Por Samira Maaluf

Foto: La muerte de un joven palestino provoca disturbios en Jerusalén.
“Ojo por ojo, diente por diente”, dice la Ley del Talión. Es la expresión más conocida de esta ley del Antiguo Testamento y cuenta con adeptos en la corriente más fanática del judaísmo. Los fanáticos y sectarios están en todas partes y también entre los judíos, los musulmanes, los cristianos, los ateos, los laicos, los religiosos… En Israel, el sector más extremista de la población, que cuenta en sus filas con muchos colonos que ocupan ilegalmente tierras, odia a los palestinos y les desea la muete. En Palestina y en el mundo árabe, los extremistas odian a los judíos y les desean la muerte. Unos y otros son las dos caras de la misma moneda. Unos y otros, que tienen sus apoyos internacionales y hablan en nombre de Dios sin el menor pudor, se retroalimentan mutuamente y son un freno a una paz duradera y justa entre Palestina e Israel. Tras el cobarde asesinato de tres adolescentes israelíes en Cisjordania, un joven palestino, Mohamed Husein Abu Jedeir, fue secuestrado y murió asesinado. La Policía investiga si la muerte del adolescente es un acto de venganza de extremistas israelíes. Es bastante probable. La muerte de este joven, una más en este valle de lágrimas que es Israel-Palestina, fue condenada por dirigentes palestinos e israelíes. Otros, los más canallas o cobardes, se callaron o pidieron venganza. El cadáver del adolescente palestino de 16 años fue encontrado en un bosque de Jerusalén. La noticia corrió con un reguero de pólvora y provocó violentos disturbios este miércoles en Jerusalén Este. La ira palestina salió a la calle para protestar contra un crimen que envilece a sus autores y enturbia aún más las aguas revueltas del conflicto palestino-israelí.  En Shuafat, donde se  produjeron los principales enfrentamientos, la población no dudó ni un minuto de que el asesinato fue obra de extremistas judíos. “Estamos investigando varias posibilidades. Aún no podemos concluir cuál es la causa del asesinato. Esperamos que cesen los disturbios”, manifestó  el ministro del Interior, Yitzhak Aharonovitch, que declaró el estado  de alerta en Jerusalén. Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Abu Mazen, responsabilizó  a Israel del asesinato y exigió al primer ministro, Benjamin Netanyahu, que lo condene “de la misma forma que yo condené el secuestro y asesinato de los tres adolescentes israelíes” y que frene “la violencia de los colonos”.

Rápida investigación

Benjamín Netanyahu aseguró  que ordenó “una rápida investigación para saber quién está detrás de este repugnante asesinato y qué es lo que realmente ocurrió” y pidió  “a todas las partes que no se tomen la justicia por su mano. Israel es un Estado de derecho y todos deben actuar de acuerdo a la ley”. La Policía israelí  no descarta el móvil de la venganza, pero también investiga si el adolescente palestino pudo morir en un ajuste de cuentas familiar. Esta hipótesis indignó a muchos palestinos que están convencidos de que la víctima fue secuestrada, torturada y asesinada por un grupo de colonos extremistas. “No hay que precipitarse y debemos esperar el fin de las investigaciones para confirmar los motivos. Pero si se confirma que se trata de un acto de venganza por el asesinato de los tres chicos, sería simplemente un acto terrorista muy grave”, declaró un parlamentario israelí a los medios. El primo del joven muerto, Suliman, también acusó a los radicales judíos y lamentó que el “asesinato pueda provocar ahora muchos problemas y disturbios”. “Todas las posibilidades están siendo investigadas, pero aconsejo no sacar rápidas conclusiones”,  dijo el jefe de la Policía de Jerusalén, Yossi Pariente. El martes pasado,  mientras se celebraba el funeral de Estado por la muerte de los tres adolescentes israelíes, grupos de fanáticos judíos se manifestaron en uno de los accesos a Jerusalén para pedir venganza. La Policía detuvo a unas 40 personas, y los extremistas aseguraron que “nuestro Gobierno no hace nada para luchar contra el terrorismo árabe. ¿Hasta cuándo? ¡Árabes fuera!”.  Por otra parte, los amigos y compañeros de la escuela talmúdica a la que acudían los tres adolescentes asesinados en Cisjordania declararon que a pesar del duro golpe que ha supuesto su muerte, confían en que esto sirva para unir todavía más a los judíos de Israel.
 

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