Paco Soto

Pie de foto: El primer ministro de Túnez, Youssef Chahed/Ons Abid (Jeune Afrique).

Youssef Chahed, primer ministro de Túnez, se ha convertido en un problema para algunos cuadros de Nidaa Tounes, el principal partido del sistema democrático que el pequeño país magrebí lleva años construyendo contra viento y marea. Nidaa Tounes, cuyo máximo líder es el presidente del país, el conservador Beji Caïd Essebsi, es una formación heterogénea desde el punto de vista ideológico y laica, agrupa a políticos de centroderecha y antiguos partidarios del régimen dictatorial y corrupto de Zine El Abidine Ben Ali, pero también a sindicalistas y militantes de izquierda moderados. Es un partido pragmático y oportunista y la pieza esencial del actual Gobierno de Chahed. El jefe del Ejecutivo, que llegó al poder en agosto de 2016, ha conseguido abrirse camino en el panorama político tunecino y se ha convertido en una figura mediática. Esta realidad molesta profundamente a algunos cuadros y barones de Nidaa Tounes, que temen que el ascenso político y mediático de Chahed pueda hacerles sombra. Es el caso de dos importantes dirigentes que ven con preocupación su futuro político a medio plazo: Hafedh Caïd Essebsi, director ejecutivo y hombre fuerte del partido, además de hijo del presidente; y Sofiane Toubel, jefe del grupo parlamentario de la formación gubernamental.

De momento, ni el director ejecutivo de Nidaa Tounes ni el jefe del grupo parlamentario han conseguido frenar el ascenso del primer ministro, que cuenta con el respaldo del jefe del Estado. Chahed prometió que lucharía sin descanso contra la lacra de la corrupción cuando fue designado primer ministro, y a trancas y barrancas está cumpliendo con su promesa. Esta cruzada contra los corruptos molesta a determinados dirigentes de Nidaa Tounes, que creen con cierto temor que la estrategia de regeneración de la vida pública podría afectar a algunos jefes del partido. Además, tanto el hijo del presidente como el jefe del grupo parlamentario y otros cuadros piensan con preocupación que el cargo de primer ministro podría ser utilizado por Chahed como un trampolín de cara a su candidatura a la presidencia de la República de 2019. Según fuentes de la Oficina Política de Nidaa Tounes citadas por el semanario ‘Jeune Afrique’, los cuadros descontentos estarían preparando una campaña contra Chahed en los medios y las redes sociales sobre el papel que desempeñó hasta 2015 en tanto que experto internacional del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos en la introducción de productos de la multinacional Monsanto en Túnez. Esta operación cosechó un gran rechazo en el país magrebí.

Pie de foto: Una manifestación de protesta en la capital tunecina.

Un político joven y pragmático

Yousef Chahed es un político joven –tiene 41 años- y pragmático, y es sobrino lejano del presidente Essebsi. Chahed es el primer ministro más joven de la historia de Túnez.  Fue ministro de Asuntos Locales y secretario de Estado para la Pesca en el Gobierno anterior. En 2011, en plena revolución democrática, Chahed creó un pequeño partido, la Vía del Centro. Es ingeniero agrícola de profesión y está especializado en seguridad alimentaria. Se afilió a Nidaa Tounes en 2013.  Chahed es consciente de los graves problemas que tiene Túnez, y lo que trata es de gobernar el país con más transparencia que en el pasado reciente para evitar que el alejamiento de la población con la clase política se acreciente. Túnez atraviesa una grave crisis económica; el descontento social es enorme; la inestabilidad política, importante; y el terrorismo yihadista acosa al país con dureza. Su impacto es especialmente duro para el turismo, sector clave de la economía, y las inversiones extranjeras. Al acceder Chahed a la jefatura del Gobierno, el presidente defendió la necesidad de un Gabinete de “unidad nacional” abierto a todas las corrientes políticas y de la sociedad civil. Nidaa Tounes gobierna con islamistas, centristas y liberales.  “El país entra en una nueva fase que necesita coraje, fuerza y valentía para superar los retos y desafíos actuales”, anunció Chahed al asumir el cargo de primer ministro.

Transición económica

Por otra parte, el ministro tunecino para el Desarrollo y la Inversión, Fadhel Abdelkefi, en una entrevista con un medio digital argelino, ‘Magreb Emergent’, manifestó que en su país “tenemos que lograr la transición económica”. Afirmó que, en el último año, “la situación de Túnez ha mejorado mucho en el terreno de la seguridad gracias a una cooperación con varios países, sobre todo Argelia. Hoy, tenemos estabilidad política” y “tenemos un Gobierno de unión nacional fruto del diálogo nacional”. “La situación mejora pero sigue siendo relativamente frágil en el plano económico”, apuntó el ministro. Abdelkefi apostó por relanzar “la fase económica”, y para lograr este objetivo consideró que Túnez tiene que centrarse en “el crecimiento”, que en este momento podría alcanzar entre el 3% y el 4% del PIB. El ministro alabó reformas como la bancaria y la del sistema de la función pública impulsadas por el Gobierno, y aseguró que “tenemos una visión estratégica” para llevar a cabo la transición económica. 

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