F. Javier Blasco. Coronel en la Reserva

El pasado jueves 6 de abril, unas pocas horas antes de que Trump llevara a cabo su ataque selectivo, quirúrgico y, de momento, limitado sobre la base de Shayrat, cerca de la famosa ciudad de Homs desde la que se sospecha que partieron las bombas químicas que sembraron el terror y la muerte entre la población civil y la repulsa casi unánime de todo el mundo, publiqué un artículo de análisis y opinión que titulé “Otra vez, Siria y las dichosas armas químicas” [1]

En dicho trabajo trataba de analizar no tanto quien había sido el culpable de dicho acto inhumano, sino más bien, quién se beneficiaba más del mismo. Tras razonarlo, me mostré convencido de que Putin ganaba por goleada y que Al Asad era el que más salía perjudicado porque con un acto como este, que levanta la repudia y el odio en todo el mundo, ponía en grave peligro no sólo su continuidad –casi asegurada hasta el momento- en la Siria post conflicto, sino su propia cabeza. No interesa para nada, volver a levantar los odios y agravios de EEUU ni a él ni a muchos de sus socios en este enrocado y complejo conflicto (Rusia, Irán directamente e indirectamente, Turquía) como veremos a continuación.

Los rusos habían logrado importantes éxitos militares que han demostrado: las posibilidades de varias de sus nuevas armas y misiles de medio alcance y gran precisión, importantes capacidades de proyección de fuerzas complejas a distancia, su decisión y posibilidad de “proteger y defender a sus amigos” y además, habían levantado importantes expectativas y cierto grado de prestigio a nivel regional e internacional al encabezar dos grandes iniciativas; no poner en juego la cabeza de Al Asad asegurándole y asegurándose cierta continuidad en el área y, coordinar si no dirigir, un importante grupo de trabajo en Astana en el que logró sentar a la mesa, de un lado al gobierno sirio y los que le apoyan directamente (Rusia, Irán y Turquía) y del otro, a los famosos y mal llamados “rebeldes moderados”, con el objetivo de establecer un importante alto el fuego que permitiera ciertas labores humanitarias y centrar los combates en el país en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). 

Con estas acciones habían logrado, además, y no menos importante, dejar de lado a EEUU; país que, durante muchos años ha estado condimentando las salsas de todo real o potencial conflicto en la zona y en el mundo. Había también, ganado muchos puntos en la arena internacional al presentar soluciones a un cruel y enquistado conflicto y con ello, abría el camino a que se le pudieran perdonar o reducir las penas por muchos de sus recientes pecados en Ucrania y en aguas y espacios aéreos de los países nórdicos y bálticos.

Irán, había pasado de ser el verdadero “Eje del mal” a un país que lucha y se compromete por la paz en sus territorios vecinos y amigos y en uno de los que más carne está poniendo en la terrible barbacoa contra el ISIS. Había conseguido cambiar la idea de cómo ser considerado en su papel regional e internacional y ahora forma parte de la cabeza del mencionado grupo fomentador de paz de Astana. Paga en especies y gestos el “favor” norteamericano con respecto al tristemente famoso Acuerdo Nuclear de Irán, amplía su radio de acción y coordinación con países del entorno como Turquía y está lanzando a la pantalla del éxito como luchadores por la paz a sus acólitos de Hezbollah que, bien trabajan y mucho en apoyo de Al Asad y en contra del ISIS.

Turquía, tras determinados y oscuros pasos en falso, también había conseguido meter la cabeza en este pelotón y aunque cumpliendo más con su oculta agenda -la lucha contra los kurdos- también ha contribuido, a pesar de sus grandes diferencias con Al Asad, a los esfuerzos rusos en este conflicto y sus posibles soluciones; aunque, últimamente, ha bajado su interés para concentrarse en su próxima votación general en busca de un apoyo total para conseguir un régimen presidencialista totalitario y de corte islamista (el próximo día 16) .

En el otro lado de la balanza nos encontramos con que el presidente Trump, hasta pocas horas antes de dicho ataque, mantenía su postura aislacionista y seguía defendiendo todo lo prometido en su campaña electoral, “America First”. Tampoco debemos olvidarnos de lo que él aseguraba en octubre, pocos días antes de ganar las elecciones. En concreto, se refería a que EEUU se debía centrar en derrotar al ISIS y no en atacar a Al Assad. «Vamos a acabar con una Tercera Guerra Mundial si seguimos lo que dice Hillary Clinton». «Ya no se trata de pelear contra Siria; es Siria, Rusia e Irán, ¿vale?».

