Atalayar

El ritmo vertiginoso al que avanza la tecnología hace que nos movamos en entornos cada vez más cambiantes. Por eso, predecir qué pasará en el sector en los próximos meses es complejo. OVH, empresa líder en el cloud europeo, vaticina cuáles serán algunas de las tendencias que marcarán 2018 en esta materia.

Todos en la nube: más grande, más abierta

El cloud juega un papel cada vez más relevante en la economía mundial y, como ya apuntó la Comisión Europea este año en su informe sobre cloud computing, la nube es «un impulsor clave del crecimiento».

La explosión de los datos a nivel mundial —big data, inteligencia artificial, internet de las cosas…—  y la migración del legacy —o sistemas heredados— de las empresas está contribuyendo al crecimiento exponencial de la nube. De hecho, la previsión es que en 2025 el tamaño del cloud se haya multiplicado por diez y que, tal y como pronostica IDC, en los próximos tres años el 90% de las grandes empresas ya utilice múltiples plataformas y servicios en la nube. El impulso de las soluciones de gestión de entornos multicloud, por tanto, será clave en el próximo año pues, según la consultura, el 70% de las compañías estará trabajando con al menos dos proveedores.

La consolidación de la industria del cloud ha hecho, sin embargo, que se tienda hacia la concentración de proveedores de estos servicios, con el consiguiente peligro de que instauren reglas de facto que limiten la libertad del mercado.

Por eso, tal y como afirma Antonio Pizarro, sales team leader de OVH, «la tendencia para 2018 debería pasar por entornos abiertos y multicloud. Para seguir contribuyendo a la innovación, el sector cloud tiene que ser necesariamente interoperable y reversible». Es decir, que el cloud del futuro tendrá que dejar libertad a los usuarios para elegir tanto sus propios proveedores como la manera en que quieren repartir sus aplicaciones y con qué soluciones, así como en qué localización estarán sus datos, evitando así dependencias.

Un claro ejemplo de esta tendencia es la Open Cloud Foundation, que estará operativa a lo largo de 2018. Este organismo internacional, formado por una veintena de proveedores, entidades reguladoras, centros de investigación y clientes luchará por conseguir un cloud abierto, respetuoso con la protección de datos y la propiedad intelectual.

¡Alerta: ataques DDoS!

TCP SYN Flood, ICMP Flood, UDP Flood… La intensidad, frecuencia y proporciones de los ataques de denegación de servicio distribuidos no dejaron de crecer en 2017. Por ejemplo, durante todo el año, OVH registró una media de 2000 ataques DDoS diarios, una veintena de los cuales tenían una envergadura considerable. Desgraciadamente, todo apunta a que esta tendencia no hará sino acentuarse (y sofisticarse) en los próximos meses. Como afirma Pizarro: «El hecho de que cada vez haya más objetos conectados a la red mundial implica que crezca el número de sistemas vulnerables. Y parece ser que esta será una tendencia al alza con la llegada masiva de los dispositivos IoT».

De hecho, el IoT va a plantear un nuevo reto a corto plazo: distinguir correctamente entre un ataque DDoS y el flujo masivo de datos proveniente de sensores conectados que, especialmente en la industria, se multiplican exponencialmente.

¿La solución? Seguir apostando, como hace OVH, por las tecnologías de mitigación de DDoS, que permitan detectar estos ataques y neutralizarlos, absorbiendo el tráfico ilegítimo. Esto no excluye la inversión que cada empresa debe realizar en herramientas que monitoricen 24x7 lo que sucede en las redes o la actualización continua del software.

Explosión de datos: big data, inteligencia artificial y machine learning

La inteligencia artificial es uno de los motores de la transformación digital de las empresas, pero es solo el primer paso de una revolución que no ha hecho más que comenzar y cuya evolución es difícil de prever. Sin embargo, algunas de estas transformaciones son ya una realidad. Es el caso del sector transportes, con los vehículos autónomos, que irán perfeccionándose gracias al deep learning. El retail, que tenderá a ofrecer experiencias 360º —en todos los canales de compra—, las finanzas o la medicina, donde la inteligencia artificial ayudará a mejorar tratamientos y diagnóstico, son otros de los campos en los que IA y big data estarán muy presentes.

Todos estos avances, sin embargo, supondrán un gran reto para las infraestructuras, ya que se está produciendo una explosión de datos a nivel mundial —más de 2,5 exabytes de datos diarios—. Las tecnologías de IA, machine learning deep learning exigen una ingente capacidad de almacenamiento, y los cálculos que requieren son intensivos, por lo que el uso de procesadores especializados y entornos flexibles que permitan la escalabilidad y la convergencia de sistemas serán claves para avanzar en la madurez del procesamiento de los datos.

En 2018 veremos, por ejemplo, la primera solución europea de cloud para deep learning e inteligencia artificial con la NVIDIA DGX-1 y las GPU aceleradoras Tesla V100, que ofrecerá OVH como «Infrastructure as a Service».

RGPD: nuestros datos, más seguros

Empieza la cuenta atrás para que el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea sea de obligado cumplimiento. El 25 de mayo es la fecha marcada en el calendario y las empresas están ultimando la aplicación de esta normativa que regula la seguridad y el control sobre los datos de los ciudadanos de la UE.

Sin embargo, y aunque la adaptación a esta regulación ha dado más de un quebradero de cabeza a las organizaciones, también es una oportunidad para ser más transparentes y ganarse la confianza de los usuarios. Con el RGPD las empresas tendrán que ser más eficaces en el tratamiento y almacenamiento de la información, al mismo tiempo que los usuarios podrán tener más fácil acceso a sus datos, así como ejercer su derecho a la rectificación y al olvido.

Igualmente, el RGPD fomentará la innovación de las infraestructuras empresariales. La eliminación de restricciones a la circulación transfronteriza de datos traerá crecimiento económico y creación de empleo. En el futuro, este reglamento europeo podría, además, convertirse en un estándar de facto, puesto que cualquier empresa, independientemente del país en el que esté implantada, tendrá la obligación de aplicar el RGPD a sus clientes europeos. En este contexto, es plausible que las compañías, para simplificar su trabajo, apliquen esta normativa a sus procesos sin importar que los datos personales no pertenezcan a ciudadanos de Europa.

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