Juan Pons, analista de asuntos espaciales y de defensa

La totalidad del inmenso territorio de Marruecos y su población de 35 millones de habitantes van a poder acceder a Internet de alta velocidad gracias al satélite Hispasat 30W-6, la nueva plataforma que el operador español de telecomunicaciones va a poner en órbita el próximo 22 de febrero.

Teniendo en cuenta que la accidentada orografía del país impide que el despliegue de fibra óptica pueda llegar a todas las localidades, el satélite se convierte en la única alternativa fiable y económica para dar acceso a Internet de alta capacidad a los particulares, profesionales y empresas asentados en los núcleos rurales.

La compañía marroquí Nortis ˗filial de la española Eurona˗ va a ser la responsable de comercializar los servicios de Internet, voz, datos y televisión que ofrecerá el Hispasat 30W-6 una vez que se encuentre en órbita y entre en servicio unos meses después. Al tratarse de una señal procedente del espacio exterior, el acceso está asegurado en cualquier punto del territorio.

Las conexiones de banda ancha que ofrecerá el Hispasat 30W-6 “van a acercar el conocimiento a las escuelas rurales, al mismo tiempo que conectarán, por ejemplo, hospitales, gasolineras y cualquier tipo de pequeño negocio del ámbito rural con el mundo exterior”, ha subrayado Fernando Ojeda, máximo responsable de Eurona.

El reto tecnológico es posible gracias a que el nuevo satélite español lleva a bordo 6 haces direccionables en banda Ka, que ofrece mayor capacidad de transmisión de paquetes de información, coberturas más potentes y la posibilidad de reutilizar las frecuencias, con lo que el acceso a Internet “alcanzará velocidades de hasta 30 Mbps” destacan los técnicos de la compañía española.

A diferencia de las bandas tradicionales, los haces de señales de la banda Ka son más concentrados “lo que supone un incremento sustancial del volumen de información que pueden transmitir”, subraya Carlos Espinós, consejero delegado Hispasat.

En Marruecos, la población se agolpa en las grandes ciudades próximas a la costa o en las bien comunicadas, como es el caso de Casablanca, Fez, Tánger, Marrakesh, Rabat, Kenitra, Tetuán o Agadir. En las citadas poblaciones no existen dificultades para disponer de conexiones de banda ancha a precios asequibles

Sin embargo, las gentes de las localidades que habitan en las regiones menos pobladas, desérticas o  montañosas del interior del Marruecos carecen de acceso a Internet debido a las dificultades y altos costes que representa desplegar las infraestructuras terrestres.

Las señales satelitales de la nueva plataforma espacial llegarán a cualquier punto del Marruecos, “con independencia de las distancias o las dificultades del terreno, a lo que se une la facilidad para instalar una antena y conectarse de forma inmediata con el mundo exterior”, destaca Espinós. Tan solo se requiere una pequeña antena parabólica ˗ similar en tamaño a las utilizadas para ver la televisión˗, y un router semejante al que se usa en las conexiones por cable.

Por el momento, el gobierno marroquí ha descartado adquirir un satélite gubernamental de telecomunicaciones, lo que facilita la oferta de servicios por parte de operadores privados, como es el caso de Hispasat y su nuevo ingenio 30W-6, que también ofrecerá sus servicios sobre España, Europa y Latinoamérica,