Crédito y Caución

Pie de foto: Imangen de la sede de la próxima World Expo 20120 en Dubai.

Emiratos Árabes Unidos planea que los sectores no petroleros supongan el 80% del PIB para 2021 para construir a largo plazo una economía basada en el conocimiento. El último Country Report difundido por Crédito y Caución prevé que el crecimiento económico de Emiratos Árabes Unidos se acelere al 3,0% en 2018 y al 3,8% en 2019, respaldado por el crecimiento de los precios del petróleo, la mayor demanda externa y la moderación de la consolidación fiscal. El aumento de los gastos en infraestructuras de cara al evento World Expo 2020 organizado en Dubai también estimulará la actividad económica. 

Aunque los ingresos públicos se incrementarán, por la propia evolución del crudo y la introducción de un impuesto del valor añadido del 5%, el déficit fiscal disminuirá solo marginalmente en 2018 y 2019. Emiratos Árabes Unidos mantiene un alto nivel de deuda externa bruta, equivalente al 62% del PIB, derivada de la crisis de su mercado inmobiliario entre 2008 y 2009. De acuerdo con el informe de la aseguradora, Emiratos Árabes Unidos puede permitirse este ajuste fiscal más gradual siempre que el precio real del petróleo se mantenga por encima de los 62 dólares por barril. 

Mantener la paridad del dirham con un dólar cada vez más fuerte es un obstáculo para la competitividad de los sectores no petroleros y los esfuerzos de diversificación económica. El crecimiento del crédito privado sigue siendo moderado en alrededor del 1% interanual debido a que el Banco Central está siguiendo los incrementos de tipos de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos. 

Actualmente, los sectores no petroleros representan el 70% del PIB de Emiratos Árabes Unidos. La estrategia de la Administración es diversificar aún más la economía, alejándola del petróleo para finalmente establecer a largo plazo una economía basada en el conocimiento. El objetivo es aumentar la proporción del PIB de los sectores no petroleros al 80% para 2021. Todavía hay margen para cimentar aún más el papel del país como centro de actividad comercial, por ejemplo, relajando las restricciones a la inversión extranjera directa y facilitando el acceso a la financiación para pequeñas y medianas empresas.