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 Con casi el 100% de los votos contados, el 'Sí' obtiene un 51,3% de votos frente a un 48,7% por la opción del 'No'. La oposición denuncia irregularidades e impugnará los resultados. Apunta a cambiar la Constitución y abolir el puesto de primer ministro y reforzando el poder del presidente, que concentraría en sus manos grandes prerrogativas.

El 'Sí' a la ampliación de las competencias del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, esta consiguiendo el triunfo provisional en el referéndum celebrado este domingo en todo el país, según los primeros datos oficiales. Con casi el 100% de los votos ya escrutados, el 'Sí' obtiene un 51,3 por ciento de apoyo, frente a un 48,7de la opción del 'No', defendida por los partidos de la oposición.  Sigue aquí el recuento. 

El 'Sí' se ha impuesto principalmente en el interior de la península de Anatolia, mientras que el 'No' ha sido la opción más votada en la costa mediterránea y en el sureste de Turquía de mayoría kurda.

Pie de foto: Resultado del referéndum en Turquía

Erdogan habría perdido en las dos grandes ciudades. En Estambul, la ciudad más poblada del país, con 14,8 millones de habitantes, con el 96,57 por ciento del recuento el 'No' ha ganado con un estrecho 50,74 por ciento frente al 49,26 del 'Sí'. 

En Ankara con más de cuatro millones de habitantes, con el 94% de los votos el No se impone con el 50,36% frente al 49,64. En Esmirna, la tercera ciudad del país, el 'No' ha arrasado y obtiene un 68,75 por ciento.

La oposición cuestiona la legitimidad

El resultado ha sido ya cuestionado por el Partido Republicano del Pueblo (CHP), en la oposición, que duda de la legitimidad del recuento por la decisión de la Comisión Superior Electoral (YSK) de aceptar votos sin el sello pertinente.

"La YSK ha fracasado al permitir el fraude en el referéndum", ha denunciado le vicepresidente del CHP Bulent Tezcan en declaraciones a la prensa desde la sede de la formación en Ankara.

La YSK ha publicado una nota en su página web horas antes del cierre de la votación en la que señala que aceptará votos sin el sello oficial a menos que se demuestre que son fraudulentos ya que ha recibido multitud de quejas denunciando que los funcionarios de la propia YSK no estampaban los sellos.

Otro vicepresidente del CHP, Erdal Aksunger, ha denunciado que se están produciendo "muchos actos ilegales para favorecer al Gobierno". 

"Créanme, este referéndum no se ha terminado", dijo Aksünger a CNN Turk, citada por la agencia de noticias Dogan. "Esto es totalmente inválido", enfatizó.

Por otra parte, el segundo partido de oposición, el HDP, anunció en la red Twitter que va a impugnar los votos procedentes de "dos tercios" de las urnas. "Los datos que nos llegan indican que hay una manipulación del orden de 3 o 4 puntos porcentuales", afirmó.

Culmina el camino iniciado en 2014

El referéndum supone la culminación de un proceso que Erdogan tenía en mente desde prácticamente cuando llegó al poder en 2003 al frente del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y para el que dio el primer paso importante al presentarse y ganar las primeras elecciones presidenciales directas en el país, celebradas en agosto de 2014.

Desde entonces, el cambio al sistema presidencial en Turquía ha sido la meta a alcanzar y de hecho fue uno de los temas clave de las elecciones parlamentarias de junio de 2015. Sin embargo, el AKP no logró la mayoría suficiente para poder enmendar la Constitución, lo que finalmente forzó la celebración de nuevas elecciones en noviembre de ese mismo año.

Según Erdogan, esta reforma es necesaria para darle a Turquía un gobierno fuerte y estable y permitirle afrontar importantes desafíos económicos y de seguridad.

Sus detractores denuncian, sin embargo, un texto redactado a medida para el actual presidente, acusado de ser cada vez más autoritario, sobre todo desde el fallido golpe de Estado de julio.

Los partidarios del no aseguraron haber recibido numerosas presiones durante la campaña del referéndum, marcada por una cobertura mediática desigual y favorable al sí.

Más poderes a Erdogan

El referéndum, organizado nueve meses después de un golpe de Estado fallido contra Erdogan, apunta a cambiar la Constitución, aboliendo el puesto de primer ministro y reforzando el poder del presidente, que concentraría en sus manos grandes prerrogativas.

"Mañana, Turquía tomará una de las decisiones más importantes de su historia", dijo Erdogan el sábado, en uno de los últimos mítines de una campaña que movilizó a todo el gobierno. Estaban convocados a las urnas unos 55,3 millones de electores.

El Gobierno presenta esta reforma como indispensable para dotar al Estado de un ejecutivo estable y romper definitivamente con los frágiles gobiernos de coalición de los años 1980 y 1990, antes de la llegada al poder del AKP, el partido islamoconservador de Erdogan.

Pero sus detractores ven en ese cambio una nueva deriva autoritaria de un hombre al que acusan de querer acallar cualquier voz crítica, sobre todo tras el intento de golpe de Estado militar del 15 de julio de 2016.

Reactiva el debate sobre la pena de muerte

Erdogan indicó que la candidatura de Turquía a la UE, en punto muerto desde hace años, se pondría "sobre la mesa" después del referéndum. También reactivó el debate sobre la restauración de la pena capital, una línea roja para Bruselas.

Si el texto es aprobado "esto pondría en marcha la reestructuración más drástica en 94 años de historia de la política turca y de su sistema de gobernanza", indicaron en un informe, Sinan Ekim y Kemal Kirisci, experto del centro Brookings Institution.

Los socialdemócratas en contra

Kemal Kiliçdaroglu, líder del primer partido de la oposición (CHP, socialdemócrata) planteó las opciones como una dicotomía.

"¿Queremos seguir con una democracia parlamentaria o (tener) un sistema de Gobierno con un solo hombre?", declaró en un mitin cerca de la capital, comparando el sistema presidencial que defiende el Gobierno con un "autobús sin frenos del que no se conoce el destino".

En las últimas semanas, la oposición y varias oenegés han denunciado que la campaña ha sido asimétrica y que tanto en la calle como en los medios la presencia del "Sí" es dominante.

En tanto, toda la campaña se ha desarrollado bajo el estado de emergencia que fue impuesto después del golpe de estado fallido. Cerca de 47.000 personas han sido arrestadas y más de 100.000 han perdido sus empleos o están suspendidas.

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