Sus primeros espadas en el mundo internacional reiteraban hasta la saciedad que EEUU no quería implicarse en ninguna guerra en la que no viera en peligro sus intereses ni en salvar el pellejo a los demás, mientras estos no hicieran nada por salvárselo. Incluso, llegaron a más; el pasado martes 4 de abril, con las noticias del ataque químico ya sobre la mesa, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, aseguraba que sería «tonto» persistir en la idea de enfrentarse a Al Assad y provocar su salida. La semana pasada, la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, mantuvo que la prioridad de su país «ya no es tratar de echar a Al Assad», algo que también defendió por aquellas fechas el Secretario de Estado, Rex Tillerson, cuando dijo en su visita a Israel que la continuidad del presidente sirio «será decidida por los sirios» [2].  

Volviendo a mí, ya mencionado trabajo del día 6, refiriéndome a Trump escribía: «Putin sabe que se encuentra ante un presidente impulsivo y muy poco reflexivo; ciertamente bocazas; con ninguna experiencia en estos lares y labores; con un, casi imberbe, equipo en constante remodelación a pesar del poco tiempo que lleva formado; y, en definitiva, lo que puede que Putin quiera realmente pretender, es comprobar la capacidad de respuesta de aquel y ver hasta dónde ambos pueden y saben llegar.  De este modo, puede obtener claros indicios sobre si él (Putin) debiera inmiscuirse en otros, más importantes, diferentes y enfangados, jardines donde indudablemente se enfrentará al nuevo inquilino de la Casa Blanca».

Y acaba diciendo: «También puede, que Al Asad se haya dejado llevar o le hayan llevado al huerto y que su “amigo” Putin, no sea tan amigo como aparenta y le siga empleando solo para mantener y afianzar sus objetivos en el Mediterráneo, poner en práctica sus métodos de la Grey Zone y, en este caso, comprobar la capacidad de aguante y/o respuesta de Trump».

Hoy, transcurridas unas horas de la respuesta norteamericana, aún es pronto para analizar en profundidad lo ocurrido, sus verdaderas consecuencias y la totalidad de las razones que hayan llevado a Trump a dar un giro de 180º en sus políticas. Según diversas fuentes y alguna conclusión propia, su reacción se podría achacar a alguna, a la suma o la confluencia de varios de los siguientes factores: la presión del Primer Ministro israelí que habló con él horas antes de tomar su decisión de atacar; la influencia, que al parecer ejerce sobre él, lo que se publica en sus canales preferidos de televisión; el tratar de recuperar parte del prestigio nacional tras ciertos varapalos sobre algunas de sus políticas; buscar el apoyo incondicional de propios y contrarios en la Cámara y el Senado norteamericano; demostrar a los suyos en particular y al mundo en general, que a pesar de lo que se dice, él no se ha vendido ni se venderá a Rusia ni a Putin; poner en tela de juicio o contrarrestar en parte el peligroso “prestigio internacional” ya alcanzado por Putin; reaccionar unilateralmente a la no resolución del CSNU de esta misma semana donde Rusia vetó su iniciativa de actuar contra Siria; levantar los malos modos y resacas creadas tras sus exigencias en la OTAN o contra la UE o aprovechar la visita en casa del Presidente chino Xi Jinping para mostrarle el camino al que se puede enfrentar, si las cosas van a peor en el Mar de la China Meridional.

No sé a ciencia cierta si será debido a alguna, todas o una combinación de las razones expuestas; pero estoy convencido de que quedan pocas más razones, no incluidas en el listado anterior, que hayan podido influir tan rápido y provocar un cambio totalmente radical en un hombre que ha basado su campaña en que él es un hombre que cumple siempre sus promesas.

Ha puesto mucho en juego al tomar esta decisión y más le vale, si es que quiere lograr su continuidad y mantener el prestigio interno, que escuche a aquellos que le aconsejan que esta intervención debe ser simplemente puntual y no se líe en aquel tipo de guerras que, tanto ha criticado de sus antecesores y que, si realmente no van acompañadas de un largo y efectivo postconflicto, no solo no valen para nada, sino, que se pueden volver altamente perjudiciales y nocivas. Además, él, los estadounidenses y el resto del mundo sabemos que son complicadas de planear hasta el último detalle, muy difíciles de ejecutar, máxime en aquellas tierras y, sin embargo, son tremendamente costosas. 

Insisto en que, el sanguinario Al Asad, por muy estúpido que haya sido y los grandes errores cometidos a lo largo de su vida, no fue el que ordenó o permitió voluntariamente el ataque químico de tan escaso o nulo beneficio táctico; porque, debería saber de antemano, que el acto iba totalmente en su contra y que, además, con muy alto grado de posibilidad, podía costarle el puesto y hasta la cabeza por mucho que Putin le prometiera su auxilio y apoyo. Solo me cabe la posibilidad de que, como ya dije, haya sido llevado al huerto, como popularmente se conoce al engaño.

