Raúl Redondo

Pie de foto: Combinación de imágenes de Juan Guaido y Nicolás Maduro. Yuri CORTEZ and Federico PARRA / AFP

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha mostrado su determinación por llevar a cabo un cambio de equipo de Gobierno para relanzar su proyecto político en una etapa de dificultad máxima para Venezuela con varios frentes abiertos, como es la presión diplomática exterior contraria a su régimen, los graves problemas económicos que sufre el país, con desabastecimiento de numerosos productos de primera necesidad y con el embargo petrolífero decretado por Estados Unidos o como es también la figura cada vez más agrandada del opositor Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y proclamado como presidente interino de Venezuela encargado de pilotar el requerido proceso electoral de cara a desbloquear la situación política y social que vive la nación venezolana.

Nicolás Maduro busca ya reformular su equipo ministerial para dar un nuevo impulso a su Ejecutivo ante los numerosos problemas y frentes abiertos que tiene. Así, la intención del líder bolivariano es abrir un poco la mano en el tema económico y atar más en corto la faceta política ante los vaivenes sociales y políticos que sufre el país. La propia vicepresidenta del Gobierno, Delcy Rodríguez, anunció vía Twitter que pedía al “equipo poner sus cargos a la orden a los efectos de una restructuración profunda, para blindar la patria de Bolívar y Chávez ante cualquier amenaza”. El principal objetivo es apuntalar el proyecto político chavista ante los últimos golpes recibidos desde el exterior, con EEUU y el Grupo de Lima a la cabeza, y desde el interior, con una oposición ahora más fuerte liderada por Juan Guaidó, apoyado por más de 50 países, con el gigante estadounidense a la cabeza.

De esta forma, Maduro busca rodearse de una ‘guardia pretoriana’ para superar los momentos difíciles que vive con una diplomacia exterior cada vez más en contra de su régimen, con unos problemas de desabastecimiento y de serios cortes eléctricos y de agua, con embargos de petróleo devastadores para la economía venezolana y con los esfuerzos denodados por parte de EEUU y de la oposición liderada por Guaidó para minar la cúpula militar que le sostiene. En este caso, se trataría de la primera crisis de Gobierno de Maduro ya que, desde que tomó el poder, no ha precisado cambiar ni un ministro de su equipo.

El descontento social crece en territorio venezolano porque la situación se hace cada vez más insostenible. Junto a la falta de varios productos de consumo básicos, continúan los problemas de suministro eléctrico. Sin ir más lejos, ciudades principales como Caracas y Maracaibo han vuelto a tener recientemente importantes apagones, a lo que se suman problemas de distribución de agua, que dificulta aún más el día a día de los venezolanos.

Ante este planteamiento, el propio líder opositor Guaidó ha denunciado que lo que existe en Venezuela es una “usurpación de funciones”, más que un gabinete como tal. Sigue considerando que el Gobierno de Maduro es ilegal porque se instauró a través de unas elecciones fraudulentas, no reconocidas por la oposición y por parte de la comunidad internacional. “Es muy grave la situación y demuestra la debilidad de un régimen que no da respuestas al pueblo. En Venezuela hay una dictadura y hace falta una elección realmente libre”, ha asegurado el presidente encargado, quien también ha destacado el grupo de trabajo formado por la Unión Europea sobre el conflicto venezolano, el cual se volverá a reunir a finales del mes de marzo en Quito, Ecuador.

Control de las sedes diplomáticas

La oposición venezolana, con Juan Guaidó a la cabeza, sigue trabajando para asestar nuevos golpes al Ejecutivo de Maduro, en este caso en el plano internacional, y se ha anunciado la toma de posesión de sedes diplomáticas en EEUU para empezar a gestionar los asuntos de los ciudadanos venezolanos en territorio estadounidense. En este sentido, Carlos Vecchio, representante de Juan Guaidó en territorio norteamericano, anunció la toma del control de diferentes estamentos como la agregaduría militar venezolana en Washington o el propio Consulado de Nueva York. El propio Juan Guaidó, para quien el Gobierno de Maduro está cada vez más débil, ha asegurado desde Twitter que se ha “comenzado a tomar el control de las sedes diplomáticas del Gobierno venezolano en los Estados Unidos, para fortalecer las relaciones bilaterales y atender oportunamente a la comunidad venezolana en ese país”. La oposición trabaja en este sentido con la intención de asegurar los bienes y activos de Venezuela en Estados Unidos.

Ante esta situación, el Gobierno de Venezuela ha denunciado la “ocupación” de diversas sedes diplomáticas en suelo norteamericano. La Cancillería venezolana ha protestado porque “sus sedes diplomáticas en Estados Unidos están siendo ocupadas de manera forzosa por parte de personas que cuentan con el respaldo público del Gobierno estadounidense y actúan como sus agentes”.

El régimen de Maduro ha exigido a las autoridades estadounidenses “que cumplan con sus obligaciones de derecho y tomen las medidas necesarias para revertir de manera inmediata dicha ocupación forzosa de hecho, en cumplimiento de lo previsto en la Convención de Viena”. El Ejecutivo chavista ha avisado a EEUU que, si continúa el “incumplimiento de sus obligaciones internacionales” al no proteger edificios oficiales venezolanos, entonces el país se reservará “decisiones y acciones legales recíprocas correspondientes” en su propio territorio, según ha confirmado Jorge Arreaza, ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela. Desde el propio Ejecutivo bolivariano se ha apuntado que “las sedes diplomáticas de Venezuela en Estados Unidos sólo pueden ser utilizadas por los agentes oficiales que representan al Gobierno democrático y constitucional del presidente Nicolás Maduro”.

Por otro lado, Juan Guaidó, ha continuado con su agenda, denominada ‘Operación Libertad’, con la que pretende que todos los contrarios al régimen actual de Maduro viajen hasta Caracas para manifestarse y mostrar su rechazo, con una protesta final ante el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia, que seguramente no será permitida por las autoridades gubernamentales. Guaidó se reunió con representantes sindicales con el objetivo de que se apruebe la ‘Ley de Garantías Laborales de Protección a Empleados Públicos’. “Vamos en búsqueda de incorporar a todos los sindicatos y gremios para que se incorporen en esta gran cruzada en la que vamos a acompañar a nuestro presidente encargado, Juan Guaidó”, aseguró José Gregorio Caribe, coordinador en Caracas de Frente Amplio (FAVL), asociación que aglutina a opositores y disidentes del chavismo.