta­ciones me­xi­canas tiene como des­tino los Estados Unidos.

Davos y el dólar débil

Lo paradójico es que el peso mexicano está cotizando al alza: un 43 % de apreciación en el último año. Esta curiosa paradoja parece motivada por que los mercados desconfían de que se levante finalmente el muro para la inmigración de los ciudadanos mexicanos o se produzca una ruptura del NAFTA. También puede estar motivada por la propia debilidad de la divisa estadounidense. La depreciación del dólar, cuando las principales magnitudes macroeconómicas, el PIP y el empleo, muestran un gran vigor, no deja de ser una curiosa sorpresa. Obsérvese además que el tipo de interés del dinero en los Estados Unidos ha subido más que en los otros países desarrollados.

Las leyes de la economía financiera internacional están invertidas. ¿Qué está ocurriendo? ¿Han desaparecido los especuladores? Algunos expertos, como John Plender, justifican la debilidad del dólar por su pérdida de importancia como moneda de reserva internacional. El Banco Central de Australia ha reducido su tenencia de dólares desde el 7 al 2 % en sus reservas de divisas. El Bundesbank, y por imitación el Banco de Francia, mantiene ahora una parte de sus reservas en renminbis.

Estos cambios en la composición de las reservas de los Bancos Centrales son, como señala el propio Plender, escasamente significativos. El dólar sigue representando dos tercios de las reservas de los Bancos Centrales.

Lo que también está ocurriendo es una especie de reedición de la famosa paradoja de Triffin: los países pobres prestando a los ricos. Ahora los prestamistas no son precisamente los pobres si no los emergentes con China a la cabeza. Las reservas en dólares son un activo muy líquido pero improductivo. Son una garantía para financiar déficits futuros lo que no es el caso en el horizonte de los aguerridos exportadores emergentes.

De lo que se trata, por parte de los Bancos Centrales, es de manejar esos superávits en una época de bajos tipos de interés y una disminución en los diferenciales entre, por ejemplo, el bono alemán y el de otros emisores menos solventes. Los Bancos Centrales buscan algo de rentabilidad a la vez que se muestran mucho más confiados sobre los riesgos.

En 2016 las salidas de capital de China alcanzaron los 640 mil millones de dólares: compras de empresas y títulos en el exterior. En 2016, la introducción de rigurosas medidas de control de cambio ha reducido ese flujo a 60 mil millones. El resultado de todas estas variaciones en los mercados de divisas se ha traducido en una buena noticia para los inversores. Un dólar barato es un excelente incentivo para apostar por las bolsas de valores estadounidenses.

También hay razones macroeconómicas de alto voltaje, incluso de alarma. En los diez primeros meses del año 2017 el déficit comercial de los Estados Unidos se ha cifrado en 463.784 millones de dólares, un incremento interanual del 12 %. Por otro lado, el ejercicio presupuestario que termino el pasado septiembre ha registrado un déficit de 660.000 millones de dólares lo que representa un 3.5 del PIB.

Los dos famosos y recurrentes déficit de los Estados Unidos son la mejor credencial para debilitar al dólar, pero como ha dicho el secretario del Tesoro en Davos, un dólar débil estimula la competitividad de la industria norte americana. Le toca ahora al presidente Trump ensalzar esa debilidad del dólar para hacer de los Estados Unidos un país fuerte. ¿Qué pasará si aumenta la inflación y el dólar se debilita todavía mucho más? Incertidumbres para mañana o pasado mañana.