Paco Soto

Pie de foto: La presidenta del CNDH, Fafa Si-Lakhdar Ben Zerrouki.

Argelia ha mejorado en materia de derechos humanos en los últimos años. No hay comparación posible con la época del partido único –Frente de Liberación Nacional (FLN)- en los años sesenta, setenta y ochenta del siglo XX; tampoco con la barbarie que vivió el país magrebí en la década de los noventa, cuando estalló una auténtica guerra entre los aparatos coercitivos del Estado y los grupos terroristas de inspiración salafista que causó unos 200.000 muertos. Sería un error seguir manteniendo la tesis de que nada ha cambiado en Argelia desde que el país logró la independencia, en 1962, y muy pronto buena parte de los revolucionarios y patriotas argelinos que dirigieron la revolución anticolonial se transformaron en una nomenclatura civil y militar autoritaria que saqueó las grandes riquezas del país, implantó una dictadura y condenó a millones de argelinos a la pobreza, el paro o la emigración masiva a Francia, antigua potencia colonial.

En 2018, la democracia argelina, a pesar de sus limitaciones, se ha abierto camino, hay elecciones donde compiten partidos ideológicamente distintos, la mayoría de la prensa desempeña un papel crítico contra el poder y, constitucionalmente, las libertades públicas están garantizadas. Ahora bien, como ocurre en otros países de la región, los ataques a la democracia y los derechos humanos son constantes.

Determinar la veracidad de los hechos

Tanto es así que en 2017, según el oficialista Consejo Nacional de los Derechos del Hombre (CNDH), 848 ciudadanos argelinos pusieron denuncias ante este organismo por presuntas violaciones de los derechos humanos fundamentales. El CNDH dio por buenas 577 denuncias, según informó, en la ciudad de Tinduf (Sáhara argelino), la presidenta del consejo del citado organismo humanitario, Fafa Si-Lakhdar Ben Zerrouki. La función del CNDH es precisamente determinar la veracidad de las denuncias y buscar soluciones cuando el denunciante puede demostrar que ha sido víctima de la violencia del Estado.

Pie de foto: Manifestación en favor de los derechos humanos reprimida por la Policía en Argel.

Después, el CNDH elabora un informe que hará llegar al presidente de la República, Abdelaziz Bouteflika; al primer ministro, Ahmed Ouyahia; y al Parlamento y al Senado, según informó la agencia argelina APS. El CNDH prepara actualmente un informe anual de sus diversas actividades, proposiciones y puntos de vista, elaborado por seis comisiones. El objetivo, según Fafa Si-Lakhdar Ben Zerrouki, es concienciar al conjunto de la población sobre la defensa de los derechos humanos, porque, como dijo la presidenta del CNDH, “los derechos humanos son más que un concepto en la Constitución, las leyes, las resoluciones, los derechos constituyen valores en el seno de la sociedad”.

Difundir valores

Por su parte, el director ejecutivo del Instituto de Ginebra de los Derechos del Hombre, Abdelkader Nezzar, defendió la necesidad de difundir valores relacionados con la defensa de los derechos humanos, organizar talleres y seminarios y formar personas adecuadas para este menester. Otros participantes en el acto celebrado en Tinduf pusieron el acento en concienciar a los gobiernos y las ONGs sobre la importancia de los derechos humanos en Oriente Medio y África del Norte, una región donde las violaciones de los derechos fundamentales, la brutalidad policial, la tortura, los asesinatos políticos y otros graves delitos son constantes.

Con la excepción de Túnez, que hace grandes esfuerzos en su proceso de democratización, y en menor medida Marruecos y Argelia, la mayoría de los países de África del Norte y Oriente Medio están dirigidos por dictaduras sanguinarias o regímenes autoritarios que no suelen ser escrupulosos con el respeto y defensa de los derechos de los ciudadanos. En Argelia, el CNDH se comprometió, en Tinduf, a colaborar activamente con organismos internacionales de naturaleza parecida y apostó claramente por la defensa de los derechos humanos en su país.