Por Samira Maaluf
Foto: Israel sigue bombardeando la Franja de Gaza, donde han muerto más de 170 palestinos.
 
Israel lleva ya una semana bombardeando la Franja de Gaza y sometiendo a la población palestina del territorio  a una situación de violencia insoportable. Por parte palestina, los muertos se cuentan por decenas y los heridos y damnificados, por centenares. Niños, ancianos, mujeres enfermas o embarazadas, hombres desarmados; en resumidas cuentas,  civiles ajenos al rifirrafe militar entre Tsáhal (Ejército de Israel) y las milicias armadas de Hamás son las víctimas potenciales de la escalada militar en Gaza. En el marco de la ofensiva ‘Margen Protector’, Israel está dispuesto a arrasar Gaza y no hace caso a las críticas internacionales, porque presiones directas no hay, más allá de las lágrimas de cocodrilo que vierten algunos dirigentes occidentales y árabes y alguna pataleta de la ONU. Israel , como siempre, hace lo que le da la gana y  se ríe de las condenas de salón. Sabe que tiene a su lado a Estados Unidos, que la Unión Europea (UE) es políticamente impotente y que Rusia y China  tienen que lidiar con otros problemas. Por su parte, Hamás sigue con sus provocaciones,  lanzando cohetes hacia Israel desde Gaza. No han causado muertos, pocos daños materiales y sólo una decena de heridos, pero los islamistas radicales, que utilizan a su pueblo en Gaza como rehén de su estupidez política y maldad moral, sirven en bandeja a Benjamin Netanyahu y sus halcones extremistas argumentos para justificar la intervención militar israelí contra los palestinos. El primer ministro Netanyahu aseguró que Israel retrasa su operación terrestre a la espera de las negociaciones entre las partes enfrentadas para una tregua. De momento, los ataques aéreos seguirán  en el norte de Gaza y los  milicianos de Hamás no abrazarán el pacifismo activo. El lunes de esta semana, las baterías israelíes siguieron interceptando cohetes de Hamás y atacando por aire territorio gazatí. Hamás anunció que sus cohetes habían alcanzado una base militar israelí, lo que no fue confirmado por los portavoces de Tsáhal. Los líderes islamistas palestinos están a salvo en los túneles y búnkeres que tienen a su disposición, pero los pobres palestinos de a pie no pueden protegerse de las bombas israelíes. Mientras esta corresponsal escribe la crónica desde Jerusalén, el número de muertos palestinos asciende a 172 y hay 1.100 heridos. Según  fuentes sanitarias, 80 de estos muertos con civiles y al menos 30 víctimas son niños que jamás provocaron ningún conflicto, ni eran terroristas, ni culpables de nada. Por su parte, los israelíes afirman que en la operación militar contra Gaza “han muerto más terroristas” de los que dice Hamás. 
 
Verdades y mentiras
La patética queja del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, diciendo que “demasiados civiles palestinos han muerto y cualquier ofensiva terrestre israelí aumentará sin duda el número de víctimas y exacerbará el sufrimiento de los civiles en Gaza”, provocaría risa  si no se tratara de un tema tan dramático. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) acusa a Israel de “ataques indiscriminados” contra la población de Gaza y el Ejército israelí sostiene que “Hamás utiliza a los civiles palestinos como escudo humano para intentar asesinar a los civiles israelíes”, y asegura que “hace todo lo posible para no dañar a civiles”. Abundando en la misma línea, Netanyahu condenó a Hamás, porque  “esconde proyectiles y ataca desde mezquitas y colegios. La gran diferencia es que nosotros usamos la batería de misiles para defender a nuestros ciudadanos, mientras Hamas usa a los ciudadanos de Gaza para defender sus misiles”. ¿Quién dice toda la verdad en este nuevo conflicto? Probablemente ninguna de las dos partes. ¿Quién manipula la información e intoxica a la ciudadanía? Probablemente las dos partes. Pero lo que es evidente es que la parte más desamparada es la palestina, que ni siquiera dispone de un verdadero Estado que la pueda defender de agresiones externas y soporta a unos islamistas fanáticos y sectarios  y a unas autoridades bastante inútiles y corruptas. 70.000 habitantes de Gaza se quedaron el pasado domingo por la noche sin electricidad. Israel ya ha lanzado cerca de 1.500 ataques contra este territorio. 730 objetivos son lanzaderas de cohetes, y hay también 210 túneles y 69 bases de entrenamiento y centros de mando del brazo militar de Hamás y de la Yihad Islámica. Estos dos grupos, según las autoridades hebreas, han lanzado un millar de cohetes contra territorio israelí. ¿Habrá tregua en los próximos días? ¿Mediará Egipto en el conflicto? Es probable, pero nadie lo puede afirmar a ciencia cierta. 
 
¿Una tregua a la vuelta de la esquina?
Según algunas informaciones, se están llevando a cabo negociaciones en la sombra, y Hamás ha puesto como condición para un alto el fuego la liberación de 56 de sus milicianos detenidos en las últimas redadas del Ejército israelí. Egipto no descarta participar en una mediación, pero siempre y cuando esto no beneficie a Hamás, que no deja de ser la rama palestina de los Hermanos Musulmanes, que el presidente y  exmariscal Abdelfatah al-Sisi reprime a sangre y fuego en su país. El politólogo Ghanem Nuseibe piensa que “Egipto debe andar sobre un delicado equilibrio, porque quiere detener el derramamiento de sangre palestina, pero no desea ayudar a Hamás”. Por su parte, el ineficaz enviado especial del Cuarteto del Proceso de Paz para Oriente Próximo, Tony Blair,  instó a las dos partes enfrentadas a “actuar con moderación y responder a los esfuerzos encaminados a lograr una tregua”.  Algunos medios israelíes y árabes anunciaron la existencia de un borrador de tregua redactado por Egipto y Catar y el pasado viernes, el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a restablecer el alto el fuego logrado gracias a Egipto en noviembre de 2012. Los jefes de las diplomacias francesa, británica y alemana abordarán el próximo domingo, en Viena, durante la reunión para impulsar la negociación nuclear con Irán la nueva escalada de violencia entre palestinos e israelíes. Mientras, los gazatíes reciben mensajes de Israel a través de panfletos,  por Internet o mediante llamadas telefónicas, para que abandonen sus casas y huyan a otros lugares. Para Hamás, “es una guerra psicológica que busca la confusión y el miedo”. Miles de palestinos ya  han huido de sus casas en el norte de la Franja de Gaza. Según  la ONU, 17.000 personas han buscado refugio en otros lugares. 
 
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