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La escena se repite en varios puntos del continente africano: trabajadores chinos, juntos con otros locales, se afanan por tender nuevas vías de ferrocarril o renovar las que trazaron los imperios coloniales de Francia y Reino Unido. Kenia, por ejemplo, va a invertir 3.200 millones de dólares para unir su puerto de Mombasa con la capital mediante una línea ferroviaria, y a largo plazo planea prolongarla hasta los estados de Ruanda y Uganda, que no tienen salida al mar. Y es sólo un ejemplo de entre los muchos que demuestra que algo se mueve en África: el tren.

La iniciativa de Kenia es buena muestra también de la estructura de este tipo de proyectos. Se trata de crear una alternativa a la única carretera que une Mombasa con Nairobi, y que a todas horas está repleta de camiones en ambos sentidos. Para ello, a la necesidad local se une la potencia financiera y la tecnología de China.

La nueva línea en Kenia no es sólo la mayor inversión del país desde que se independizó en 1963, sino que es también el proyecto más avanzado de una cartera con un valor que supera los 30.000 millones de dólares, y que planea extender no menos de 11.000 kilómetros de nuevas vías. Una longitud suficiente como para conectar Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, con Copenhague en Dinamarca.

"La falta de infraestructuras es uno de los mayores frenos al desarrollo de África, y el proyecto de Kenia supondrá todo un avance", afirma Mark Bohlund de Bloomberg Intelligence.

Y aunque muchos proyectos se han visto retrasados o paralizados tanto por el desplome de precios en el mercado de las materias primas (transportarlas es el principal objetivo de las nuevas líneas ferroviarias) como por la desaceleración en China, los estados africanos han cogido impulso y no dejarán que los proyectos caigan en saco roto.

Para ello han comenzado a financiarse en el exterior, y algunas compañías occidentales han tomado el relevo de las chinas. Es el caso de General Electric, que indaga todas las oportunidades disponibles y que en sólo un año habrá triplicado su plantilla en Kenia, Etiopía y Nigeria.

Otro de los proyectos estrella pretende unir Costa de Marfil con Burkina Faso, Níger y Benin en la costa oeste de África. Y en Senegal, la China Railway Construction renovará unos 645 kilómetros de vías ya existentes. Etiopía por su parte acaba de completar una línea entre Addis Abeba y Yibuti, y tiene otros 4.000 kilómetros en proyecto.

Tal como reconoce la Unión Africana, la infraestructura ferroviaria es vital para incrementar el comercio entre los diferentes estados que la forman. Pero como todo en África, no será fácil tejer una red a escala continental en las condiciones actuales.

Thomas Konditi, responsable para proyectos de transporte en África de General Electric, tiene claro que saldrán adelante incluso aunque eso requiera más imaginación por parte de los gobiernos. "El contexto actual está ayudando a que la gente en África vea las cosas de manera más creativa, más moderna", explica.

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