Raúl Redondo

Pie de foto: La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. Fabrice COFFRINI / AFP

Michelle Bachelet, alta comisionada de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), ha denunciado la comisión de torturas y ejecuciones en Venezuela, lo que supone una clara violación de los derechos humanos en el país latinoamericano regido, de momento, por el régimen bolivariano de Nicolás Maduro.

“Estoy profundamente preocupada por la magnitud y el impacto de los derechos humanos en la crisis actual de Venezuela”, ha asegurado la propia Bachelet, para quien éste es un factor determinante de desestabilización en la región sudamericana. La alta comisionada ha afirmado este extremo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU tras el primer informe de la situación sobre el terreno que ha remitido la misión de Naciones Unidas enviada a Caracas para examinar la situación de la población venezolana.

“Mi oficina documentó numerosas violaciones de derechos humanos y abusos cometidos por las fuerzas de seguridad y grupos armados progubernamentales”, ha explicado Bachelet sobre los ya referidos en su día paramilitares al servicio del sistema chavista que supuestamente operan en las calles del país para mantener un control social y para extender el miedo y el sometimiento entre todos aquellos que puedan tener posturas opositoras al Gobierno de Maduro. El último informe presentado alude a varias actividades ‘criminales’ contrarias a los derechos humanos como son el uso excesivo de la fuerza, torturas, malos tratos, homicidios, detenciones arbitrarias, amenazas e intimidaciones. Todo ello con el objetivo de sembrar el terror entre los que no comulgan con el Ejecutivo chavista.

“Seguimos investigando informes de posibles ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad. En 2018 se informó que la FAES (Fuerzas Especiales de la Policía Nacional) mataron al menos a 250 personas. Según informes, otras 37 fueron asesinadas en enero de 2019 en Caracas”, ha argumentado la expresidenta de Chile Bachelet, quien también ha explicado que “durante los allanamientos ilegales de las casas realizados por las FAES, estas informan de muertes como consecuencia de enfrentamientos armados, aunque testigos indican que las víctimas estaban desarmadas, víctimas que viven en barrios pobres y que participaron en manifestaciones antigubernamentales”.

Por otro lado, la dirigente chilena también se ha referido a los problemas sufridos por su delegación sobre el terreno y ha exigido al Ejecutivo venezolano que su equipo en Venezuela “tenga acceso total y sin restricciones de ningún tipo”.

Desde el otro lado, el Gobierno venezolano sigue negando todo y denuncia una campaña mediática en su contra orquestada por sus enemigos exteriores, en este caso, más de 50 países, con EEUU a la cabeza, que mostraron su apoyo a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y líder opositor, que ha sido reconocido para liderar el deseado proceso electoral que exige la oposición para desbancar a Nicolás Maduro del poder. Este bando no reconoce el último proceso electoral que encumbró a Maduro al poder por considerar que hubo fraude y que estuvo manipulado, ante lo cual se pide por fin la celebración de unas elecciones libres verificadas internacionalmente.

El embajador venezolano ante la ONU, Jorge Valero, ha rechazado el informe presentado por Bachelet al considerar que está manipulado por una “falsa campaña mediática internacional”. Valero ha invitado a Bachelet a visitar Venezuela para comprobar de primera mano la “verdadera situación del país distorsionada por la falsa campaña mediática”.

“Somos un país libre y democrático donde los derechos se disfrutan plenamente de conformidad con la Constitución y las leyes”, ha asegurado el embajador venezolano ante Naciones Unidas.

Situación acuciante que desemboca en protestas

La situación a la que ha aludido Bachelet viene determinada por un escenario desalentador, caótico y trágico para los ciudadanos venezolanos a pie de calle, que viene provocado por los continuos problemas económicos y sociales de la nación. Así, Venezuela lleva años sufriendo un desabastecimiento crónico de productos básicos y de primera necesidad debido a los problemas económicos que sufre el país, el cual arrastra ya una hiperinflación desbocada, que en enero pasado llegó a ser del 191,6%, lo que provoca que con el salario mínimo actual sólo se pueda acceder a adquirir algo más del 3% de los productos de la cesta básica de la compra.

A esto se suma el embargo decretado en EEUU sobre la principal fuente de ingresos de Venezuela, que es el petróleo. Lo que afecta seriamente a las arcas públicas venezolanas. Y, además, la crisis económica galopante provoca también la imposibilidad de llevar a cabo un mantenimiento básico de todo tipo de infraestructuras y servicios, lo que deriva en graves problemas como los últimos sufridos con los apagones eléctricos, que dejaron sin suministro de luz hace unos días a prácticamente el 80% del país, o como también los cortes de agua corriente, que han dificultado el día a día de los venezolanos.

Todo ello ha provocado en los últimos años la marcha de millones de ciudadanos venezolanos, quienes no han dudado en cruzar las fronteras con países como Colombia y Brasil para huir de una situación verdaderamente acuciante, llegando incluso a utilizar pasos clandestinos para sortear a las fuerzas de seguridad venezolanas, centenares de cuyos miembros también han decidido desertar y marcharse ante esta situación insostenible.