Igualmente; me extraña mucho que los calculadores iraníes, que han alcanzado grandes logros económicos en ciernes, decisivos avances nucleares a corto plazo, bastante prestigio internacional, asomar sus fuerzas a la frontera con Israel y aplacado, en parte, al malvado Tío Sam y a sus muchachos; no hubieran presentado sus recelos y oposición a dicho ataque. Su apoyo, encubrimiento o la justificación de ello podrían traerles graves consecuencias y dar al traste con todo lo expresado.  

Por último, sigo mostrando mi total extrañeza de que un zorro como Putin no hubiera calculado los pros y contras de un acto tan estúpido e irreflexivo como atacar a la población civil con armas químicas salvo que, lo que verdaderamente buscaba, era una no reacción de Trump y mostrar con ello sus debilidades o, todo lo contrario, una irreflexiva reacción de este que diera al traste con sus promesas y aspiraciones sobre el tema sirio, dejara a EEUU en cierta posición de ilegalidad internacional y que, probablemente, se llevara por delante la mayoría de sus promesas electorales. 

Tiempo al tiempo y, pronto veremos de verdad que es lo que ha pasado, quien lo ha inducido, llevado a cabo y quién o qué está realmente tras la reacción de Trump.  Reacción, que se ha vendido como unánime y calurosamente acogida tanto interna como externamente; pero, que en varios y determinados sectores norteamericanos o no y, sobre todo, por algunos analistas de peso, no lo ha sido tanto. No por el hecho en sí; sino por la posible continuidad de las respuestas bélicas, sus consecuencias y daños colaterales.

Si todo queda en este único acto de represalia de poco alcance -al parecer la operatividad de la Base de Shayrat se recuperó en menos de veinticuatro horas y los daños causados en ella y sobre los materiales depositados son bastante escasos- las reacciones y acusaciones rusas ya tomadas y por tomar pueden suponer un daño todavía no calculado.  

A la hora de cerrar este trabajo, no se sabe nada sobre la medida finalmente adoptada por la reunión de urgencia y a puerta cerrada del CSNU a raíz de la conocida propuesta de Bolivia el pasado 7 de abril y apoyada por Rusia de llevar a EEUU ante su presencia para denunciarles por atacar unilateralmente un país soberano, miembro de la ONU, sin declaración previa de guerra, sin la autorización del propio Consejo y pese a que ni la ONU ni la Organización para las Armas Químicas hayan emitido un informe final con los resultados de su investigación abierta a raíz de los hechos y la posible proveniencia de los agentes empleados. Razones más que de peso, para inducirles a pensar que los EEUU actuaron infringiendo un montón de reglas, leyes y normas internacionales.

Me imagino, que no se adoptará ninguna decisión dura contra nadie; como consecuencia de los vetos de EEUU y, al menos dos de sus aliados. Pero, de momento, si es que la reunión se celebró como debe de ser, se habrá puesto sobre la mesa que los norteamericanos y, en este caso, con su nuevo presidente a la cabeza, una vez más, están actuando según su criterio y saltándose la Ley internacional sin pruebas testadas oficialmente. Cosa, que, aunque venga de Rusia y algunos más, no es plato de gusto para nadie; porque casi todo el mundo sabe, aunque lo calla, que los acusadores tienen cierta parte de razón.

Lo que sí quisiera aportar, por considerarlo bastante relevante, es la declaración sobre el asunto del recién estrenado Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, recogida en este link [3].  De la que destaco el siguiente párrafo literal: «El Consejo de Seguridad es el principal responsable de la paz y la seguridad internacional y pido mantenerse en línea con las resoluciones de ese órgano y las normas internacionales existentes».

Guterres no acusa a nadie ni aporta nada nuevo o novedoso, pero, aunque de una forma muy diplomática, da un tirón de orejas a TODO aquel que actúe saltándose las normas y procedimientos internacionales. No espero mucho de la ONU en general ni del Consejo en particular, pero pienso que, si exigimos que se les respete cuando atienden a nuestras peticiones y propuestas, no debemos obviarlos o ningunearlos cuando lo hacen a otros asuntos que nos atañen negativamente o acusan; siempre, que estos estén o parezcan fundados en derecho, se presenten bien razonados y sean, como mínimo, realizados de forma respetuosa y respetable.

De momento, la partida no está cerrada ni ganada por nadie; algunos van a perder muchas o todas sus fichas en este tablero de juego. Sobre todo, si es que, a estas alturas, se rompe la baraja o se deja de jugar como caballeros.

[1] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/otra-vez-siria-y-la...

[2] http://www.abc.es/internacional/abci-estados-unidos-primero-intervencion...

[3] http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=37090#.WOkZ_YVOJjo