Carlos Álvaro/CapitalMadrid

Pie de foto: La Administración planea traspasar al sector privado 150 empresas estatales. Aena se hace con la gestión de 6 aeropuertos en la primera subasta Bolsonaro

Impulsar la llegada de inversión exterior con privatizaciones y concesiones “aceleradas” y hacer caja con la enajenación de empresas públicas, una tarea difícil pero realizable. Esta era una de las metas del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, antes y después de resultar victorioso en las elecciones. Pero quedan más reformas y objetivos: sistema de pensiones, la simplificación tributaria, el saneamiento de las cuentas públicas y la recuperación del crecimiento.

Las firmas españolas, muy presentes en el país, aguardan con interés más detalles del plan privatizador, iniciado con el traspaso a gestión privada de 12 aeropuertos, proceso en el que Aena se ha hecho con la operación de seis.

Brasilia subastó días atrás concesiones para operar 12 aeropuertos con la meta de obtener 945 millones en inversión en las terminales licitadas. Aena se adjudicó la operación por 30 años de 6 aeropuertos del nordeste, una de las áreas más turísticas, por 439 millones de euros, imponiéndose en ese bloque a Zurich Airport. Y se ha comprometido a inversiones de modernización y mejora por un total aún por fijar, pero superior a 176 millones. Gestionará Recife (el de más tránsito de la región), Maceió, Aracaju; Juazeiro do Norte, João Pessoa y Campina Grande. Es la quinta ronda privatizadora y la primera de Bolsonaro. Zurich Airport logró 2 y Asociación Aeroeste, 4 en otras áreas del país.

La meta de Bolsonaro es lograr más inversión con una ola de privatizaciones, que no sólo incluirá aeropuertos, sino concesiones ferroviarias, 10 terminales portuarias y autopistas (5.000 km de carreteras y contratos por otros 4.000 ya en manos privadas, pero con próximo vencimiento). Según el ministro de Infraestructuras, Gomes de Freitas, “será privatizado todo lo que se pueda”. Se espera lograr 1.876 millones. La meta fijada a inicios de 2019 era privatizar 24 empresas en enero-marzo: los 12 aeropuertos; el ferrocarril Norte-Sur y la red del Comando de Aeronáutica. La agenda de privatización de la red de Infraero viene heredada del expresidente Temer, y ha sido asumida por Bolsonaro. Se prevé subastar 69 proyectos hasta 2020. En los próximos años, Brasil podría poner a la venta 30.000 millones de dólares en activos públicos.

En enero, el ministro indicó que el Gobierno puede privatizar o liquidar entre 100 y 150 empresas estatales que dependen directamente del Ejecutivo hasta 2022, en el marco de su plan para reducir el tamaño del Estado. En marzo, Brasilia cumplimentó la primera licitación ferroviaria en 12 años: la subasta de la línea Norte-Sur, adjudicada a Grupo Rumo por 700 millones. Fue la primera de las tres licitaciones que Bolsonaro prevé ejecutar hasta 2020. Para el tercer trimestre podría tener lugar la de Integraçao Oeste-Leste y la de Ferrograo. Asimismo, Brasil acaba de recaudar 115,9 millones con la concesión de 6 terminales portuarias en Pará. Brasilia juzga este proceso impulsará el sector portuario-logístico y prepara la licitación de terminales en el puerto de Santos.

Brasil, que con un crecimiento del 1% puso en 2017 fin a un año de debilidad y dos años de recesión (+0,5% en 2014 y -3,5% en 2015 y 2016), pero no a la crisis, progresó el 1,4% en 2018 y las previsiones apuntan a un avance del 2,2% en 2019. No obstante, los analistas rebajan esta previsión al 2%, debido a las dificultades que Bolsonaro puede hallar en el Congreso para la aprobar la reforma de las pensiones. De hecho, la popularidad de Bolsonaro, que esta semana cumple 100 días al frente del país, ha caído en picado: tiene la peor evaluación en los tres primeros meses de un primer mandato desde 1985.

Según los analistas de FGV, Brasil tendría en esta década el crecimiento medio del PIB más bajo de los últimos 120 años, con una media en 2011-20 del 0,9%. FGV juzga clave solventar la cuestión de las cuentas públicas, principalmente, la reforma de la seguridad social y pensiones, ya que sin resolver el tema fiscal será difícil impulsar más inversión y la vuelta a un crecimiento más robusto.

Las firmas españolas están a la expectativa de privatizaciones y concesiones y del rumbo económico, liderado por el ministro Paulo Guedes. Brasilia ha señalado su intención de mantener el proceso privatizador de Eletrobras, la mayor firma eléctrica de Latam, cuyos activos interesan a multinacionales, españolas incluidas. Se trata de un proceso propuesto en 2018 por Temer, pero que no prosperó en el Congreso. Además, y antes de asumir, Bolsonaro no descartó privatizar parte de Petrobras, la mayor empresa del país.

España es el segundo inversor en Brasil, con un stock de casi 40.000 millones de euros y 500 firmas presentes en el país. Telefónica, Santander, Mapfre (que obtienen allí parte sustancial de sus ingresos) y las grandes constructoras y energéticas poseen importantes intereses, especialmente Acciona, Sacyr, ACS, Iberdrola, Naturgy y Repsol. Pese a la debilidad económica, Brasil atrajo en el 2018 su nivel de IED más alto desde 2012: 88.300 millones. El mayor mercado regional aglutina en torno al 48% de la IED de Latam, y los expertos juzgan que la venta de activos estatales y la eliminación de restricciones a la propiedad extranjera en ciertos sectores que planea Bolsonaro impulsarán la inversión.