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Pie de foto: Puigdemont se saluda con Rajoy, este sábado en Cataluña.

A pesar de que Rajoy y Puigdemont intentaron transmitir una imagen de unidad durante la manifestación de este sábado en Barcelona, la tensión entre ambos es cada vez mayor. Puigdemont señaló, horas antes del acto central en el Paseo de Gracia, que "Moncloa que "deje de hacer política" con la seguridad tras los atentados del día 17.

Este sábado España ha vivido una jornada imborrable. Medio millón de personas han desbordado el centro de Barcelona en una gran manifestación en contra del terrorismo, tras los atentados de la semana pasada, a la que ha asistido el Rey, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los presidentes autonómicos, entre otras autoridades. Obviamente, también estuvo presente el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; y la alcaldesa de la Ciudad Condal, Ada Colau.

Todas las miradas estaban puestas en el Paseo de Gracia, el punto de partida de la macromanifestación, que transcurrió en paz y bajo el lema 'No tinc por' (No tengo miedo). Más allá del motivo sincero, profundo y sentido de las máximas autoridades de nuestro país que concurrieron a la marcha, para repudiar los actos terroristas que enlutan a nuestro país, cierto es que una lapidaria sensación pudo palparse en el aire. Más allá de esa imagen de unidad que quisieron trasmitir el propio Rajoy y Puigdemont durante los poco menos de 60 minutos que marcharon juntos hasta la Plaza de Catalunya, nada evita que su enfrentamiento siga latente.

Como telón de fondo de un día que será recordado para siempre, la política (y discrepancias inevitables entre unos y otros actores) también ha signado la tarde. Las ansias independentistas de no pocos asistentes a la marcha (flamearon miles de banderas esteladas) se sumaron a gritos y pancartas contra Rajoy y contra el Rey Felipe VI. Algunas de éstas, incluso, relacionaron al monarca con el tráfico de armas. "Vuestra política, nuestros muertos", pudo leerse en alguna de las inscripciones.

Todo eso, ante la mirada 'encubiertamente cómplice' de Puigdemont. El presidente de la Generalitat, precisamente, se encargó de tensar el ambiente pocas horas antes de la manifestación. En la mismísima antesala del acto central en el Paseo de Gracia exigió a Moncloa que "deje de hacer política con la seguridad tras los atentados del día 17".

Y fue más allá: Puigdemont declaró al Financial Times: "Les pedimos no hacer política con la seguridad. Desafortunadamente, el Gobierno español tenía otras prioridades". Después de esas declaraciones, que haya marchado respetuoso y en silencio junto a Mariano Rajoy, portando flores blancas, amarillas y rojas, no deja de ser una paradoja.

No caben dudas de que la imagen de supuesta unidad en la marcha, que ambos gobernantes intentaron transmitir, fue puro fuego de artificio. En verdad, el propio Puigdemont se encargó de 'romper' la manifestación, con sus declaraciones previas, al anteponer realmente el separatismo a la unidad contra el terrorismo. Incluso mientras Rajoy preparaba el Airbus 310, que también puso a disposición de la oposición (invitó a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias a trasladarse a Barcelona en esa nave) Puigdemont realizaba declaraciones incendiarias contra el presidente.

En los planes del presidente de la Generalitat sigue intacta la intención para celebrar el próximo 1 de octubre un referéndum sobre la independencia de Cataluña, a pesar de la abierta oposición del Ejecutivo español. Puigdemont aseguró que ya cuenta con "más de 6.000 urnas" preparadas para la consulta de octubre. Rajoy, por su parte, ha vuelto a insistir en que intentará -con todas las herramientas constitucionales que tenga a su disposición- impedirlo.

Por otra parte, en esta puja, no es un elemento menor lo que ha sucedido con la investigación de los atentados. La supuesta sintonía entre el Ministerio del Interior y la Generalitat tras los ataques terroristas se quebró a las pocas horas de los hechos. El Govern contradijo a Moncloa en más de una ocasión, lo que evidencia que el enfrentamiento sigue intacto.

Al margen de este escenario, lo más positivo de la jornada ha sido cómo la gente se ha volcado masivamente para invocar que no tiene miedo a los terroristas. Ese "clamor" por la paz que se ha podido oír trasciende los pitos al Rey y al presidente del Gobierno. En este sentido, Rajoy ha ensalzado la manifestación contra el terrorismo y ha destacado de la misma que ha sido un acto "por las víctimas y por la libertad".

En su cuenta personal de Twitter, ha colgado una foto de la cabecera en la que figura con el Rey Felipe VI y personalidades políticas como la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el del Senado, Pío García-Escudero, así como con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, o la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. "En Barcelona, por las víctimas y por la libertad. #NoTincPor #NoTenemosMiedo", ha escrito el jefe del Ejecutivo.

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