El Real Madrid se reconcilia con el fútbol con una goleada al Mónaco
Vinicuis y Bellingham marcaron, pero no cerraron la herida con la afición
- Semana complicada y ambiente en el Bernabéu
- Mbappé golpea pronto y el Real Madrid domina
- Vinicius y Bellingham, goles y gestos
- Arbeloa, foco mediático y objetivos en Champions y liga
Las goleadas sanan y curan heridas. Es lo que se podría decir de los seis goles que le metió el Real Madrid al Mónaco tras una de las semanas más complicadas de los últimos años. El despido de Xabi Alonso, la llegada de Álvaro Arbeloa y el Albacetazo en Copa del Rey llevaron a la afición a dedicarles una sonora pitada ante el Levante, pese a la victoria.
Semana complicada y ambiente en el Bernabéu
En Champions, donde el público suele tener otro talante menos futbolero y más turístico, la pitada no se consumó. Primero por el emotivo minuto de silencio por las víctimas del accidente de tren de Adamuz y, segundo, porque había que valorar de qué eran capaces esos jugadores ante un equipo de nivel Champions que, se supone, que jugaba bien al fútbol.
El miedo se disipó apenas cinco minutos después del inicio cuando Mbappé anotó el primer tanto y cuando, a la media hora, ya había marcado el segundo. El Mónaco se ahogó en el centro del campo, incapaz de llevar el balón a los pies de Balogun o de Ansu Fati. Así se llegó al descanso, con un Real Madrid activo que tenía ganas de jugar al fútbol y reconciliarse con su afición bajo la atenta mirada de Arbeloa.
Mbappé golpea pronto y el Real Madrid domina
En la segunda parte llegaron cinco goles más. De entre los cuatro del Real Madrid destacan los de Vinicius y Bellingham. El brasileño jugaba con los ojos de Carlo Ancelotti observándole desde la grada mientras preparada el Mundial del próximo verano. Bellingham lo hacía con el peso de los vídeos donde se le veía disfrutar más de la cuenta de la noche madrileña.
Vinicius marcó un gran gol por la escuadra que no quiso celebrar con el público. Los pitos de los últimos partidos siguen en su cabeza y sabe que la afición le culpa de la salida de Alonso. En el caso de Bellingham, la celebración de su gol fue mucho peor. El inglés se llevó las manos a la boca como si estuviera bebiendo en clara alusión a los comentarios de los últimos días. El jugador habló de una broma con la afición y Arbeloa aseguró no haber visto nada desde el banquillo cuando le preguntaron por el gesto. La rabia de los grandes jugadores cuando el Bernabéu les señala es tan antigua como el propio club, pero si no la gestionan bien puede acabar en una relación tóxica.
Vinicius y Bellingham, goles y gestos
Mastantuono también marcó su gol para demostrar que está de vuelta tras la lesión y el equipo, en general, subió el listón como ya ha demostrado esta temporada. Cuando quiere, pueden y eso es lo que le demostraron a Alonso, pero no quisieron y el proyecto se fue al traste.
Arbeloa es un aprendiz de Mourinho en la sala de prensa. Siempre con una llamarada en la boca para provocar un incendio. Últimamente ha decidido llamar anti madridistas a los que critican a Florentino Pérez y en dar algún que otro palo a los periodistas. Suena a música celestial ese tipo de entrenadores para el presidente, tipos que vean todos los fantasmas que él ve y que le sigan el juego cada tres días ante la prensa mundial.
Arbeloa, foco mediático y objetivos en Champions y liga
Tres puntos y el Top 8 asegurado para disponer de un mes entero preparando la siguiente fase de Champions y un apasionante final de liga que el Barça le ha puesto en bandeja.
Vinicuis y Bellingham marcaron, pero no cerraron la herida con la afición