Martes, 21 de Noviembre de 2017

25 años de desunión del Magreb

Han pasado 25 años desde la fundación de la Unión del Magreb Árabe (UMA) con un resultado decepcionante que no está a la altura ni de las aspiraciones de los pueblos de la región, ni de los desafíos que afronta la comunidad internacional en la zona.

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Túnez y Argelia piden la implicación internacional contra el terrorismo en el Sahel

“El terrorismo es un virus mutante que va pasando de unos cuerpos a otros, pero hace falta voluntad política para erradicar ese virus”. Con esta metáfora tan contundente se refirió el pasado jueves el embajador de Túnez en España, Mohamed Mezghani, a la necesidad de la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo en la región del Sahel, según publica Thediplomatinspain.

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Túnez cierra un ciclo de la transición con la celebración de las presidenciales

Túnez, que en 2011 derrocó al dictador Zine El Abidine Ben Ali e inició la denominada ‘Primavera Árabe’, celebra este domingo 23 de noviembre elecciones presidenciales. El pasado 27 de octubre, el país norteafricano celebró elecciones generales que dieron la victoria a Nida Tounes, un movimiento conservador y laico liderado por Beji Caïd Essebsi y que agrupa a sectores que buscan un proceso de transición sin sobresaltos, entre los que se encuentran desde sindicalistas y militantes de izquierda hasta expartidarios de Ben Ali. Las presidenciales cierran el primer ciclo de la transición democrática tras la caída de Ben Ali. Túnez, tras haber aprobado el pasado mes de enero una Constitución integradora, eligió el primer Parlamento democrático y se prepara para dar el poder a través de las urnas al nuevo jefe del Estado. El país vive graves problemas económicos y sociales y se enfrenta al terrorismo yihadista, pero ha dado grandes pasos en materia de democratización. La campaña presidencial, en la que han competido 25 candidatos de partidos políticos de derecha, de centro y de izquierda, así como personalidades independientes, ha sido la primera que se ha realizado de forma libre desde la caída de Ben Ali. En caso de que ninguno de los candidatos alcance la mayoría absoluta en la primera vuelta del día 23, habrá una segunda ronda entre los dos candidatos más votados el próximo 28 de diciembre. El candidato favorito a la presidencia es Beji Caïd Essebsi, de 88 años. Ha sido un político clave en la transición tunecina, representa claramente a los sectores que buscan cambios controlados desde el poder y no ruptura con el pasado. Essebsi es un experimentado político que conoce los mecanismos del Estado, porque desempeñó diversos cargos relevantes en los aparatos del poder en la época de Habib Burguiba (1957-87) y en la de Ben Alí (1987-2011).

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Túnez da lecciones de democracia

El proceso de transición política en Túnez ya ha conseguido una segunda victoria: haber realizado por vez primera elecciones legislativas libres y democráticas en el país. La primera fue el dotarse de una Constitución moderna debatida y votada por los representantes directos del pueblo, y basada en los principios irrenunciables de la libertad, la justicia y el respeto a los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía. Con las próximas elecciones presidenciales a realizar en dos tiempos, el primero el próximo 23 de noviembre, y el segundo – si fuese necesario al no conseguir ningún candidato la mayoría absoluta de votos emitidos – el 28 de diciembre. Dicho esto, los recientes comicios legislativos han dejado unas cuantas enseñanzas, que podemos resumir así:

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Muere a los 68 años el escritor tunecino Abdelwahab Meddeb

