Paco Soto

Pie de foto: El máximo responsable de la Dirección General de la Seguridad Nacional de Argelia, Abdelghani Hamel.

Los inmigrantes -la mayoría de ellos de origen africano- que en muchos casos malviven en Argelia, se han convertido en caballo de batalla de políticos demagogos e irresponsables y del sector más xenófobo, inculto e insolidario de la sociedad argelina. El pasado 12 de julio, Atalayar informó de que el jefe de Gabinete del presidente Abdelaziz Bouteflika y líder del partido Reagrupamiento Nacional Democrático (RND), Ahmed Ouyahia, expresó a un medio de comunicación una opinión sobre los inmigrantes que han llegado a su país marcadamente xenófoba. Ouyahia, que es un político influyente en el país norteafricano, aseguró que los migrantes económicos y demandantes de asilo aportan “crimen y droga” y son un “problema” para Argelia. En honor a la verdad, cabe destacar que sus declaraciones fueron duramente criticadas por diversos colectivos argelinos, que las compararon a los repugnantes propósitos racistas que mantiene la extrema derecha en Europa. Además, el primer ministro argelino, Abdelmadjid Tebboune, se desmarcó abiertamente de la polémica opinión de Ouyahia, y defendió un modelo social basado en “el derecho moral y humano que nos impone prestar asistencia a nuestros hermanos”.

Tebboune también reconoció que en su país existe un vacío jurídico en materia de inmigración, y anunció que su Gobierno elaborará una ley sobre el derecho de asilo. Con sus palabras, el primer ministro sintonizó con una parte importante de la sociedad argelina, incluso con grupos opositores. Después de Ouyahia, Abdelkader Messahel, ministro de Estado delegado para Asuntos del Magreb, un departamento que depende de Asuntos Exteriores, también mantuvo posturas sobre los migrantes de dudosa naturaleza democrática y solidaria, y se atrevió incluso a asociar al colectivo con el terrorismo. Esto fue la gota de agua que hizo desbordar el vaso. O dicho de otra forma: la paciencia del jefe de la Policía argelina se agotó. “Hasta aquí podríamos llegar”, debió pensar el alto cargo. Abdelghani Hamel, máximo jefe de la Dirección General de la Seguridad Nacional (DGSN) en Argelia, condenó duramente las declaraciones de Ouyahia y Messahel.

Pie de foto: Un grupo de migrantes africanos en Argelia.

Desmentido oficial

El jefe de la DGSN se encontraba esta semana en el barrio de los Bananiers, en el este de Argelhttp://bh.contextweb.com/bh/rtset?pid=560602&ev=1&rurl=http%3a%2f%2fdis.criteo.com%2frex%2fmatch.aspx%3fc%3d30%26uid%3d%25%25VGUID%25%25, inaugurando una comisaría. Hamel no se cortó ni un pelo, y dejó claro que, según la información que él controla, “ninguna infracción a la ley” por parte de migrantes de origen subsahariano ha sido registrada. Es más, el jefe de la Policía opinó que las ganas de expulsión de extranjeros que tienen algunos políticos xenófobos obedecen a un cálculo “puramente político y la responsabilidad solo es de los políticos”. Lógicamente, fuentes de la DGSN aseguraron que si este departamento del Estado tuviera conocimiento de denuncias contra migrantes por comisión de delitos, tomaría las medidas oportunas para subsanar el problema. De momento, ni Ouyahia ni Messahel han contestado a las aclaraciones del jefe de la DGSN, quizá porque el alto cargo estatal habla con conocimiento de causa, mientras que los dos políticos juegan con fuego y explotan los sentimientos más miserables de la población con fines electorales.

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