Eran las 19:36 minutos cuando el indigno Carles Puigdemont proclamó en el Parlament la República de Cataluña. El retraso ya era un mal presagio. Proclamar o declarar la independencia era lo previsto por sus normas ilegales, -declaradas inconstitucionales por el Tribunal Constitucional- totalizadoras, enmarcadas en la denominada Ley para la Transición, una copia en fondo y forma de la famosa Ley Habilitante de Hitler, promulgada en 1933. Un golpe de Estado en directo.