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Más de 13.000 inmigrantes indocumentados y refugiados han llegado a España cruzando el mar Mediterráneo o a través de las fronteras de Ceuta y Melilla, lo que supone un aumento con respecto al año anterior, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

En una entrevista con Efe, la jefa de la misión de la OIM en España, María Jesús Herrera, precisa que 10.276 personas alcanzaron las costas españolas hasta el 6 de septiembre, frente las 8.162 del conjunto de 2016. Herrera explica que este verano ha habido un aumento de las llegadas a España por las buenas condiciones meteorológicas y la mejora de la situación económica, lo que opera como un factor de atracción de los flujos migratorios.

"Este año se va a superar la cifra de llegadas del año pasado en nuestro país, pero no estamos ante una situación de emergencia o de alarma social. No es una invasión", subraya la jefa de la misión de la OIM en España. Desde su punto de vista, España y Europa están preparadas para gestionar la situación actual porque, aunque es más complicada que en años anteriores, las cifras son "manejables". España es el tercer país de la Unión Europea con mayor número de llegadas de inmigrantes indocumentados y refugiados, después de Italia y Grecia.

La ruta entre Marruecos y España por el Mediterráneo se ha reactivado este año, pero no es nueva y siempre ha estado viva, aunque contaba con un menor número de llegadas en los últimos años, detalla. Los principales países de procedencia son Costa de Marfil, Guinea, Gambia, Marruecos y Mali.La mayoría de las personas que alcanzan las costas andaluzas son hombres, aunque hay un aumento de menores tanto acompañados por sus madres como solos.

Herrera señala que "las personas que llegan a España en pateras están pagando un dinero que oscila entre los 500 y los 1.000 euros, en función del tipo de embarcación, para ser ilegalmente transportadas y traficadas". Indica que el Gobierno, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Cruz Roja y las ONG encargadas de la primera asistencia están intentando poner los mecanismos para detectar a las posibles víctimas de trata, pero reconoce que "es muy difícil porque muchas personas no son conscientes de su situación hasta que llegan a su destino".

Tras reconocer que la llegada de 13.000 personas es "muy significativa", hace un llamamiento a dejar de fijarse en el número y centrarse en las razones que llevan a las personas a arriesgar su vida con el objetivo de tener un trabajo en Europa. Herrera apuesta por aprovechar este momento para cambiar el rumbo de la política europea de migración y asilo y abrir vías legales y seguras para facilitar la llegada de inmigrantes y refugiados.

"Desde la OIM, pensamos que es el momento de que Europa haga un esfuerzo de solidaridad e implemente medidas para favorecer una gestión ordenada, digna y humana de las migraciones", subraya. Si se analizan las estadísticas, argumenta, se detecta una necesidad de mano de obra para mantener el actual Estado del Bienestar en Europa, por lo que "hay que pensar en el futuro y tener una visión a largo plazo y una mirada global".

"Las vallas no son la mejor manera de gestionar la migración" en en el siglo XXI, el momento de la historia con un mayor número de movimientos de población, en el que "no se puede poner puertas al campo", apunta. Destaca que los centros de primera atención de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ofrecen "un trato digno y adecuado" a los inmigrantes y refugiados, aunque su capacidad está "sobrepasada", ya que están pensados para albergar a cuatrocientas personas, pero en la actualidad hay más de mil. 

 

 

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