Túnez ha perdido a un gran escritor, pensador e intelectual, a un hombre ilustrado que defendió las Luces frente a las tinieblas por las que apuestan los islamistas reaccionarios en todas partes. Abdelwahab Meddeb, novelista, ensayista, poeta y traductor, murió a los 68 años. El escritor se reivindicaba del sufismo, una corriente espiritual y mística del islam odiada y combatida por los fundamentalistas de diverso pelaje. Salvando las distancias y diferencias, el sufismo es el polo opuesto al islamismo de la misma forma que Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz fueron adversarios irreconciliables de los fanáticos y sectarios que dirigían la Santa Inquisición en España. “Los islamistas detestan más a los sufíes que a los cristianos, porque si para éstos Dios se hizo hombre una vez, para los sufíes, se encarna, se hace humano cada día”, dijo Meddeb, que solía citar muy a menudo al poeta del siglo XIII Ibn Arabî. “Que tu corazón sea el templo que acoja a todas las creencias”, escribió el gran Ibn Arabî. Abdelwahab Meddeb era un hombre culto y extraordinariamente inteligente; era un musulmán ilustrado que se decantaba por un islam pacífico, amable y dialogante frente a la caricatura extremista que defienden los teólogos, imanes, religiosos y políticos integristas o los psicópatas y asesinos de Al Qaeda, el Estado Islámico y otros grupos criminales. El autor de obras como ‘La Maladie de l´islam’ (La Enfermedad del islam), ‘La gazelle et l´enfant’ (La gacela y el niño) y ‘Phantasia’ fue un espíritu libre que no agachó la cabeza ante los integristas y los combatió con el arma de la palabra, porque, como dijo el filósofo Ramón Llull: “La palabra es el arma más poderosa”. ¿Pero qué saben de filosofía y de pensamiento crítico los matarifes de la inteligencia y de la vida que invocan a Dios para defender privilegios y someter a pobres incrédulos? Bien poca cosa. La muerte de Meddeb ha dejado un inmenso vacío en el campo de los musulmanes demócratas, tolerantes y dialogantes, ya sean éstos creyentes, agnósticos, ateos, o indiferentes al hecho religioso. Los partidarios del progreso y la ilustración dentro del islam han perdido a un amigo y un aliado.

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El terrorismo golpea de nuevo en Túnez y Egipto

El terrorismo yihadista volvió a golpear esta semana en Túnez y Egipto, dos países que derrocaron a sus dictaduras pero se enfrentan a graves problemas políticos, sociales y económicos y a la violencia. Túnez, que celebró recientemente elecciones legislativas, acudirá a la urnas el 23 de noviembre para elegir al presidente del país. La transición tunecina a la democracia avanza poco a poco, pero el yihadismo hace todo lo posible para impedirlo. La situación es mucho más compleja en Egipto, donde hace más de un año el mariscal Abdelfatah al-Sisi protagonizó un golpe de Estado que acabó con el poder de los Hermanos Musulmanes y aupó a la presidencia a este militar autoritario tras unas elecciones más o menos limpias. Egipto también sufre la violencia del terrorismo yihadista. Así las cosas, en Túnez, un ataque terrorista contra un autobús militar en el noroeste del país magrebí causó el miércoles de esta semana la muerte de cuatro soldados y 13 heridos, cuando el país está inmerso en plena campaña electoral para las presidenciales. Según confirmó a varios medios el portavoz del Ministerio de Defensa de Túnez, Bel Hasan Oueslati, un grupo armado disparó con fusiles kaláshnikov contra el autobús, en el que también viajaban familiares de los militares y que se dirigía desde la región de El Kef, a 120 kilómetros al suroeste de la capital, hacia la vecina Yenduba. Fuentes médicas del hospital regional de Yenduba, donde fueron trasladados los heridos, informaron de que dos de ellos fueron llevados al hospital militar de la capital porque no se disponía de medios suficientes para atenderlos. El autobús estaba estacionado frente a una casa en la aldea de Nebber, a 20 kilómetros de la frontera de Argelia, en una zona donde desde el pasado verano el Ejército localizó varios campamentos de “células móviles” de terroristas. Esta zona, montañosa y boscosa, se encuentra al norte de la región de Kaserín, enclave donde se refugian miembros del grupo yihadista Ansar al Sharia (Partidarios de la Ley Islámica).

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El Banco Central de Túnez prevé un crecimiento modesto para el país

El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en Túnez en 2014 será modesto. Según las previsiones del Banco Central de Túnez (BCT), el país magrebí crecerá 2,4% este año. El crecimiento en el segundo semestre fue de 2,1% frente a 3% en el mismo periodo del año pasado. El pasado mes de julio, el BCT hizo una previsión de crecimiento para este año de 3%. Estos datos pueden parecer muy positivos para países europeos en crisis y con un crecimiento modesto, como España, o nulo, como Francia. Pero para un país en vías de desarrollo como Túnez, crecer por debajo del 4% es insuficiente, según apuntan los expertos. La situación económica de Túnez es muy mala y condiciona la evolución de la transición democrática que se inició en el pequeño país norteafricano hace casi cuatro años. Quizá esto explique el alto nivel de abstención –en torno al 40%- en las elecciones generales que se celebraron recientemente en el país. Muchos tunecinos están cansados de sufrir problemas económicos y sociales y desconfían de los políticos para solucionar la situación. El pasado mes de agosto, el Banco Mundial (BM) alertó del bajo potencial de crecimiento de la economía tunecina y aseguró que la situación del país ha empeorado desde la caída, en 2011, del dictador Zine El Abidine Ben Ali. Según un estudio del BM, Túnez es un país “encerrado en un ciclo de políticas inadecuadas que impiden que la economía conozca un crecimiento duradero”. Para evitar el desastre económico, el Gobierno tunecino del tecnócrata Mehdi Jomaa puso en marcha una estrategia para captar inversiones foráneas de países desarrollados y emergentes.

