Suzanne Zaura

Lisa: “Sacaron una garrafa de gasolina y un mechero por lo que comencé a gritar que era española. Eso hizo que se pusieran aún más agresivos conmigo”

La sociedad actual nutre su ideología conforme a lo que los medios de comunicación transmiten, alterando su estilo de vida, sus decisiones, sus costumbres, sus elecciones y, como no, su opinión. La vida en las sociedades avanzadas está totalmente mediatizada y, por ende, politizada. Y esto no es del todo bueno ya que existe una manipulación de la información y un uso de la misma según los intereses políticos y económicos que predominen, distorsionando así la realidad social.

Seamos realistas, este hecho influye mucho en la comunidad musulmana, estigmatizada en cada oportunidad existente debido al miedo que los medios de comunicación en masa inculcan sobre lo desconocido y diferente, ofreciendo información a su antojo.

Los ataques islamófobos aumentan de manera considerable especialmente en mujeres, islamofobia de género, llegando a duplicarse durante el último año en España. Una situación realmente alarmante.

Según un informe de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia (PCI) en 2016 se produjeron 284 incidentes contra musulmanes en general y contra el Islam, 81 contra mujeres, 57 contra mezquitas, 23 contra niños, 31 contra refugiados y 34 contra activistas.

Aurora Ali, miembro de la Junta directiva de la PCI, segura que: “La islamofobia de género sigue siendo una preocupación, con mujeres agredidas verbal y hasta físicamente, aunque se manifieste de forma más regular en los centros de trabajo o educativos (normalmente en forma de discriminación o negación de derechos). Sigue habiendo mujeres que deciden quitarse el pañuelo para poder acceder a ellos”.

Mujeres como Lisa, una vallisoletana afincada en Málaga desde 1999 que recientemente tuvo que quitarse el velo para dejar de ser agredida. Lisa pasó su infancia entre monjas y el Opus dei, cristiana devota, conoció el islam al llegar a Marbella cuando empezó a visitar mezquitas y a leer libros relacionados con el islam y el noble Corán. Entre aleya y aleya buscó en el sagrado Libro la vida del profeta Jesús llegando a encontrar la verdad de su sentimiento, lo que anhelaba desde prácticamente su infancia. Tras años de investigación, estudio y charlas con musulmanes, Lisa finalmente decidió abrazar el islam.

Ya desde el principio de su conversión se encontró con todo tipo de obstáculos como el rechazo de su familia, vecinos y amistades. También en el ámbito laboral, donde fue rechazada por el hecho de portar el hiyab. Pero aun con todo, Lisa prefirió seguir con su velo y practicar esta religión de paz puesto que: “a quien debo rendir sumisión y obedecer es sólo a Dios que es quien me aporta toda la felicidad que tengo”.

Lo peor llegó cuando hace unos días recibió un ataque físico por parte de cuatro individuos: “mientras salía de la casa de mi amiga e iba tranquilamente hacia mi casa me asaltaron cuatro hombres de unos 35 años aproximadamente. Me acorralaron y me arrancaron el hiyab mientras gritaban “mora de mierda”, “vete a tu país puta mierda”, “parecéis fantasmas por cómo vais vestidas”, “¡no sois nadie, basura, os vamos a quemar a todas!”.

Sacaron una garrafa de gasolina y un mechero por lo que comencé a gritar que era española. Eso hizo que se pusieran aún más agresivos conmigo. Y entre empujones y más insultos conseguí ver un  pareja que inmediatamente llamó a la policía”.

Pero el miedo no fue sólo para Lisa: “con un ataque de ansiedad y sin saber si había roto aguas tuve que salir de nuevo a buscar a mi hijo porque entre insultos y con la garrafa casi a punto de derramarse en la cabeza dijeron que me conocían a mí y a mi hijo y que próximamente irían a buscarnos”.

Cabe recordar en momentos así a la plataforma del Movimiento contra la Intolerancia y su constante empeño en animar a todas las personas que sufran xenofobia, homofobia o, como le ha ocurrido a Lisa, islamofobia a denunciar sus ataques ya sean físicos o verbales a través de denunciamci@gmail.com

Lisa confiesa que su vida se vio truncada desde que decidió ponerse el velo “todo fueron críticas, rechazos, insultos, ofensas, despidos. Y ya no puedo más. Nunca he visto apoyo por parte de los españoles, de mi sociedad. No he visto una cultura que integre todas las religiones por igual. España pese a la mezcolanza de culturas que tiene nunca desempeñó su papel como buen integrador”.

Asegura que “la sociedad occidental del s. XXI es materialista, sólo está pendiente de cómo visten los demás, especialmente las mujeres. La gente vive una hipocresía enorme, de manera consciente e inconsciente”.

Con todo el dolor de su corazón Lisa, embarazada de cinco meses, tuvo que dejar de usar el hiyab y practicar su fe islámica en silencio para así ponerse a salvo tanto ella como su familia.

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