Cleber Martins. Socio y director general para Brasil LLORENTE & CUENCA

Pie de foto: Jair Bolsonaro y Fernando Haddad, se disputarán la presidencia del Brasil en la segunda vuelta de las elecciones dentro de tres semanas.

La elección presidencial en Brasil va a ser decidida entre dos extremos: por un lado, el PT (partido del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva) y, por otro, la derecha antilulista (representada por el exmilitar y actual diputado Jair Bolsonaro, del PSL).

Con el 46 % de los votos válidos, Bolsonaro (PSL) terminó como líder de la primera vuelta, seguido por Fernando Haddad (PT), exalcalde de Sao Paulo, con un 29 %. Los dos disputarán la segunda vuelta el próximo 28 de octubre.

La votación de la primera vuelta de la contienda, realizada ayer, confirmó el fuerte crecimiento de la ola conservadora en Brasil. Esta tendencia une a un grupo creciente de electores desilusionados con la política y contrarios al PT y a Lula, en torno a un discurso conservador, anticorrupción y que pide más seguridad pública.

Esta ola ha ayudado al partido de Bolsonaro a alcanzar los 52 diputados federales electos en la Cámara Baja – mientras el PT consigue 56 y sigue siendo la mayor bancada– y ha llevado a primera línea a figuras ajenas a la política clásica en diversos Estados del país, personas que ni siquiera aparecían como favoritas en las encuestas.

En Minas Gerais, el empresario Romeo Zema, del liberal Partido Nuevo, obtuvo 4,1 millones de votos y disputará la segunda vuelta con el exgobernador Antonio Anastasia, del socialdemócrata PSDB. En Río de Janeiro, el juez Wilson Witzel (PSC) logró 3,1 millones de votos y casi ganó en la primera vuelta. Los dos se asocian a la imagen de Bolsonaro.

Además de obtener 49,2 millones de votos para la Presidencia de la República y ayudar al pequeño partido PSL a conseguir la segunda mayor bancada del Congreso Brasileño, Bolsonaro ha contribuido a la elección de cuatro senadores de su partido. Además, su hijo Eduardo Bolsonaro es el diputado federal más votado de Brasil, con 1,8 millones de votos en Sao Paulo. Flávio Bolsonaro, su otro hijo, ha sido elegido senador por Río de Janeiro.  Esta ola también ha ayudado a los partidos más conservadores a elegir diputados estatales. En Sao Paulo, la profesora Janaina Paschoal (PSL), aliada de Bolsonaro, ha tenido una votación récord, con más de 2 millones de votos.

Bolsonaro sale de la primera vuelta como el principal líder conservador y antipetista de Brasil y, según las encuestas, con grandes opciones de derrotar a Haddad en la segunda vuelta. El exalcalde de Sao Paulo ocupó la vacante después de que la Justicia Electoral suspendiera la candidatura de Lula, detenido desde abril tras haber sido condenado por corrupción. Haddad va a buscar ahora el apoyo de otros candidatos, pero la ola conservadora, que identificó en Bolsonaro su mayor liderazgo, no se lo va a poner fácil.

En la primera vuelta, ya fueron elegidos 13 gobernadores de estados. En otros 14 estados del país, la disputa se dirimirá en la segunda vuelta. También se ha definido la composición del Congreso Nacional. En general, los números preliminares indican que los partidos de izquierda van a perder representación en la Cámara de Diputados en favor de formaciones más conservadoras, de centro y de derecha. Al menos 30 partidos tendrán representantes en la Cámara de los Diputados –actualmente son 25 subtítulos los que están representados–. Esta fragmentación y el hecho de que los candidatos alineados con Bolsonaro, de diferentes partidos, hayan conquistado cerca de 240 asientos debe facilitar un eventual Gobierno del capitán retirado, que ya declaró que pretende componer un Ejecutivo más liberal en el aspecto económico. Aunque no ha detallado sus propuestas económicas en su Plan de Gobierno, tener apoyo en el Congreso Nacional es fundamental para el presidente de la República.

La ola conservadora que cambiará la composición de la Cámara de Diputados también ha llegado al Senado Federal: 24 de los 32 senadores que intentaron la reelección no han tenido éxito. Los datos preliminares, que aún pueden sufrir cambios, indican que el MDB (del actual presidente Temer) seguirá con la mayor bancada: 11 senadores. Actualmente, el partido tiene 18 senadores. El PSDB (que polarizó las elecciones con el PT hace más de una década) pasará de 12 a 8 escaños.

PSD y DEM, probables aliados de Bolsonaro, deben pasar de 5 a 7 senadores.

El fracaso del PT en el Senado ha sido especialmente llamativo. La expresidenta Rousseff se ha quedado fuera tras quedar en cuarta posición por el estado de Minas Gerais, y el PT tampoco ha conseguido representante en dicha cámara ni por Rio ni por Sao Paulo.

En resumen, Bolsonaro tendrá una base de apoyo grande si gana finalmente la Presidencia de la República. Pero, como no hizo coaliciones en la primera vuelta, tendrá más libertad para montar su futuro Consejo de Ministros.

Una de las principales incógnitas en Brasil es cómo conseguirá el nuevo presidente, sea Haddad, o Bolsonaro, pacificar un país tan polarizado. Ambos polos tienen un fuerte índice de rechazo entre la población. Haddad tiene el pasivo de un Gobierno del PT marcado por denuncias de corrupción. Bolsonaro es visto como autoritario y criticado por comentarios racistas, misóginos y homofóbicos en el pasado.

 Aunque la diferencia entre Bolsonaro y Haddad es grande, y por tanto es muy difícil que la Presidencia se le escape de las manos al exmilitar, el candidato que logre conquistar al elector de centro en esta disputa será el que se lleve la Presidencia.