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Los diplomáticos ensalzan el papel de Casa Árabe en España

Los embajadores árabes en Madrid de cuatro países estratégicos del Mediterráneo: Palestina, Egipto, Libia y Túnez, estrechos colaboradores de Casa Árabe, nos cuentan sus experiencias y opiniones sobre el trabajo de dicha institución en España.

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La democracia no consigue erradicar la tortura en Túnez

El domingo de la semana pasada, los tunecinos fueron a las urnas para elegir el primer Parlamento democrático de Túnez desde que el dictador Zine El Abidine Ben Ali fue derrocado, en 2011. El vencedor de estos comicios fue Nida Tounes, un partido conservador y laico que reúne a políticos de derecha, antiguos seguidores de Ben Ali, sindicalistas y militantes de izquierda. Nida Tounes es un partido de orden, que quiere liquidar la revolución popular de 2011 y llevar a cabo reformas sin sobresaltos. Una parte de la población piensa de esta forma; unos porque son nostálgicos del régimen anterior; otros porque están cansados de la crisis económica, las tensiones sociales y políticas, y quieren un Estado fuerte que acabe con el caos y derrote el terrorismo yihadista, aunque sea a cambio de limitar las reformas democráticas. Un sector importante de la sociedad tunecina no comparte el posibilismo de los votantes de Nida Tounes y sostiene que no habrá verdadera democracia en el país mientras que no se aplique la nueva Constitución, se reforme la economía y los aparatos del Estado sean sometidos a un profundo cambio, sobre todo la Policía y la Justicia. Ben Ali dejó el poder, pero los torturadores y represores siguen en sus puestos en la fuerzas de seguridad y muchos jueces piensan y actúan como en la época dictatorial. “La transición democrática no está acabada. Hemos dado grandes pasos, pero todavía nos quedan muchos problemas por resolver. La reforma del Estado en clave democrática es un objetivo al que Túnez no puede renunciar”, explica a Atalayar el periodista y analista Omar Mestiri. Casi cuatro años después de la caída del dictador, la tortura sigue siendo un grave problema en Túnez. Amnistía Internacional (AI) y otras ONGs defensoras de los derechos humanos lo han denunciado numerosas veces.

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Los laicos de Nida Tounes ganan las legislativas en Túnez  

El partido laico y conservador Nida Tounes, liderado por Beji Caïd Essebsi, ganó los comicios legislativos del pasado domingo en Túnez, según la Instancia Superior Independiente para las Elecciones (ISIE), al conseguir 85 de los 217 escaños del primer Parlamento democrático constituido desde que una revolución popular derrocó al dictador Zine El Abidine Ben Ali. El gran derrotado de las elecciones, como ya anunciaron las primeras previsiones poselectorales, fue el movimiento islamista Enahda de Rachid Ghanouchi, que se quedó en segunda posición y logró 69 diputados. Enahda, después de haber gobernado con dos partidos laicos de centroizquierda durante tres años, cedió el poder hace unos meses a un equipo de tecnócratas dirigido por Mehdi Jomaa, que fue el encargado de conducir el país hasta los comicios del domingo pasado y de evitar un enfrentamiento civil. El próximo mes de noviembre se celebrarán las primeras elecciones presidenciales desde el inicio de la transición democrática. Llegó en tercera posición, con 16 escaños, la Unión Patriótica Libre (UPL) del empresario multimillonario Slim Riahi. Nida Tounes es una formación laica e ideológicamente heterogénea que acoge en su seno a antiguos partidarios de Ben Ali, como el propio Beji Caïd Essebsi, y a personalidades conservadoras, pero también a sindicalistas, expositores a la dictadura y militantes de izquierda.

