Al menos 93,000 personas murieron en Siria hasta fines de abril, aunque la cifra real de damnificados durante los tres años de conflicto podría ser mucho mayor según apuntó este jueves la oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU). Según un estudio publicado por dicho organismo, desde julio de 2012, un promedio de 5,000 personas murieron cada mes, mientras que las regiones de Damasco y Aleppo registraron las tasas más elevadas de víctimas.
 
“Esta tasa extremadamente elevada de muertes, mes tras mes, refleja el patrón drásticamente deteriorado del conflicto comparado con el año pasado”, dijo Navi Pillay, alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en un comunicado.
 
La estadística previa de la ONU, difundida a mediados de mayo, indicaba que 80,000 personas habían muerto en el conflicto, que comenzó como una serie de protestas pacíficas contra el presidente Bashar al Assad en marzo del 2011 y se convirtió en una rebelión armada pocos meses después.
 
El último análisis se basó en datos de ocho fuentes, incluidas el Gobierno sirio y el grupo de monitoreo Observatorio Sirio para los Derechos Humanos con sede en Gran Bretaña. Las muertes sólo se incluyeron cuando se conocían el nombre de la víctima y la fecha y sitio de la muerte.
 
“Hay también casos bien documentados de niños torturados y ejecutados, y familias enteras –incluidos bebés– masacrados, que junto con esta tasa de muertes devastadoramente elevada, es un recordatorio terrible de cuánto se ha viciado este conflicto”, indicó Pillay.
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