Raúl Redondo

Pie de foto: El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, y el presidente de la ECA, Andrea Agnelli, durante una conferencia de prensa. JOHN THYS / AFP

La nueva Champions League, a falta de una futura denominación, se está cocinando entre las altas instancias del fútbol europeo de cara a sustituir el actual formato por uno nuevo en el que los grandes clubes europeos concentren más presencia y poder económico, pero continuando bajo el auspicio del máximo rector oficial actual del fútbol en Europa, es decir, la Unión de Asociaciones Europea de Fútbol (UEFA por sus siglas en inglés).

El último paso se ha dado tras la reunión celebrada en Nyon entre la ECA (Asociación Europea de Clubes por sus siglas en inglés) y la propia UEFA en la que se trató el asunto del nuevo modelo para la máxima competición europea a nivel de clubes, que pasaría a disputarse los fines de semana, en detrimento de las competiciones de liga nacionales, que pasarían a un segundo plano. La propia ECA convocará para la próxima semana a sus 232 equipos adscritos, de los que la gran mayoría no tomarán parte en principio en la nueva competición, pero a los que se necesita porque el proyecto incluye la disputa de partidos de competición europea los fines de semana, sustituyendo así a los tradicionales de las diferentes ligas nacionales de cada país, que deberían trasladar sus partidos entre semana.

En un comunicado conjunto, tanto ECA como UEFA, aseguraron que esta última reunión fue solo una “tormenta de ideas sobre las competiciones europeas a partir de 2024”. En la última cita celebrada estuvieron presentes los máximos mandatarios de la UEFA, con su presidente, el esloveno Aleksander Ceferin, a la cabeza, y de ECA, representados por su máximo dirigente y también presidente del club italiano Juventus de Turín, Andrea Agnelli. Tanto Ceferin como Agnelli firmaron un memorando de entendimiento para poner las bases de la futura competición futbolística europea y lo presentaron al Comisario de Deportes de la Unión Europea, Tibor Navracsics, quien apoya el deseo conjunto de abordar el futuro inmediato del fútbol europeo, según informó el diario deportivo AS.

En esta cumbre se trató el asunto de calendario y competiciones y la novedad más llamativa es la de pasar a jugar los partidos de la máxima competición europea durante los fines de semana, desplazando así de fecha los partidos de las ligas nacionales. Para este cometido, es necesario el apoyo de los clubes más modestos que están integrados en la ECA y que no alcanzan el nivel de los ‘grandes’ que suelen disputar casi siempre año tras año la máxima competición de la Champions League.

La nueva competición sería todavía más de élite que en la actualidad y se multiplicarían los ingresos por televisión y patrocinio de los clubes participantes (la inmensa mayoría los gigantes europeos). Ante esto, la Asociación Europea de Ligas, con el presidente de la Liga española, Javier Tebas, como uno de los principales portavoces, se opone porque sería relegar a una posición poco importante a las competiciones nacionales, con el único objetivo de ingresar más y más dinero.

La fórmula para los máximos rectores del futbol europeo sería en teoría perfecta ya que, por un lado, la UEFA seguiría rigiendo los designios del fútbol europeo y, por otro, los clubes más potentes de Europa alcanzarían cotas mayores de poder y también mayores ingresos económicos, con una mayor cota de decisión en el modelo de negocio por parte de estos últimos.

2024, año previsto

El proyecto se prevé para 2024 y no sería una competición cerrada, tipo NBA, pero sí habría una mayor seguridad de participación para los clubes más ricos, los que están en la mente de todos; luego habría otros que accederían a la máxima competición europea por méritos deportivos. En este caso, se podría fijar un cupo fijo de participación para los equipos más potentes por criterio de ránking histórico.

La idea que se ha ido debatiendo en los últimos años entre UEFA y ECA consiste en un modelo con diversos puntos, que tiene que ir confirmándose o modificando en algunos aspectos de cara a la fecha marcada en 2024.

En un primer lugar, los grandes clubes tendrían una ‘mayor seguridad’ de cara a su participación y otros equipos accederían mediante ‘promociones’ desde las otras dos competiciones europeas. De esta forma, se cambia de dos competiciones actuales (Champions League y Europa League) a la existencia de tres en total. Esta tercera competición (que en el pasado era la Recopa, en la que participaban los campeones de Copa de cada país) ya tiene fecha de arranque en el año 2021, con la participación de 32 equipos en una fase de grupos, de la que saldrán las escuadras supervivientes que afrontarán el resto de las eliminatorias desde octavos de final. El campeón final de esta nueva competición tendrá derecho a participar en la actual segunda competición por importancia, la Europa League.

Otro punto para confirmar sería el de la situación en la que quedarían las competiciones internacionales de selecciones, como la Eurocopa o la Copa América, que deberían pasar a celebrarse en el mismo año con el objetivo de cuadrar el calendario. En lo referente también a selecciones nacionales habría el mismo número de partidos, pero concentrados en menos ‘ventanas’, suprimiéndose así una de las actuales, que son las de marzo, junio, septiembre, octubre y noviembre.

Por otro lado, se tendrá en cuenta la elaboración de un calendario equilibrado para que los jugadores no sufran una excesiva fatiga y no haya un abuso físico de los mismos y se planea que siga vigente el requisito del ‘fair play’ financiero, es decir, que los clubes cumplan unas normas de ‘juego limpio’ respecto a sus presupuestos, equilibrando sus economías con la equiparación de ingresos y gastos para que no haya problemas de quiebras o fraudes que puedan poner en peligro a alguna de estas escuadras.