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Túnez: “Si no hay alianzas para formar ejecutivo, habrá un bloqueo político”

El líder de Nida Tounes, Beji Caïd Essebsi, presidió el Parlamento de Ben Ali, pero quiere ser sobre todo el heredero de Burguiba. Para la periodista de ‘The Huffington Post Tunisie’ Monia Ben Hamadi, los tunecinos han sancionado con su voto a Enahda (islamistas), y Nida Tounes es muy diverso y no sólo es un frente de antiguos partidarios del régimen de Ben Ali. El nivel de participación del 60%, según explica la periodista, se debe a que muchos electores se inscribieron en las listas para poder ir a votar.

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La alianza laica y conservadora Nida Tounes se impone a los islamistas en las elecciones generales en Túnez

Nida Tounes, la formación de Beji Caïd Essebsi que se autodenomina modernista y anti-islamista y agrupa a demócratas y a partidarios del régimen de Zine El Abidine Ben Ali, consiguió imponerse en las elecciones generales que se celebraron el pasado domingo en Túnez. Según varias previsiones y sondeos, esta formación laica, más bien conservadora y partidaria de acabar con el proceso revolucionario tunecino que derrocó a Ben Ali, en 2011, habría conseguido 83 de los 217 escaños del primer Parlamento democrático. No es mayoría absoluta pero sí suficiente para formar un gobierno de coalición con fuerzas políticas también conservadoras pero laicas y modernistas. El movimiento islamista Enahda, que lidera Rachid Ghanuchi, habría logrado el segundo puesto en la carrera electoral y 68 diputados, bastantes menos que en la legislatura saliente en la que gobernó con dos partidos laicos de centroizquierda. En tercera posición llegaría el empresario multimillonario Slim Riahi, de la Unión Patriótica Libre (UPL) Estos datos no son oficiales, pero indican cuales son las principales tendencias electorales. Si los datos oficiales confirman las previsiones, el vencedor de las legislativas será el bloque laico y modernista del campo conservador, que cuenta con el apoyo de un sector de expartidarios de Ben Ali; y Enahda, el gran derrotado. Nida Tounes consiguió centrar el debate político en torno a la dicotomía islamistas-modernistas y también que buena parte de la población olvidara las enormes secuelas políticas, sociales y económicas que dejó una dictadura que desapareció hace menos de cuatro años.

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Un vencedor electoral que defiende a los partidarios de Ben Ali

Los primeros datos que tenemos a nuestra disposición sobre las elecciones legislativas en Túnez nos permiten pensar que, incontestablemente, el próximo Parlamento estará dominado por el partido Nida Tounes, el gran ausente en las elecciones de 2011 para la Asamblea Nacional Constituyente. Sólo este partido tendrá a partir de ahora la posibilidad de escoger a sus socios de gobierno y pactar con ellos las orientaciones para gobernar. El movimiento islamista Enahda será seguramente la segunda fuerza política. Este movimiento ha hecho todo lo posible para no desgastarse después de haber gobernado el país. Ahora adopta una postura de resistencia y tiene muchas tensiones internas. Consiguió dominar la Asamblea Nacional Constituyente y el poder en la legislatura saliente, y esto le permitió controlar las divergencias internas. El carisma del jefe histórico de Enahda, Rachid Ghanouchi, también frenó las tensiones internas. Pero estas divergencias se han avivado a medida que Enahda ha tenido que hacer concesiones y salir finalmente del gobierno a principios de este año. Ennahda tendrá menos diputados en el Parlamento en esta nueva legislatura y ya no será una fuerza clave como sí lo fue en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Un partido como Enahda que sufrió una derrota sólo puede registrar pérdidas sustanciales en sus filas y unos cambios de posturas muy dolorosos.

