Operación venganza de Trump y de Alandete

Presentación del libro Objetivo Venganza, de David Alandete - PHOTO/ATALAYAR
Estamos ante un documentado relato de hechos, contemplados y contextualizados por el reconocido con toda justicia en 2025 por el Club Internacional de Prensa como el mejor corresponsal español, el de ABC, Cadena Cope y Telemadrid en Washington, David Alandete

El libro Objetivo Venganza (La Esfera de los Libros, 427 págs.) pretendía descubrir y describir el cómo y el porqué del retorno del presidente Donald Trump a la Casa Blanca. Y a fuer que lo consigue, desvelando las constantes intrigas y secretos que jalonaron un acontecimiento determinante, no sólo para los Estados Unidos de América sino también para el resto del mundo. En su narración, que trasluce la abundancia y solidez de las fuentes de que se nutre un periodista de raza como Alandete, se ahorma un retrato implacable del hombre considerado el más poderoso de la Tierra.  

Escribir esta obra no está al alcance de cualquiera. La razón es muy simple: como primera condición se necesita haber conseguido previamente tener acceso al círculo de poder conformado por los colaboradores más estrechos del presidente y, por supuesto, al mismo Donald Trump, lograr fijar su atención e interés a lo largo de las numerosas veces que ha tenido que hacer guardia, soportando en invierno temperaturas de 14 grados bajo cero para aprovechar su salida de la Casa Blanca para tomar el helicóptero oficial y espetarle la correspondiente pregunta, directa, breve y lo suficientemente provocadora para que Trump se digne detenerse y contestarla, aderezada incluso con alguna admonición o puntualización de carácter personal al interpelante.  

“Alguien me enseñó que un periodista que acompaña su narración de adjetivos es un periodista derrotado". Se refiere a Antonio Caño, su jefe directo en El País cuando él ocupaba la dirección adjunta. Ambos, junto con la reconocida analista y politóloga Maite Rico, fueron destituidos apenas Pedro Sánchez se aposentó en La Moncloa.  

Objetivo Venganza, el nuevo libro de David Alandete

Alandete aprendió bien la recomendación de Caño, desdeñando la caricaturización y la adjetivación, ni ensalzadora ni peyorativa, del personaje, que emerge entonces en toda su desnudez personal y moral: capaz de ser, por ejemplo, especialmente mordaz con los hombres y cruel con las mujeres reporteras tan pronto se encienden las cámaras pero que, una vez se apagan éstas, acude solícito a interesarse por los problemas personales que afectan al o a la periodista previamente vapuleados.  

Además de contar, pues, los hechos, Alandete va dejando en evidencia el inmenso trabajo previo de construcción de contactos y realización de pesquisas y gestiones, con el correspondiente cuidado de sus fuentes, convirtiéndose en el interlocutor privilegiado que obtiene respuestas sobre lo que iba a hacer en Venezuela y con Nicolás Maduro; que recibe también la seca respuesta de Jared Kushner, yerno del propio Trump, cuando le pregunta si han informado y consultado a España sobre el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara, y también sobre sus intenciones en todo el ámbito latinoamericano. En aquella región confía cada vez más en su secretario de Estado, Marco Rubio, un firme defensor de la necesidad de “acabar con todas las tiranías de América Latina”.  

Obedeciendo perfectamente al título, el autor señala las represalias y purgas de Trump sobre todo el staff apenas juró su segundo mandato el 20 de enero de 2025: destitución fulminante y en cascada de todos aquellos, civiles o militares, a los que consideró que le habían traicionado durante su primer mandato. Especialmente vengativo ha sido y es Trump con su antecesor, el presidente Joe Biden, cuyo entorno fue especialmente combativo contra los periodistas, entre ellos el propio Alandete, que advirtieron e informaron de su progresiva degradación mental y anímica. Persecución y presiones que no sólo fueron del entorno de Biden sino también de la Moncloa y del Ministerio de Asuntos Exteriores, “que querían que no se hablara de aquello, igual que ahora apuestan por erigir a Sánchez en el líder mundial anti-Trump”. 

Una maniobra a la que, según el corresponsal, no contribuirá el propio Trump, que evita responder a Sánchez por entender que ello le ensalzaría al situarle como rival. “Que nadie espere supuestas improvisaciones de Trump a ese u otros respectos; el presidente no improvisa, sabe perfectamente el mensaje que quiere transmitir y lo hace”.  

El durísimo calificativo de “traidor”, que le aplicó a Alandete el ministro de Transportes, Oscar Puente, por haberle preguntado a Trump sobre la OTAN y el compromiso firmado por Sánchez para llegar al 5% del PIB en la Defensa, hubiera terminado con su carrera, como ha ocurrido con tantos otros, “de no ser porque mis editores, especialmente el diario ABC, me apoyaron y respaldaron ante las evidencias y la credibilidad de mis fuentes”. Y añade: “Había visto presiones, vetos y maniobras en todos los partidos y a todos los niveles. Pero nunca había visto a un Gobierno democrático en mi país construir una campaña para deslegitimar a un reportero por cumplir su trabajo”.  

Lo que más le dolió a David Alandete y que, a su juicio, marca una diferencia abismal con Estados Unidos, donde también las presiones son habituales, fue el manifiesto firmado por otros periodistas españoles justificando la adopción de medidas contra otros periodistas que no se resignan al rol de meros amanuenses de lo que dicta el Gobierno. En palabras del autor, “los insultos, las caricaturas interesadas y la campaña de descrédito no surgieron de la nada. Fue la culminación de un proceso que España arrastra desde hace años: el intento de colonizar los medios públicos, condicionar los privados, clasificar a los periodistas según convenga y controlar el relato a cualquier precio… Fue la evidencia de que no hay poder más agresivo que el que teme una pregunta sencilla”.  

Presentación del libro Objetivo Venganza, de David Alandete - PHOTO/ATALAYAR

De ese choque nace este libro, en sí mismo una verdadera lección de periodismo para los que aún creen que no está muerto y que es más necesario que nunca. David Alandete cuenta lo que ha visto en la Casa Blanca durante el regreso de Trump, sin adornos, sin dramatización, sin juicios de valor. Y explica cómo trabaja un corresponsal en Estados Unidos, qué ocurre detrás de una rueda de prensa, cómo se toman decisiones que afectan a millones de personas, cómo se gestionan crisis en minutos, cómo funciona realmente el poder cuando nadie debería estar mirando, pero alguien -un periodista- siempre está allí para verlo.  

Al final de las 427 páginas del libro queda la convicción de haber visto, a través de un corresponsal que estuvo en el Despacho Oval en los momentos clave, cómo se tomaron decisiones, fraguadas de antemano claro está, que cambiaron el rumbo de Estados Unidos y del mundo. En definitiva, una crónica que no busca convencer, sino mostrar cómo funciona el poder cuando cree que nadie puede cuestionarlo.  

Y un apunte final, que nos confió el autor en su presentación del libro: “En Europa, y en especial en España, existe una acusada tendencia a pensar que Estados Unidos está al borde de una guerra civil, por ejemplo, ahora con ocasión de los dos ciudadanos asesinados en Mineápolis y las manifestaciones correspondientes. Lo he oído y leído decenas de veces. Y me parece que, una vez más, tales augurios no se cumplirán, afortunadamente”. Lo dice al tiempo que reconoce los cambios radicales que Trump está impulsando en la vida del país, incluida la militarización de ciudades como Washington, “en donde no me acostumbro a ver por las calles, a miles de kilómetros de la frontera, a la policía encargada de vigilar la inmigración ilegal”.