Carmela Díaz/diarioabierto.es

Las fechas navideñas son tradicionalmente familiares, pero la llegada del Año Nuevo siempre es una excelente excusa para viajar y comenzar 2018 descubriendo otras costumbres en distintos países. Aquí os proponemos algunas ideas originales para comenzar el año alejados de la rutina.

Turismo activo en Nepal. Sin duda una forma inolvidable de comenzar el año es practicando turismo activo en Nepal. Desde que abrió sus fronteras en la década de 1950, Nepal, el país de los Himalayas, se ha convertido en un destino místico e irresistible, por sus paisajes sorprendentes y espectaculares, por su entrañable gente, y por sus encantadores monasterios y mantras. En esta ruta se ofrece una magnífica visión de los Himalayas con un sencillo trekking de tres días. Pokhara, lugar de partida de la mayoría de trekkings en los Annapurnas, es un sitio ideal para festejar la nochevieja. Además, hay tiempo libre para descubrir la ciudad de Katmandú. El viaje lo organiza Viatges Independents & Trekkings y dura once días con salida el 26 diciembre. Su precio es de 1.220 euros más tasas aéreas.

Navegar en el barco más lujoso. Seven Seas Explorer, el crucero más lujoso que navega los mares, acaba de ser inaugurado por la naviera Regent Seven Seas Cruises. Cuando los pasajeros suben a bordo saben que han llegado a un lugar especial: los detalles y el diseño asombran hasta a los más sibaritas. El buque es deliciosamente espacioso, elegante, acogedor y confortable. En la travesía por el Caribe para estas fechas está todo incluido, desde el libre acceso a todos los restaurantes a bordo a todas las bebidas y prácticamente todas las excursiones en cada puerto de escala. El crucero de lujo que propone Crucero Click dura quince días y sale desde Miami el 20 de diciembre. Aunque su precio es acorde al lujo de a bordo: desde 6.999 euros en camarote suite con balcón.

Unos fuegos artificiales de récord Guiness. En medio del Atlántico la isla de Madeira es un refugio de belleza natural. Entre el azul del mar y el verde esmeralda de la vegetación destaca el exótico colorido de las flores, en un archipiélago en el que dos tercios de su superficie son área protegida y en el que se encuentra el mayor bosque de laurisilva del mundo. Los fuegos artificiales de fin de año están considerados los más bellos del mundo y se concentran en Funchal, la capital del archipiélago. A lo largo de su bahía están la mayoría de los 35 puntos desde los que se lanza el espectáculo pirotécnico, condecorado con el Guiness por ser el más grande del mundo. Portugal Tours propone del 1 al 24 de diciembre salidas diarias y estancias de una semana desde Barcelona desde 529 euros y desde Valencia, Sevilla, Bilbao, Oviedo, Alicante, Málaga y Las Palmas a partir de 639 euros.

Alimentar a los elefantes bebé. Sri Lanka cuenta con una sorprendente mezcla de olores, sonidos y colores, además de una población amable y hospitalaria. Desde la aridez del desierto y la exuberancia de la jungla, hasta los helados picachos de las montañas, Sri Lanka es uno de los lugares del mundo con mayor variedad paisajística en un país tan reducido. En el viaje que propone Club Marco Polo se tendrá la oportunidad de visitar siete lugares arqueológicos y uno natural de Sri Lanka que son Patrimonio de la Humanidad; cultura, fauna y paisajes espectaculares, todo en la misma isla. Y, por supuesto, se hará una vistita a Pinnawela el orfanato de elefantes donde se puede dar el biberón a las crías. La salida tiene lugar el 26 diciembre con regreso el 7 de enero y el precio es de 2.360 euros más tasas aéreas.

Descubrir los mercadillos de Budapest. Nada menos que diez mercadillos de Navidad se extienden por toda la metrópoli magyar. Sin duda la más visitada es la Feria de Navidad y el Festival de Invierno en la plaza Vöroösmarty, considerada una de las diez ferias navideñas más bonitas del mundo y muy popular entre húngaros y extranjeros. En este bazar, el más grande de Budapest, todos los vendedores son cuidadosamente seleccionados para ofrecer productos artesanales de excelente calidad, tales como cerámicas vidriadas, juguetes hechos a mano, carpintería de madera, instrumentos de música popular y trabajos en metal. En una terraza de más de mil doscientos metros cuadrados, los visitantes pueden disfrutar de especialidades húngaras como los pastelillos de sabores variados, vino caliente y picante, sopa de pescado, sopa de goulash y salchichas artesanales.

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