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Islamistas, modernistas e izquierda moderada se sitúan como principales favoritos en las legislativas tunecinas

Cerca de 5,3 millones de tunecinos estaban llamados a las urnas el domingo 26 de octubre para elegir el primer Parlamento democrático de 217 diputados en Túnez después de la caída del dictador Zine El Abidine Ben Ali, en 2011. Los resultados oficiales de los comicios se comunicarán el próximo 30 de octubre. De momento, según algunas encuestas y previsiones poselectorales, dos son las fuerzas que se sitúan como favoritas: el movimiento islamista Ennahda, liderado por Rachid Ghanuchi, y la formación modernista de centro Nida Tounes (El llamamiento) de Beji Caïd Essebsi, exprimer ministro de la transición de febrero a diciembre de 2011. Bastante por detrás llegarían la Unión Patriótica Libre (UPL) del empresario liberal y multimillonario Slim Riahi, que en otro tiempo apoyó a Muamar Gadafi, y el Congreso para la República (CPR, izquierda moderada) fundado por el actual presidente tunecino, Moncef Marzouki. Habrá que ver los resultados que consiguen las dos formaciones favoritas y otros partidos, entre los que se encuentran expartidarios de Ben Ali, que no quieren ser meros convidados de piedra en la fiesta poselectoral. Todo indica que ninguna fuerza tendrá mayoría absoluta ni capacidad suficiente para gobernar en solitario. Si se confirma esta previsión, los partidos tendrá que negociar y pactar un gobierno de coalición que funcione y resuelva los problemas del país. Los comicios legislativos y después las presidenciales del 23 de noviembre cerrarán una etapa que empezó hace casi cuatro años con el derrocamiento de Ben Ali durante la denominada ‘Revolución de los Jazmines’, que fue el preludio de la ‘Primavera Árabe’ y en Túnez empezó en la localidad de Sidi Bouzid. Un total de 90 partidos de diversos credos ideológicos y políticos se inscribieron para la carrera electoral en un país donde las tres principales tendencias, aunque no las únicas, son el islamismo político posibilista y defensor de las nuevas instituciones, los modernistas de derecha e izquierda y el centroizquierda alejado de viejas tentaciones insurreccionales.

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Túnez elige su primer Parlamento democrático desde la caída del régimen de Ben Ali

Túnez elige este domingo 26 de octubre su primer Parlamento democrático desde que una revolución popular derrocó al dictador Zine El Abidine Ben Ali en 2011. El proceso de transición política a la democracia que se inició tras la caída de Ben Ali, en enero de 2011, hace casi cuatro años, no ha sido fácil. La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) surgida de las primeras elecciones generales ha desempeñado un papel positivo, aunque con muchos altos y bajos, y la nueva Constitución democrática aprobada en enero de 2014 dota al país de un instrumento legal y político decisivo para su futuro. En la primera legislatura, los islamistas de Ennahda gobernaron con dos partidos laicos y después tuvieron que abandonar el poder ejecutivo y cederlo a un equipo de tecnócratas dirigido por Mehdi Jomaa. Aproximadamente 5, 2 millones de electores tienen derecho a emitir su voto en unos comicios donde se presentan 13.000 candidatos de más de 1.300 listas. Unos 92.000 agentes de las fuerzas del orden se encargarán de la seguridad del proceso electoral, según anunció el ministro del Interior, Lotfi Ben Jedou. Las elecciones parlamentarias serán seguidas por unos comicios presidenciales en noviembre que proporcionarán a los tunecinos la oportunidad de elegir directamente a un presidente por primera vez después del derrocamiento del exdictador Ben Ali. De acuerdo con diversos informes oficiales y varias encuestas que ofrecen una escasa credibilidad, hay cuatro fuerzas políticas favoritas: los islamistas del movimiento Ennahda que lidera Rachid Ghanuchi; Nida Tounes (El llamamiento) de Beji Caïd Essebsi, exprimer ministro de la transición de febrero a diciembre de 2011, donde se han refugiado exdirigentes y cuadros del RCD (el antiguo partido de Ben Ali) que conviven con antiguos opositores y demócratas; el Congreso para la República (CPR) fundado por el actual presidente y activista pro derechos humanos, Moncef Marzouki; y la Unión Patriótica Libre (UPL) del empresario liberal y anti-islamista Slim Riahi. Las elecciones de este domingo, que se celebrarán en un contexto económico muy deteriorado, instaurarán un régimen parlamentario, aunque algunos observadores creen que la transición democrática no habrá acabado hasta que no se lleven a cabo profundas reformas en la Justicia y otros aparatos del Estado y se empiece a aplicar la nueva Constitución consensuada por el conjunto de las fuerzas políticas. Túnez tendrá una legislatura pos-revolucionaria de cinco años para llevar a cabo las profundas reformas democráticas que el país necesita.

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