Carlos Uriarte Sánchez. Profesor de Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid/The Diplomat

Kazajistán avanza con determinación hacia el denominado estado del bienestar, intentando emular lo mejor del “modelo escandinavo”. El presidente Nursultan Nazarbayev, presentó una nueva estrategia para el país, cuyas prioridades son el crecimiento del bienestar de los ciudadanos, el aumento de los ingresos y la calidad de vida.

Kazajistán ocupa un lugar digno en el ranking internacional de desarrollo social y bienestar de los ciudadanos (según el Índice de Prosperidad de Legatum). Ostenta la posición 72, es decir, está exactamente en la mitad de la lista teniendo en cuenta todos los estados del mundo. Y es el primero de todos los países de la antigua Unión Soviética. Sólo en el último año ha subido 11 posiciones en el ranking, ocupando además el puesto 35 en términos de acceso y calidad educativa.

La situación de Kazajistán en este ranking refleja los cambios cualitativos que ha experimentado durante las últimas décadas. El país se dirige sistemáticamente a la creación de un estado de bienestar y sólo después a satisfacer algunas ambiciones políticas. Esto, de hecho, fue confirmado por Nazarbayev en su reciente discurso al pueblo, en el que desgranó una larga lista de iniciativas que, si se implementan con éxito, deben convertir al país en un verdadero paraíso social.

Kazajistán planea aumentar significativamente el gasto en educación, ciencia y salud. En la actualidad, sólo los países desarrollados gastan el 10% del PIB en estas áreas. Parte de este dinero se destinará a aumentar los salarios de los médicos.  estilo de vida saludable en Kazajistán ahora se eleva al rango de ideología nacional. El país planea iniciar una construcción a gran escala de complejos deportivos y recreativos, llevar a cabo una modernización completa de hospitales y aumentar el control sobre la calidad del agua y los alimentos.

Kazajistán también está cambiando su enfoque educativo, a pesar de que el modelo actual funciona con éxito. Sus autoridades no se conforman con ocupar puestos superiores en los indicadores mundiales y siguen trabajando en la búsqueda de la excelencia en el sistema educativo. En este sentido, el futuro personal cualificado comenzará a prepararse ya desde el jardín de infancia. Además, todas las escuelas observarán los estándares internacionales, y las universidades serán evaluadas no por el número de profesores “estrella” o las tasas de matrícula, sino por la forma en que sus graduados encuentren trabajo.

La construcción de nuevas viviendas, hipotecas preferenciales, un entorno urbano cómodo y mayor seguridad en las calles: todos estos aspectos deberían convertirse en los próximos años en piezas fundamentales del rompecabezas del nuevo cuadro socioeconómico de Kazajistán. En esta línea, el país está proporcionando un gran apoyo al desarrollo empresarial. Las condiciones para iniciar un negocio se encuentran entre las más atractivas del mundo. Las amnistías fiscales, los préstamos en condiciones favorables y la falta de auditorías permiten a los nuevos emprendedores seguir creciendo con sus negocios. Actualmente, la participación de las pequeñas y medianas empresas supone el 30% del PIB del país; y su objetivo es elevar esta cifra hasta el 50%.

El gobierno kazajo planea cubrir la parte restante del PIB diversificando su economía para no depender sólo de los ingresos del petróleo. Aunque el precio del oro negro se encuentra nuevamente en aumento y las reservas parecen inagotables, las autoridades de Astaná gastarán, en los próximos tres años, medio billón de dólares adicionales en el desarrollo de áreas vitales de la economía, como la agricultura y la fabricación. Además, se establecerá un fondo de inversión directa que operará con socios extranjeros.

Estas medidas estimularán la entrada de inversiones y promoverán la libertad del mercado, lo que incidirá directamente sobre el bienestar de los ciudadanos y su nivel de ingresos.

El modelo del estado de bienestar que Kazajistán está desarrollando puede compararse con el “escandinavo”. A menudo se habla de la simbiosis de los elementos más exitosos del capitalismo y el socialismo. El modelo se basa en el capitalismo, cuyas debilidades se corrigen por las mejores prácticas del socialismo, y todo el sistema está estructurado de modo que funcione exclusivamente en beneficio de la población.

La estabilidad de la economía, la movilidad social, el empleo universal, el acceso igualitario a la educación y la atención médica, la redistribución de la riqueza son los rasgos distintivos que los países escandinavos ya han adquirido y que Kazajistán está adquiriendo ahora, creando su propio modelo único de estado social, teniendo en cuenta su pasado histórico.