Pedro Canales

En su visita a Arabia Saudita, el presidente estadounidense Donald Trump y el rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita, han acordado celebrar una cumbre americano-árabe-islámica en Riad el próximo 21 de mayo. Será el primer gran encuentro del recién estrenado y controvertido inquilino de la Casa Blanca con los dirigentes árabes y musulmanes, a los que expondrá las grandes líneas de su visión del mundo, de los intereses geopolíticos y estratégicos de la primera potencia mundial, y de la posible convergencia con los intereses del mundo árabe e islámico.

El ministro saudí de Relaciones Exteriores Adel al Jubei ha visitado en las últimas 48 horas Túnez, Argel y Rabat, donde ha entregado sendas cartas del rey Salman invitando a los presidentes de Túnez y de Argelia, así como al rey Mohamed VI de Marruecos, para asistir a la cumbre. Salvo imprevistos de último momento no se espera que el presidente tunecino Beji Caid Essebsi y el soberano alauita Mohamed VI, declinen la invitacion, y presumiblemente viajarán a la capital saudi.

En cambio, para Argelia, esta invitación supone un serio problema. Las condiciones actuales de salud del presidente argelino Abdelaziz Buteflika, no le permiten participar en el encuentro. No tanto por lo que supone el desplazamiento via aérea de varios miles de kilómetros, sino por la imposibilidad material de que el octogenario Jefe de Estado pueda participar mínimamente en los debates que originará la cumbre. Pero, por otra parte, rechazar la invitación supone confesar que el presidente no está en condiciones de ejercer su función, lo que acarreará consecuencias en el debate interno en el país.

Desde hace varios años el presidente Buteflika no ha dirigido la palabra al pueblo argelino, y sus esporádicas apariciones en público, como hace una semana para votar en las elecciones legislativas celebradas en el país magrebí, se hacen en silencio y con una escenificación juzgada como lamentable por todos los observadores políticos nacionales y extranjeros.

La única alternativa posible para el régimen de Argel es optar por enviar como representante del Jefe de Estado al presidente del Senado, número dos en la jerarquía institucional, o al primer Ministro Abdelmalek Sellal. Sin embargo, no está aún claro si la cumbre de Riad con la presencia del presidente Trump admite la delegación de poder. En los encuentros multilaterales que celebra el presidente norteamericano en Estados Unidos, sólo se admiten Jefes de Estado. Habrá que ver qué formula adopta la Monarquía saudí para el encuentro.

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