Javier Fariñas. Mundo Negro.

Con casi un 40 por ciento de la población menor de 15 años, el Gobierno de Nana Dankwa Akufo-Addo se ha tomado en serio la formación de los que lleven las riendas del país en no demasiado tiempo. En cumplimiento de una de sus promesas electorales, el pasado 12 de septiembre anunció la puesta en marcha del conocido popularmente como SHS, el programa que convertirá en gratuita la Secundaria en el país. A través del mismo, cerca de 400.000 estudiantes podrán completar este ciclo formativo gracias al subsidio del Estado. Hasta la fecha, la falta de recursos de las familias hacía inviable que muchos niños y jóvenes continuaran con sus estudios.

Una de las cuestiones que conlleva aparejada esta medida es el de su financiación, cuestión que ha sido puesta en entredicho por la oposición. En su opinión, una medida como esta repercutirá negativamente en la calidad de la enseñanza, además de que no podrá ser sostenida en el tiempo. Ante estas críticas, desde el Gobierno se han apresurado a reconocer que no dudarán en destinar parte de los recursos generados por la explotación del petróleo o el gas para garantizar su viabilidad.

El SHS podría convertirse en un paso previo para lograr que la Secundaria sea obligatoria en el futuro para todos los jóvenes ghaneses. Ahí la oposición se muestra todavía más escéptica y argumenta, con datos, que cerca del 80 por ciento abandona los estudios antes incluso de terminar Primaria. Los opositores proponen un programa más drástico, pero también más paulatino, que incluiría 13 años de educación gratuita y obligatoria. En la actualidad, los estudiantes de Ghana están escolarizados una media de siete años.

Pero la infancia y juventud ghanesas también está en el puunto de mira por la decisión adoptada por las autoridades de Tamale –una ciudad del centro del país, situada en la provincia de Ghana Septentrional–, que han impuesto un toque de queda para los menores. Los que no alcancen los diez años deberán estar en sus hogares a las ocho de la tarde, mientras que los que tengan hasta 16 años, deberán hacerlo antes de las diez. Esta medida se ha tomado para frenar la delincuencia protagonizada por menores en la ciudad. En caso de incumplimiento, los chicos serán arrestados y sus padres tendrán que acudir a los tribunales.

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